Tengo 48 años y soy de Bilbao, aunque no hablo euskera porque soy bastante tonto. Hace cinco años que no sacaba disco con Fito and Fitipaldis, y ya tocaba. ‘Huyendo conmigo de mí’ está pensado para llenar estadios.

XLSemanal. Huyendo conmigo de mí ¿Está harto de aguantarse?

Fito Cabrales. Eso parece Pues un poco sí, pero tampoco tanto [ríe]. Si no tuviera que llevarme siempre todo lo bueno y lo malo de mí cuando intento ir a algún lado, tendría otra visión del mundo, de las galaxias, de la sociedad

XL. ¡Pare!, que se me pone a filosofar. Antes hablaba más de bares, de drogas, de prostitutas ¿Se ha convertido?

F.C. ¡Joder! No me convierto tan fácil; no me interesa hablar de algo que ya conozco; además, ese ya no es mi mundo.

XL. ¿Se ha hecho padre responsable?

F.C. Eso siempre lo fui, ¡eh! Y voy a tener una niña de una relación nueva, así que serán tres. Se puede ser un padre joven, rockero, que viva la noche Pero siempre estoy mejor con mis hijos que en cualquier sitio.

XL. ¿Se ha vuelto casero?

F.C. Sí [ríe]; aunque, por mi profesión, sigo siendo un poco correcaminos. Si no fuera por la música, sería peor persona.

XL. Ha contado que fue camarero en el prostíbulo que regentaba su padre, que lo ha probado todo ¿Cómo se lo explicará a sus hijos?

F.C. Ellos son también bastante cardiacos [ríe], pero mejor gente que yo, seguro. No me avergüenzo de nada. mi vida no es tan extraña, es bastante normal.

XL. ¿Cuántos conoce como usted?

F.C. Que les haya ido la noche y se hayan pasado hay muchos. No cuesta tanto decir las cosas como son, pero no he hecho mal a nadie, no he robado No tengo nada que guardar.

XL. En el fondo, ¡es un buen tipo!

F.C. Intento serlo [ríe]. Lo que más me gusta de este planeta son los buenos tipos, el resto lo podría cambiar todo.

XL. ¿Cómo lo llamaban de pequeño?

F.C. Adolfito y, de mayor, Fito, porque no crecí mucho. Pero ahora estoy cachas, he cambiado la mala vida por el deporte.

XL. ¡Se acabó el mito del rockero!

F.C. Hace tiempo, desde que llegó Internet. Pero el rock and roll sigue ahí.

XL. Como la gorra y los pendientes

F.C. ¿Por qué dejarlos? Dame un motivo que me convenza. Hay días que, aunque parezca increíble, me siento atractivo.

XL. Larga vida, entonces.

F.C. Sí. Me engancho a todo. he cambiado un vicio por otro, necesito algo que me ponga y correr cada mañana me pone.

XL. ¿Ha ahorrado lo suficiente para poder retirarse?

F.C. Desde luego que sí; llevo 28 años tocando y, cuando lo pienso, me acojona. Pero no me retiro porque sería un jubilado triste.

Un café cortado y nada más

Al levantarme, no me cabe otra cosa en el cuerpo. Y, después del café, me voy a correr, que es muy sano .