La ‘top’ alemana Tatjana Patitz, que protagonizó los años más locos de la moda durante la década de los noventa, ha cumplido ya los 51 y vive en un rancho en California. Con ella hablamos de cómo ha cambiado su profesión. Por Dirk van Vensendaal

Su rostro fue uno de los ‘cinco grandes’ protagonistas de la mítica portada de Vogue que inauguraba el reinado de las top models en enero de 1990. Desde entonces, Tatjana Patitz fue una de las imprescindibles en todas las pasarelas y revistas de moda. Sin embargo, y a diferencia de algunas de sus compañeras como Naomi Campbell o Cindy Crawford, la supermodelo alemana abandonó pronto las pasarelas. Ahora, con 51 años, vive en un rancho en California con su hijo. Hablamos con ella de la industria de la moda, de la que no se ha desvinculado del todo.

XLSemanal. Señora Patitz, ¿cuál fue el caché más alto que cobró?

Tatjana Patitz. Llegué a ganar 350.000 dólares por mover dos días la melena… Increíble, ¿verdad? Pero hay que relativizarlo: ahora, cuando Gisele Bündchen firma un contrato con una marca de cosméticos, hablamos de millones de dólares. Antes no teníamos contratos de ese tipo, pero las tarifas eran muy altas por día. En el caso de la pasarela, dependía mucho del diseñador. A veces llegaban a pagar hasta 10.000 o 15.000 dólares por desfile.

XL. En 2017 ha vuelto a aparecer en las portadas de revistas de moda.

T.P. Es normal: no me siento representada por las jóvenes que salen en la publicidad y lo mismo les pasa a muchas mujeres de mi edad. En los desfiles solo se ven chichas superdelgadas, con unas tallas que no habría podido llevar ninguna de las modelos de mi época. Antes, la normal era la talla 36, hoy se ve la 32 o incluso más pequeñas. Hasta las chicas de Victoria’s Secret están flaquísimas, aunque tengan pecho.

la modela tatjana patitz

La modelo desfila para Chanel con la colección de primavera-verano 1992-1993

XL. Usted ha trabajado con los fotógrafos más famosos del mundo. Cuéntenos…

T.P. Richard Avedon hablaba mucho, era un tipo lleno de vida. Helmut Newton era un bromista. Bruce Weber siempre tenía un montón de modelos y asistentes por el estudio, le encantaba, eran como su familia. En el estudio de Irving Penn, en cambio, siempre había silencio, era como un laboratorio. Solo se oía el clic de su Hasselblad. Con él se hacían solo una o dos fotos al día.

“Yo iba a muchas fiestas y bebía demasiado. Había mucha cocaína, pero no es lo mío”

XL. ¿Sus fotógrafos favoritos?

T.P. Peter Lindbergh, siempre está alegre. Y Herbert Ritts. Al principio era un don nadie que se movía en un Volvo prehistórico. Me hizo unas fotos en el hotel Chateau Marmont, en Hollywood, sin nada de maquillaje: fueron portada de Vogue. Ritts es una persona muy positiva, nunca ha hablado mal de nadie.

XL. ¿Y cuándo tuvo usted sus años salvajes?

T.P. Cuando llegué a Los Ángeles, con 19 años. Estuve tres meses viviendo en el Chateau Marmont y me compré un caballo. Iba a muchas fiestas, bebía demasiado, pero luego me enamoré y me mudé con mi novio a Malibú. Y me calmé. Vivíamos en una pequeña casa junto a la playa, muy vieja. El alquiler me costaba solo 2000 dólares. Hoy, los alquileres en Malibú están imposibles.

XL. ¿Qué papel tenían las drogas?

T.P. Circulaba mucha cocaína, así que algunas chicas la tomaban. La cocaína no era lo mío, la heroína tampoco. Pero el tema estaba a la orden del día.

XL. ¿Y hoy?

T.P. Muchos agentes se quejan de que las modelos son sosas. En mi época había más rocanrol. Ahora, cuando vas al backstage, lo único que ves son fresas y ensaladas. Antes había sándwiches de queso bien gordos y champán. Hoy el negocio funciona como si fuera una maquinaria.

XL. ¿Porque los desfiles se suceden sin pausa?

T.P. No, qué va, antes era todavía peor, cinco desfiles al día era algo normal. Pero ahora ya no los organizan los diseñadores, se trae gente de fuera para producirlos. Es más impersonal. Creo que hay muy pocos rostros realmente interesantes en las pasarelas y en las campañas publicitarias. Por eso hay tantas actrices haciendo de modelos.

la modela tatjana patitz Tatjana Patitz perteneció a una privilegiada generación de modelos que, como dijo su compañera Linda Evangelista, «no estaba dispuesta a salir de la cama por menos de diez mil dólares al día». Actualmente, dice Patitz, «tienes suerte si te pagan mil dólares, y muchos diseñadores jóvenes pagan con sus vestidos»

XL. Usted formó parte del llamado big five de las supermodelos, con Cindy, Linda, Claudia y Naomi. ¿Había rivalidades y peleas entre ustedes?

T.P. No, pero tampoco llegué a tener una amistad con ellas. Cada una teníamos nuestra vida. Con quienes mejor me llevaba era con Stephanie Seymour, Christy Turlington y Milla Jovovich, que es muy divertida, muy suya. Las dos tenemos el teléfono de la otra.

XL. ¿A qué diseñadores ha llegado a apreciar de verdad?

T.P. A Jean Paul Gaultier, a Karl Lagerfeld y Azzedine Alaïa. A Helmut Lang también llegué a tenerle mucho afecto. Era muy especial. Antes, las modelos éramos fieles a los diseñadores. Ahora, los diseñadores pagan mucho dinero para que algunas chicas solo desfilen con ellos.

XL. Lang y Alaïa se salieron pronto del mundo del big business.

T.P. Sí. Helmut vive en los Hamptons y se dedica al arte. Adora sus gallinas y estar con su pareja. El oficio de diseñador era demasiado para él, es muy sensible. Alaïa tampoco podía aguantar este circo. La moda se ha convertido en una profesión brutal controlada por los holdings del lujo y los bancos. Hay que tener una piel muy gruesa para aguantar.

“Ahora, la moda es una profesión brutal controlada por ‘holdings’ de lujo y bancos”

XL. ¿Hasta qué punto los hechos que denuncia la campaña #MeToo están presentes en el mundo de las modelos?

T.P. En 30 años de carrera, a mí no me ha pasado nada. Evidentemente, me han pasado cosas que estaban fuera de lugar, pero ¿me han herido, me han hecho daño? No. Claro que hay hombres que merecen que se les esté poniendo en la picota. Pero también hay mujeres que abusan de su poder. A ciertas personas, el poder se les sube a la cabeza.

XL. Una vez dijo que, si no hubiese sido modelo, hoy no estaría separada, y que se fía más de sus perros que de los hombres.

T.P. ¿Tan sincera fui…? Encontrar a un hombre que entienda la vida de una modelo es muy complicado. Enseguida surgen los celos. Y eso que te mueves en un mundo formado en un 99 por ciento por gais.

la modela tatjana patitz

Portada Vogue Reino Unido (marzo de 1989)

XL. Entre sus conquistas están Richard Gere, Johnny Depp y Pierce Brosnan.

T.P. Casi todas las modelos han tenido relaciones con actores y músicos. Saben muy bien cómo es la vida cuando eres famoso y todo el mundo te conoce.

XL. También estuvo con el cantante Seal, aunque muy poco tiempo.

T.P. Él era un caso totalmente diferente. No tiene ni un gramo de fidelidad en todo su cuerpo. Hombres así los hay…

XL. ¿Cuándo se dio cuenta de lo extraordinaria que es su vida?

T.P. Cuando paré y miré hacia atrás. Mientras trabajaba, era como hacer surf: te sientes genial, ahí, en lo alto, en la cresta, y luego viene la siguiente ola y tienes que cogerla también.

la modela tatjana patitzPortada de la revista Elle Estados Unidos (verano de 1985)

XL. ¿Alguna vez quiso bajar el ritmo?

T.P. Tienes rachas. Pero luego te lo piensas mejor cuando oyes que te dicen: «No volveremos a trabajar contigo si no dices que sí». La Vogue americana era así.

XL. Salió en su portada ocho veces. Anna Wintour, la directora, tenía una opinión muy buena de usted.

T.P. Sí, me convertí en la chica Vogue perfecta. Hoy, en Bali; mañana, en París. No paraba. Me salió una erupción por todo el cuerpo, por el estrés. Tuve ataques de urticaria parecidos tres o cuatro veces. Desaparecieron cuando me marché y me instalé en California rodeada de naturaleza.

XL. Vivió en Malibú más de 20 años.

T.P. Sí, y luego me fui a Santa Bárbara. Malibú se ha convertido en un sitio muy pijo, de un rollo Ferrari y celebrities.

la modela tatjana patitz

Portada de Marie Claire Francia, (marzo de 2017)

XL. Las hermanas Gigi y Bella Hadid vivían a la vuelta de la esquina.

T.P. Justo. Yo no quería que mi hijo, Jonah, creciera con niños que llevan tarjetas sin límite desde que tienen 12 años y que se pasan el día hablando de aviones privados. Ahora vivimos apartados y, además, estoy educando a Jonah yo sola, ya no tenemos contacto con su padre. Aquí, los niños van solos en bici al colegio.

XL. Y luego cuelga las fotos en Instagram.

T.P. Pero no meto nada personal. Y no tengo cuenta de Twitter. Eso se lo dejo al presidente de Estados Unidos.

XL. ¿Cuál es la popularidad de Donald Trump en California?

T.P. No podía imaginar que ganaría. Fue un shock, me pasé dos días llorando. Trump es una persona horrible. Conozco a gente que ya no encuentra emigrantes que los ayuden con la cosecha en sus ranchos. Podrían detenerlos y expulsarlos del país.

XL. Cuando tenía siete años, se trasladó de Alemania a Suecia con sus padres.

T.P. Sí, a Malmö, que era un lugar deprimente. En el colegio me hacían bullying. Me llamaban ‘nazi’, ‘jirafa’, ‘palo de escoba’. Los suecos no son tan simpáticos como se piensa.

XL. ¿Sigue teniendo familia en Suecia?

T.P. Mis padres viven desde hace tiempo en Francia. Mi hermano se quedó en Suecia, ha fallecido hace poco. Cuando fui al entierro, pensé: «Aquí no vuelvo en la vida». Y poco después, quizá porque a Dios estas cosas le hacen gracia, conozco a un sueco en Santa Bárbara y me enamoro de él. Y viaja a menudo a Malmö. ¡Precisamente allí!

la modela tatjana patitzTatjana y su hijo, Jonah, viven en un rancho en Santa Bárbara. «No quería que creciera en Malibú, donde los niños llevan tarjeta de crédito desde los 12 años»

XL. ¿Cuántas veces ha estado enamorada de verdad en su vida?

T.P. Tres veces. Te vuelves muy vulnerable. Como si te pasearas todo el rato con la piel al aire. No es algo que puedas aguantar durante mucho tiempo. Sin embargo, enamorarse a mi edad es un regalo maravilloso.

También te puede interesar…

Kendall Jenner, la modelo mejor pagada

Helena Christensen, el cuerpo más bello del mundo

Naty Abascal: “He tenido muchos novios, pero nunca he querido volver a casarme”

Rocío Crusset: “Me cambié el apellido para empezar desde abajo”

Christy Turlington: “Lo de Trump es terrible, mi madre es inmigrante”