Somos Paco Mir, Carles Sans y Joan Grácia. Mimos. Hace 31 años que llevamos nuestro humor, a más de 110 por hora, a teatros de todo el mundo. Dirigimos Forever young, un musical ambientado en 2050.

XLSemanal. Miedo me dan los tres juntos. Me respetarán, ¿verdad?Joan Grácia. Claro. No te preocupes.Paco Mir. Hay un antes y un después de entrevistarnos. Cambiará tu vida [ríe].XL. Llevan más de 30 años viviendo de un trío, ¿no les da vergüenza?P.M. Pues sí. En todo. Sobre todo porque en este país es muy difícil sobrellevar el éxito. Hay demasiada envidia.XL. ¿Lo del trío lo aplican también, por separado, al terreno sexual?Carles Sans. [Serio] Desconozco las apetencias sexuales de mis compañeros. Viéndoles la mirada, casi prefiero no preguntarme nada [sonríe, irónico].P.M. ¡Yo no sé ni de qué sexo es Carlos!XL. No me los imagino enfadados.J.G. ¿Cómo que no? Algo hay. Enfadados no, pero sí resentidos temporalmente.C.S. Eso, eso, no llegamos a ser eso que se llama una compañía conflictiva.XL. ¿Su última bronca fue ?J.G. Fue por el nombre. Por ver el nombre que le poníamos a la compañía. Hace 31 años [sonríe]. XL. Para ustedes, lo de dejarse de hablar tras un enfado seguro que es más fácil que para los demás, ¿no?C.S. [Sonríe] No te creas. Nosotros hablamos mucho durante los ensayos para después no hacerlo en el escenario.XL. ¿Y cuál de los tres tiene más gracia?, ¿el señor Grácia?J.G. Yo, en el apellido y en lo familiar. Tengo dos hijas que se llaman así.C.S. A mí se me hace difícil responder. Habría que buscar a alguien que nos definiera a nosotros, ¿no creéis?P.M. Carlos dijo una vez que Juan era simpático; él, gracioso, y yo, ingenioso.C.S. No recuerdo haber dicho eso, pero me parece bien.XL. Su sketch en el que parodian el Soy un truhan, de Julio Iglesias, tiene categoría de clásico. ¿Por qué?P.M. Azar. Desde el primer día que lo hicimos, ya vimos que teníamos entre manos algo que iba a salirse de madre.C.S. Las mejores ideas son las que aparecen rápido, casi sin querer.XL. Se dieron a conocer con ese gag en el Un, dos, tres, de Chicho Ibáñez Serrador. Qué tiempos, ¿no?J.G. Solo había una tele y, si triunfabas, te veían 20 millones de personas. No existía el problema de las audiencias que, a veces, acaban con productos buenos por un inadecuado marketing. XL. ¿Daría Mariano Rajoy para un gag?P.M. Como persona, sí. Alguien que tropieza es un gag en sí mismo. C.S. Y cuanto más envarado es el personaje, más divertido resulta. n

Elevado al cubo ¡Desayunamos las sobras! [sonríen]. Y no es coña. Huevos, canelones, natillas y, de postre, tarta de Santiago. Los domingos tomamos eso que llaman un brunch.