Tiene 68 años, es una femisista, católica y con sentido del humor. Hablamos con la directora del suplemento femenino de ‘L´osservatore romano’ Lucetta Scaraffia. Por Caroline Pigozzi

Xl Semanal. Dirige usted el suplemento Mujeres, Iglesia, Mundo y es una de las mujeres con más peso en el Vaticano. ¿Actúan ustedes como una fuerza unida?

Lucetta Scaraffia. Cada una con nuestros medios velamos por que las mujeres tengan un papel digno y real dentro de la Iglesia. Pero compartimos algo más que un ‘programa común’. Somos cómplices y amigas.

XL. Dicen que es usted la feminista del Vaticano…

L.S. Una feminista católica con sentido del humor. Una virtud indispensable porque, sin él, las militantes se convierten en caricaturas de sí mismas.

XL. ¿Le resulta difícil tener responsabilidades en el Vaticano?

L.S. Es peculiar… Tienes que aceptar que te traten con paternalismo hombres más jóvenes que tú, que te dan consejos sin parar. Para ellos es como si yo siempre estuviera a prueba, aunque haya publicado ya el número 55 de la revista…

En el Vaticano tienes que aceptar que los hombres te traten con paternalismo

XL. Se dice que el Papa Francisco le tiene mucho aprecio…

L.S. Le gusta que la revista aborde temas de fondo, como la identidad femenina, las mujeres y el islam, la violación como arma de guerra, las migrantes… Todos temas dolorosos y muy importantes para el Papa, a quien le parece valiente que los tratemos en profundidad. Pero tenemos que ser prudentes, porque, aunque tenemos cierta libertad, somos un suplemento del L’Osservatore Romano, periódico oficial de la Santa Sede. Sería impensable que estuviéramos a favor del aborto. Por eso hablo de relativa libertad.

XL. Pero usted cuenta con la protección del Papa…

L.S. Sí, es verdad. Una tarde, me llamó por teléfono para felicitarme. Cuando reconocí su voz, tuve un shock. La novedad es que este Papa sabe hablarles a las mujeres, no las teme, las mira incluso a los ojos y las escucha. Cuando la revista, que al principio iba inserta en el Osservatore, empezó a publicarse de forma independiente, fue el cardenal Parolin -una especie de primer ministro del Papa- el que presentó la nueva versión de la publicación en la Santa Sede. Fue un gesto importante para la redacción de ocho mujeres que dirijo, una prueba de que la alta instancia del Vaticano nos apoyaba.

XL. Y de que Francisco quiere dar más espacio a las mujeres…

L.S. Crear una comisión paritaria para reflexionar sobre el diaconato femenino es alentador, también su decisión de hacer de Santa María Magdalena una fiesta litúrgica tan importante como las de los apóstoles. En sus homilías, sus catequesis y sus entrevistas, Francisco dice cosas interesantes sobre las mujeres… Pero en el Vaticano, se enfrenta a un conservadurismo secular que le da poco margen para actuar y derribar a una curia que se agarra al pasado. Después de estos signos positivos, nos toca a nosotros reaccionar y hacer propuestas.

XL. ¿Cómo viste una laica en el Vaticano?

L.S. Debe ir muy chic, llevar ropa que siente muy bien para subrayar que las mujeres católicas no van con hábitos tristes y deformes.

XL. ¿Todo su equipo es católico?

L.S. No, una es judía, otra es agnóstica… Y yo he tenido una trayectoria accidentada. Nací en una familia católica, pero abandoné el catolicismo en 1968, cuando sentí la necesidad de sumergirme en el inconformismo. Volví a reencontrarme con él, con entusiasmo, a partir de 1990.

XL. ¿Quiénes son sus lectores?

L.S. Nos dirigimos a todas las mujeres, católicas o no, feministas o no. Nuestra misión es demostrar el importante papel de las mujeres en el pensamiento moderno. Hacer entender eso a hombres tan poco generosos cuando se trata de los razonamientos de las mujeres no es fácil.

XL. ¿Cuál es su ambición?

L.S. Que nuestro suplemento se imprima en Francia, en Alemania, en los países anglosajones… En España, ya se publica. Simbolizamos una apertura del Vaticano.