Inculturas

EL BLOC DEL CARTERO

Nunca como ahora tuvo la sociedad española recursos para facilitar el acceso a la cultura a los ciudadanos. Nunca hubo más riqueza, más medios para la educación, más bibliotecas; más caminos para convertirse en una persona instruida. Y, sin embargo, asistimos a una postergación del conocimiento, de la sensibilidad y de la reflexión -de todo eso que conforma la existencia de una persona culta- en beneficio y promoción de las experiencias más primarias, esas que tienen que ver con el puro y simple espectáculo. No es de extrañar, así, que nos encontremos con el panorama que describe un lector: actividades culturales gratuitas a las que no va nadie, mientras el incivismo campa a placer por las calles. No es casual. Una sociedad acaba teniendo lo que fomenta.

LA CARTA DE LA SEMANA

Me estoy muriendo

Si llego a Navidad, cumpliré 78 años. Me han diagnosticado cáncer de páncreas no operable. He procurado asumirlo -es difícil dejar tanto de este mundo- y reconocer la muerte como algo natural; creo que lo he conseguido. El oncólogo me prescribió dos sesiones de quimio al mes. Le pregunté: «¿Eso me curará?». «No -dijo-, quizá logramos alargar algo el proceso». Dije: «Mire, doctor, cambio ese tiempo más por vivir en paz, tranquilo, con mi familia y esperar la muerte cuando llegue». El médico me felicitó. Como soy cristiano, he ordenado mi vida espiritual y organizado la material para que mi esposa no tenga problemas. Sería estúpido decir que estoy feliz, pero siento una paz interior que nunca imaginé en esta situación. Dios me ha concedido el privilegio de conocer cuándo moriré y poder prepararme. Mariano Jesús Serrano Pintado (Toledo)

Por qué la he premiado… Por mirar de frente, con naturalidad, ese rostro que a todos nos acaba incumbiendo


Serenidad, bienestar, curiosidad

Estas son mis sensaciones en una librería o al visitar una biblioteca. Libros de economía, de divulgación, de viajes, de novela negra, de mis autores favoritos… Nunca deja de reconfortarme acceder a lecturas sobre temas y situaciones de cualquier época, narrados por gente interesante. En la vida diaria intento que mis hijos se acostumbren a gozar estando entre libros, que disfruten de la lectura. La misma ilusión siento al viajar por España u otros países. Sus paisajes diversos, su rica y variada gastronomía, los monumentos artísticos que reflejan su historia y cultura… A los jóvenes que nos permitan darles algún consejo, no estaría de más decirles: «Tened curiosidad y no dejéis de leer, de viajar y de trabajar duro». Estoy convencido de que nos abre la mente, nos ayuda a saber escuchar, a respetar a los demás y a estar en paz con uno mismo. Vicente del Río Polo (Toledo)


Desilusión

En el festival literario Eñe, en Madrid, hay actividades culturales interesantes y gratuitas. El martes mi mujer y yo nos repartimos; ella fue a una conferencia en el Ateneo sobre la gripe (mal llamada) española y yo a un encuentro de hispanistas en el Instituto Cervantes, entre los que estaba John Elliot, nada menos. Aunque eché de menos más jóvenes (no más de cinco), tuve una fiesta en el cerebro. Al salir, fui al encuentro de mi mujer entre jóvenes andando atropelladamente por la calle con sus smartphones. Me dijo por teléfono que también esperó más aforo del que hubo. Al cruzar Alcalá por la boca del metro Banco de España, dos mozos rubios se pusieron a mear en las paredes del pasillo entre risas chulescas. En la plaza del Congreso de Diputados me encontré con un ‘botellón’ de jóvenes que también meaban y entrenaban con monopatines, dejándolo todo asqueroso. De regreso a casa, nos mantuvimos de pie en el vagón de Cercanías, como siempre, porque muchos jóvenes ponen y restriegan sus zapatos en el asiento de delante, incluso con el beneplácito de sus padres presentes. El contraste entre la cultura y la realidad fue brutal. Mal asunto. Alejandro Benítez (Madrid)


Los dragones y Aragón

Escribo en relación con el artículo, muy interesante, ¿Por qué los dragones invadieron el mundo?, de José Segovia. Hacia el final leo: «La figura del héroe que se enfrenta a estas criaturas es bien conocida en Cataluña, dado que San Jorge (Jordi), su patrón, es el santo que a lomos de su caballo vence al dragón, símbolo de Satanás y el pecado». Ante esto, debo decir que San Jorge es también el patrón de Aragón y que el 23 de abril (día de San Jorge) se celebra la fiesta de nuestra comunidad, aunque las televisiones solo hablen de Sant Jordi, del libro y de la rosa. La celebración del día de San Jorge proviene de la Edad Media, cuando la adoptaron ambas comunidades pertenecientes a la Corona de Aragón, e incluso en Aragón hubo una cofradía de San Jorge que celebraba unas justas a las que quiso venir don Quijote. Compruebo que se ningunea a Aragón, por sistema, y se tergiversa la historia en beneficio de algunos. No pido ser mejores ni más importantes que nadie, pero ni mucho menos menores, ya basta. Daniel Laplana Marín (Zaragoza)