La carrera de Belén Rueda (Madrid, 1965) arrancó con las televisiones privadas. De hecho, fue de las primeras en franquear con garantías la barrera que separaba a los actores de cine y teatro de los curtidos en el mundo catódico. Por Fernando Goitia

A sus 52 años, madre de dos hijas, no le falta trabajo. El 1 de diciembre estrena Perfectos desconocidos, una comedia de donde los móviles desempeñan un papel clave.

XLSemanal. ¿Dónde estaba usted allá por 1987?

Belén Rueda. Acababa de volver de Italia. Empecé Arquitectura, pero me casé con un italiano y lo dejé todo. Duró dos años. Viví allí el macrojuicio del juez Falcone, con la mafia asesinando a discreción…

XL. ¿Cuál fue su primer trabajo?

B.R. Volví a Madrid y empecé vendiendo pisos. Cuando abrieron las privadas, me presenté a un casting en Telecinco y me cogieron. Creo que porque hablaba italiano [se ríe].

XL. ¿Ha cambiado la tele?

B.R. Muchísimo. Entonces, nadie tenía ni idea. Éramos todos ignorantes [se ríe].

XL. De estos 30 años, ¿qué acontecimiento recuerda?

B.R. El cambio al euro, que de repente el dinero no te duraba nada, y el 11-S. Estaba en plató grabando Periodistas y alguien dijo que se había estrellado un avión contra las Torres Gemelas. No me lo creí. También me marcó lo de Ramón Sampedro, fíjate, porque le dedicamos un capítulo antes de que muriera y, bueno, después hice Mar adentro.

XL. ¿Fue el punto de inflexión en su carrera?

B.R. Sin duda, porque a los de la tele se nos consideraba de segunda. Yo estaba en Los Serrano, me llamó el director de casting de Amenábar y le colgué. «¡Basta de bromitas!», le dije [se ríe]. Creí que me estaba vacilando.

XL. ¿Le costó creérselo?

B.R. Es que nadie lo veía. Todos me decían: «¡Cómo vas a hacer drama, mujer!». Y de Alejandro decían que estaba saliéndose del tiesto, porque lo suyo era hacer género. Pero él, que es muy cabezón, se empeñó y…

XL. ¿Está el mundo hoy mejor o peor que en 1987?

B.R. No lo sé. Tenemos la impresión de que ha ido a peor porque parece que nos enteramos de todo lo malo. Por otro lado, Internet y los móviles son un avance, pero al mismo tiempo estamos todos vigilados, hemos cedido nuestra privacidad. Habrá que esperar y ver.

Un mensaje para los lectores

«Disfruta de lo que haces. Hoy en día, todos los anuncios hablan del éxito, de ser una estrella, salir en la tele, triunfar… Me parece peligroso, porque nunca te sientes satisfecho, nunca te llena».