El día que a los padres nos quitaron el mando de la tele

BLOC DEL CARTERO

ME LO RECORDABA  el otro día un buen vecino y es cierto. Ambos, ya cumplida con creces la cuarentena, pertenecemos a una generación de padres solícitos, dedicados, cariñosos y algo permisivos, que hemos cometido el grave error de perder el mando de la televisión doméstica, que de forma irremediable ha sido conquistado, usucapido por nuestras idolatradas huestes infantiles.

Nuestra niñez fue bien diferente. El indudable amor que profesábamos a nuestros padres se hallaba impregnado de un reverencial respeto que la propia sociedad se encargaba de rubricar. Y cuando se encendía en nosotros el espíritu de la reivindicación, no era extraño escuchar de boca de nuestro progenitor, con afecto y a la vez con determinación, una sentencia definitiva, acuñada en la España de la hambruna: «Cuando seas padre, comerás huevos». La frase en cuestión, que jamás he osado repetir a mi hijo, debía sonar en nuestros oídos como un canto de esperanza hacia lo venidero. Pero es evidente que hoy sólo hemos conseguido ser representantes de la ‘generación del huevo perdido’. Papá, aún espero. ¿Sabes algo de aquellos huevos que me prometiste? 

Esta carta se publicó en XLSemanal el 21 de noviembre de 2005. Autor: Carlos Baquerín Alonso (Madrid)

Por qué la he premiado…

Por la prosa sabrosa, el saludable humor y la ocurrencia impagable a la hora de bautizar a una generación de perfil difuso.

Actualidad, generacion huevo perdido