Nací en Madrid hace 53 años. A los 29 descubrí mi verdadera vocación, actuar. Lo hago en No habrá paz para los malvados, thriller de Enrique Urbizu que se estrenará en septiembre.

José Coronado. He alucinado con lo que me han llegado a ofrecer, en cuestión de pasta, por decir tres tonterías. Pero, gracias a Dios, no he caído y espero no hacerlo. El que no quiere no entra en el circo de la prensa del corazón.

XLSemanal. Aun así, son tenaces. ¿Por qué airean cada cierto tiempo su supuesta relación con Isabel Pantoja?

J.C. [Ríe]. No lo sé, pero es increíble. Hubo un tiempo en que me sacaban de mis casillas. Pero ya no me importa. Ni a la gente. Es tan repetitivo, ¿no?

XL. ¿Cómo ve lo que le está ocurriendo a la folclórica con el caso Malaya?

J.C. Yo de eso no opino ¡ni con mi hijo! [ríe]. Y sé que contigo puedo abrirme porque lo vas a tratar con cariño, pero yo, de lo que no controlo, no hablo nada.

XL. No sea así. Algo podrá contar, ¿no?J.C. Poco más. Hicimos una peli juntos. Ella fue una gran compañera, tuvimos una relación estupenda y a otra cosa.

XL. Cuando saltó el rumor estaba usted con Paola Dominguín. ¿Fue su peor etapa con la prensa rosa?

J.C. No, no la recuerdo como especialmente mala. He podido tener otros momentos peores.

XL. ¿Por ejemplo?

J.C. Cuando bautizamos a mi hijo Nicolás. Con la típica persecución. De pronto me vi en situación de poder tener un accidente con el coche y me dije que era algo absurdo. Pero tengo mucho temple para tratar con ellos y nunca me he agobiado. Además, aunque no lo parezca, me siento respetado.

XL. ¿Seguirá Nicolás sus pasos?

J.C. [Sonríe]. Bueno, ahí está Creo que tiene mucho más talento que yo. Y no es amor de padre. Es objetividad a la hora de ver cómo afronta sus trabajos. Lo que necesita ahora son kilómetros.

XL. ¿Qué tal padre es usted?

J.C. Eso lo tienen que decir mis hijos. Un hombre que no críe bien a sus hijos no es un hombre. Si me sale mal, será porque no sé, pero no por falta de ganas.XL. En la vida es casi más complicado ser padre que pareja, ¿no cree?

J.C. No. No, no, no [sonríe]. En mi caso es mucho más difícil ser pareja que padre. Sí. A la vista está.

XL. ¿De qué se arrepiente?

J.C. De nada. Todo lo que he hecho me hace estar aquí. No hay nada de lo que me tenga que avergonzar ni borrar.

XL. ¿Hubiese llegado tan lejos de no haber sido por la ayuda de su físico?

J.C. No. Entré en esto por mi cara bonita. No había vocación. Imagino que ahora estaría llevando un pub o un chiringuito en Australia con taparrabos. No lo sé.


 

Gasolina Extra

Café con leche y unas porras bien cargadas de azúcar, que para eso voy cada día al gimnasio. Un desayuno contundente para empezar bien el último día de la semana .