Nací en Milán (Italia) hace 45 años. Soy el presidente y actual administrador delegado de Piquadro, la firma italiana de piel más famosa del mundo. Estoy casado y tengo dos hijos.

Marco Palmieri. ¿En las últimas semanas? Pues he estado en Madrid, Barcelona, París, Londres, Shanghái, Pekín, Fráncfort, Hong-Kong, Taipéi XLSemanal. ¡Pare, pare! ¿Y cuántas tiendas ha abierto últimamente?M.P. Han sido 100 boutiques en tres años. En el último año, 32.XL. ¿No será usted workaholic?M.P. No, todo lo contrario. Amo mi trabajo, pero hay una razón por la que no puedo convertirme en un adicto al mismo. ¡tengo dos hijos! [sonríe]. XL. ¿Cuál es su colmo del placer? M.P. Ir a comer con mis amigos de toda la vida a la trattoria de mi pueblo y acabar jugando a las cartas con ellos.XL. En países como China o la India, ¿fabrican o venden?M.P. Fabricamos y también vendemos. Tenemos 20 tiendas en China. Serán 30 a finales de año. El diez por ciento de nuestra facturación será allí.XL. ¿Por dónde pasará, en su opinión, la cuarta revolución industrial?M.P. Será el momento de países como España e Italia. En cuestión de 30 años tendremos a los chinos buscando lugares turísticos donde ir de vacaciones. Será el momento de ofrecer turismo mediterráneo de calidad para ellos.XL. ¿En qué se diferencia el diseño netamente italiano de los demás?M.P. Es diferente porque no se puede definir. Es algo intangible.XL. ¡Soy el target! Lo ha dicho usted. Disculpe, ¿y eso duele?M.P. [Sonríe] No, al contrario. Me ahorro así gastar dinero en probar a nadie.XL. Paraguas, estuches, relojes ¿Hay algo que no se pueda rediseñar?M.P. Las emociones.XL. ¿Rediseñaría también unos tortellini della nonna o ciertas cosas es mejor no tocar?M.P. Ahí no entraría. Son algo sagrado. Deberían estar en el MOMA [sonríe].XL. ¿Me daría la receta o no entra usted en la cocina ni por equivocación?M.P. No puedo dártela, pero sí un montón de direcciones de lugares donde los hacen riquísimos [sonríe, irónico].XL. ¿Con cuál de los muchos platos españoles se queda y por qué?M.P. Vas a pensar que es una turistada, pero no hay nada como ir de tapas. Unas cañas y unas buenas tapas. Es lo mejor.XL. ¿Qué es la felicidad? M.P. Un sinónimo de curiosidad.XL. ¿Qué le hizo llorar por última vez?M.P. Mi empresa tiene una fundación que ayuda a niños discapacitados. Y hace poco estuve en una entrega de premios y fue muy especial. nOiga, y no siendo Bolonia por motivos obvios, ¿en cuál de todas ellas se quedaría a vivir y por qué?M.P. Mmmmm. Florencia. Porque es una ciudad de una creatividad increíble. Fue la capital del Renacimiento. Y, todavía, hoy en día tiene todo el poder. Tiene a Gucci, tiene a Prada Sólo eso, ya le inspira a uno.XL. ¿Hay previsión de alguna más hasta que acabe el año?M.P. Sí, claro. Te confesaré algo. Cuando planificamos el año mi director comercial me advierte de que como máximo vamos a abrir diez boutiques. Ni uno más. Luego, cuando un periodista me pregunta lo que tú has preguntado, le digo que 30. Entonces le mando a mi director el artículo y se ve obligado a abrir las 30 [sonríe].XL. Buena estrategia. Pero si él lee esta entrevista se acabará enterando.M.P. [Ríe] ¡Tendremos que evitarlo! ¡Es capaz de retirarme el saludo!XL. No deja de abrir tiendas por todo el mundo. Oiga, ¿seguro que no le han tentado para presidir el FMI?M.P. [Sonríe] No aceptaría algo así ni loco. ¿Sabes por qué? Porque estoy seguro de que no me divertiría. Disfruto con mi trabajo y luego tengo otra sociedad que se dedica a dar préstamos a empresarios jóvenes y emergentes. Mi agenda ya está cubierta, te lo aseguro.XL. Moscú, Salzburgo, Frankfurt, Hong Kong ¿Su misión secreta cuál es?, ¿dominar el mundo?M.P. [Ríe] ¡Qué bonito! Está bien eso que dices, tendré que replanteármelo.XL. Apuesta usted por el concepto de la fábrica que no existe. Es algo bastante curioso, ¿no?M.P. Sí, pero me explico. Con la globalización, se acabó la fábrica como la entendíamos antes. Ahora va más allá de sus cuatro muros. Mal lo lleva el empresario que no tenga vista comercial puesta en todo el mundo.XL. ¿Celebró de algún modo el día en que, en 2007, Piquadro salió a la Bolsa italiana?M.P. Claro que sí. Nos emborrachamos todos en general. Soy muy generoso [sonríe]. Fue un modo de compartir con los demás algo bueno que estábamos haciendo.XL. Imaginemos que hay una razón en este mundo por la que abandonaría su empresa, ¿cuál sería?M.P. Ver que no puedo mantener la estabilidad de mis empleados. Mi empresa no es sólo mía. También de mis empleados. Es un territorio.XL. Dicen que el futuro de la economía mundial pronto desembocará en esos dos países, ¿lo suscribe?M.P. Sí, claro. Aunque la India tardará todavía un tiempo. Y hay que contar también con Brasil.XL. ¿Hay que dejarse la piel para montar un mini-imperio como el suyo?M.P. Basta con estar en el sitio justo en el momento adecuado. No ha sigo algo fatigoso, al contrario. XL. Confiese ahora que no nos oye nadie, ¿cuál es el secreto de su éxito?M.P. ¡Mucha suerte! Y, también, respetar y reconocer el talento de los demás.XL. Confiesa ser un freak de la tecnología. ¿Qué gadget propio es indispensable para usted?M.P. Hombre, no llega a ser indispensable, pero vivo pegado a mi BlackBerry. Es un bombardeo continuo. XL. Y en su opinión, ¿con que nos sorprenderemos en los próximos años?, ¿cómo será internet?M.P. Acabaremos dando con el media por excelencia. Y será, lógicamente, personalizado. Hoy leemos muchos más periódicos que nunca. Antes, apenas compraba revistas de automóviles, pero ahora sí que lo hago porque la tengo de forma instantánea.

Método breakfast Suelo tomar siempre lo mismo. un bol de fruta, un vaso de agua y un café expreso. Es lo que desayuno cada día al levantarme. Esté donde esté. Invariablemente.