Nací en Barcelona (1960), debuté como actriz a los 19 años y tengo una hija. Hasta el 8 de abril estoy en el Teatro Calderón (Madrid) en el musical ‘La familia Addams’. Después, gira por toda España. Por Virginia Drake / Vídeo: Javier Ocaña

XLSemanal. Su transformación en Morticia Addams es increíble: gótica, pelo negro liso, cadavérica, enfundada en un ceñidísimo traje con un escote de vértigo…

Carmen Conesa. Escote suicida [ríe]. Creo que saco de Morticia esa parte que todas las mujeres tenemos dentro. Tardo más de hora y media en prepararme para el personaje.

XL. ¿Ese cuerpo tan sensual y curvilíneo que luce Morticia le viene de fábrica?

C.C. ¡Jajaja! Me cuido y hago deporte, pero ayudan mucho los refajos, los corsés, los wonderbras… Te aprietan para que todo parezca mucho más.

XL. Al final, aun en la extravagancia, la familia Addams es muy tradicional.

C.C. Sí, y muy conservadora; incluso más a la hora de revalorizar el matrimonio, la fidelidad, la sinceridad, el respeto…

XL. Canta, baila, interpreta. Estudió piano, armónica, guitarra, ballet contemporáneo, Bellas Artes y, en su tiempo libre, estudia Historia del Arte y Filosofía en la UNED.

C.C. Mi filosofía es la curiosidad. Soy admiradora de Leonardo y Miguel Ángel. Me gusta el arte en todas sus ramas. Por eso, cada año preparo dos o tres asignaturas en los ratos libres que me dejan los bolos o las giras.

XL. ¿Y aprueba?

C.C. ¡Con sobresaliente! Como voy poco a poco, me las preparo muy bien.

XL. Dice que sus padres la apoyaron siempre en todo.

C.C. Eso fue una gran beca. Fueron mis mecenas, subvencionaron mis caprichos y aficiones. Mi padre empezó siendo albañil y, luego, constructor; mi hermano es médico y mi madre, ama de casa.

XL. Apenas ve televisión y dice que no le interesan nada las redes sociales.

C.C. ¡Nada! Con la tele me duermo, y las redes tienen los días contados: no podemos ser tan tontos. Volveremos a la artesanía, a valorar la amistad cara a cara.

XL. ¿De verdad lo cree?

C.C. Totalmente. Ya estamos volviendo al pan hecho con masa madre, a las cosas auténticas y a las relaciones interpersonales. Instagram, Facebook, Twitter… se acaba. Se va a volver a la fotografía sin Photoshop y a la pintura de verdad: el ser humano es sabio y valorará otra vez lo real.

XL. ¿Es verdad que escribe un diario?

C.C. Sí, mientras desayuno. Tengo cajas y cajas, pero nunca releo lo que escribo. Es una terapia, cuento todo lo que siento.

XL. ¿No le da miedo que otros lo lean?

C.C. He tenido problemas con eso. Un exmarido los leyó y rompimos: quien busca la verdad merece el castigo de encontrarla.

Desayuno: Sanísimo

Desayuno Carmen Conesa

 

«Zumo de limón con agua templada y miel; pan de centeno con nueces, tomate raf y aceite de oliva; zumo de naranja y un café con leche de avena y sirope de agave».