Lo que nos une

REINOS DE HUMO

Escribía no hace mucho un compañero en este difuso e inconcreto mundo del periodismo culinario que España es un continente gastronómico. Y es cierto. Nuestro país alberga en este aspecto riquezas y posibilidades infinitas. Una extensión geográfica relativamente pequeña con tal cantidad de rasgos, de tradiciones y de elementos diferenciales en lo gastronómico que tienen difícil parangón en otros lugares del mundo. Productos y cocina excelentes, propios -como decía Gregorio Marañón- de un pueblo viejo como el nuestro. Y es que más que hablar de cocina española hay que hablar de cocinas regionales. Casi nada tiene que ver lo que se come en Galicia con lo que se come en Andalucía, lo de Valencia con lo del País Vasco. En cada zona de España se conservan y mantienen las señas de identidad propias frente a las tendencias uniformadoras que imponen los tiempos modernos con su corriente globalizadora. Cocinas diferenciadas, pero al mismo tiempo marcadas por ingredientes comunes que son los que podríamos considerar los grandes productos de la despensa española. El ajo, el aceite, la patata, el arroz, las legumbres, el cerdo, el queso, el vino… son productos modestos, ligados durante mucho tiempo a la cocina de la supervivencia, pero capaces de hilvanar una cocina auténticamente nacional. Y felizmente conservados o recuperados todos ellos en la gastronomía de nuestros días.