Louann Brizendine

EXCUSAS PARA NO PENSAR

No es que lo adquirido llegue a afectar lo innato. Según Louann Brizendine, innato y adquirido ¡son lo mismo! Afirma esta gran psiquiatra que toda conducta procede del cerebro y, a su vez, aquello de nuestro entorno que nos afecta se codifica en las neuronas, en las células cerebrales.

El debate con Brizendine surgió al hablar de uno de los temas que ha abordado en un par de libros: las diferencias entre el cerebro del hombre y el de la mujer. ¿Existen o son diferencias culturales? Sin obviar que pertenecemos a la misma especie y que hombres y mujeres tenemos cerebros muy muy parecidos, existen circuitos cerebrales ligeramente distintos.

Por ejemplo, la zona del cerebro que rige el estímulo sexual es unas 2,5 veces mayor en hombres. Se desarrolla durante la adolescencia al dispararse los niveles de testosterona, y eso despierta en los chicos el interés por el cuerpo femenino y por la actividad sexual. Las chicas no tienen un impulso tan acentuado. En cambio, según Brizendine, experimentan un pico de estrógeno y las embarga un mayor deseo de resultar atractivas para el sexo opuesto.

El cerebro femenino cuenta con más neuronas espejo, responsables de la empatía, del saber ponerse en la piel del otro y comprender sus emociones. No significa que no existan en el cerebro masculino, pero por lo general en las mujeres son más numerosas. El cerebro tiene una región cerebral relacionada con el carácter de defensa y la territorialidad, más activa en hombres que en mujeres.

Pese a todas estas diferencias biológicas, que junto con la educación y el entorno dibujan nuestros comportamientos, Louann me dejó claro que en inteligencia no hay distinción: «El 50 por ciento de los cerebros más privilegiados pertenece a mujeres y el otro 50 por ciento, a hombres. Los necesitamos todos para solucionar nuestros problemas».

¿Quién es? Neuro-psiquiatra, 64 años. Trabaja en la Universidad de California, en San Francisco, donde realiza su actividad clínica, docente y científica. Allí dirige un centro dedicado a mujeres, a temas de hormonas, estados de ánimo, ansiedad y sexualidad, que fundó en 1994.

¿De dónde viene? Nació en una localidad llamada Hazard (‘peligro’, en inglés), en Kentucky (Estados Unidos). Hija de un pastor protestante y una madre que le dio su formación primaria, es la mayor de cuatro hermanos. Se graduó en Neurobiología en Berkeley, en Medicina en Yale y realizó su residencia en Harvard.

¿Qué ha aportado? Su investigación se ha centrado en hormonas y comporta- miento en mujeres. Ha desempeñado una tarea divulgadora con colaboraciones en diversos medios y con la publicación de un par de libros que tuvieron un impacto destacable: El cerebro femenino y El cerebro masculino.

La anécdota. Brizendine perteneció al movimiento feminista de su universidad, donde abogaba por juguetes no violentos, sin marcas de sexo. Años después, le regaló a su hijo una muñeca y lo primero que hizo el niño fue arrancarle las piernas y usarlas como lanzas. ¿Fue una respuesta innata o adquirida?