La primera mujer en España que obtuvo la titulación de Profesora Agregada de Universidad en el área de física. María Josefa Yzuel, de 76 años, sigue maravillándose de la importancia que ha adquirido su área. Por Mónica González Salomone

La luz es la energía que baña el mundo y también la materia prima de un sinfín de tecnologías. De la fibra óptica que acelera las comunicaciones a la holografía del DNI; de la iluminación led a los láseres quirúrgicos, el impacto de las tecnologías que usan la luz es cada vez mayor. La física María Josefa Yzuel (Jaca, 1940) ha aportado un granito de arena muy sustancioso a esta revolución. Su trabajo durante tres décadas ha mejorado el diagnóstico médico basado en imágenes; ha ayudado a perfeccionar las pantallas de cristal líquido; y ha desarrollado técnicas de reconocimiento automático de imagen con muchas aplicaciones. Yzuel, catedrática emérita de la Universidad Autónoma de Barcelona con numerosos reconocimientos, sigue maravillándose de la importancia que ha adquirido su área, la óptica, para otras disciplinas.

Hay otra cosa que también le sorprende, y es que siga habiendo pocas físicas. Ella escogió su carrera en una época en que muchos consideraban que «había otras ramas más apropiadas para una chica», cuenta. Salió de España como investigadora posdoctoral cuando muy pocos lo hacían -tampoco los hombres-; fue la primera profesora con plaza fija en la universidad española en el área de física (1971) y una de las primeras catedráticas (1982). Hoy en día, en su facultad, las estudiantes de Físicas siguen sin superar el 30 por ciento.

XLSemanal. ¿Por qué escogió Físicas?

María Josefa Yzuel. Siempre me habían gustado las matemáticas y quería entender los fenómenos de la naturaleza. Mis padres no tenían estudios universitarios, pero concedían mucha importancia a la cultura, valoraban mucho la educación de sus hijos, así que me apoyaron.

XL. ¿Cómo fueron sus primeros años, en la Universidad de Zaragoza?

M.J.Y. Había otras mujeres, éramos tres en un grupo de 12. No sentí ningún trato discriminatorio. Después, durante la estancia posdoctoral en la Universidad de Reading [Reino Unido], sí fui la única mujer.

XL. ¿De dónde viene el prejuicio de que carreras como Físicas o Matemáticas no son de mujeres?

M.J.Y. No lo sé. La ciencia interesa por igual a niños y niñas. Eso se rompe en la adolescencia, en el momento de elección de carrera, y no sé la razón. Es obvio que las mujeres pueden ser tan buenas como los hombres en cualquier carrera.

“En España teníamos miedo de no estar a la altura de lo que se hacía fuera. Pero no tenía por qué ser así”

XL. ¿Qué supuso salir de España a finales de los años sesenta?

M.J.Y. En el plano científico fue magnífico, trabajé con los mejores investigadores del área, creé una red de contactos… Empecé a publicar en revistas internacionales y me di cuenta de que en España, en algunas líneas, teníamos reparos, a veces injustificados. Aquí se tendía a publicar en revistas españolas, temíamos no estar a la altura de lo que se hacía fuera. Pero noté que no tenía por qué ser así.

XL. Ha sido profesora toda su carrera y ha dirigido veinte tesis doctorales. ¿Cree que esa dificultad actual de los jóvenes para alcanzar la estabilidad está haciendo que se pierdan investigadores?

M.J.Y. Yo siempre he disfrutado mucho con la docencia y de trabajar con los jóvenes. No todas sus ideas son útiles, desde luego, pero sí que son más brillantes e innovadoras que las de los mayores. Así que los necesitamos. Y sí, percibo cierto desencanto entre ellos debido a un futuro laboral incierto. Pero, en mi opinión, no hay que hacer una carrera diferente de la que a uno le gusta por las dificultades de después. Hoy, la estabilidad es complicada en todas las áreas y, desde luego, no hay nada más difícil que estudiar algo que no te gusta.

XL. La ciencia española se ha internacionalizado, pero la empresa española no parece haber traducido eso en más innovación…

M.J.Y. No sé por qué. En mi época, no nos animaban a relacionarnos con la empresa. Ahora, eso ha cambiado y se fomenta la creación de start-ups. En mi grupo se trabaja con una empresa en el desarrollo de una tecnología que usa la luz polarizada para estudiar piel humana, y es una gran satisfacción para mí. Ahora bien, eso no significa que debamos investigar solo en lo que necesita la empresa. Al científico hay que darle libertad, y luego ya se verá si hay aplicaciones.