Sinceridad

¿Es la sinceridad un valor tan perentorio como creen hoy muchos, sobre todo entre los más jóvenes? Esa pregunta se hace el autor de nuestra carta de la semana, que se declara, además, miembro de las nuevas generaciones. ¿Ser sincero vale algo si lo que se expresa sin tapujos es la irreflexión o, peor aún, la ignorancia sobre aquello respecto de lo que se emite un parecer? La verdad es necesaria, en especial allí donde impera la hipocresía, pero confundirla con la rudeza, la simplificación o la desfachatez es un error común que las nuevas herramientas de comunicación e interacción han contribuido a fomentar. La sinceridad que sólo redunda en desdoro ajeno es una virtud dudosa. El verdadero reto es aprender a decirse la verdad sobre uno mismo, un muy sano ejercicio que no hay necesidad de exhibir.

LA CARTA DE LA SEMANA

La generación sincera. Formo parte de una generación curiosa: la llamo ‘generación sincera’. Escupimos la verdad tal y como la percibimos y nos jactamos de ello, a veces incluso con imprudencia y sin tacto. No contemplamos si construimos o destruimos con ello ni si viene al caso o no tiene nada que ver, y parece darnos igual: nos parece verdad… y punto. Así convertimos una supuesta virtud en un horrible defecto.

Tal vez el origen de ello esté en cómo recibimos la información: en cualquier red social nos llega sin buscarla ni pedirla, asaltándonos sin filtro y buscando nuestra reacción, modelando nuestra conciencia con crispación e indignación gratuitas. No es más que el terrible producto de lo que, tristemente, hemos recibido como violenta herencia del progreso. Hay una esperanza: que nos demos cuenta de ello y rectifiquemos.

Samuel García Moreno (Logroño)

Por qué la he premiado… Por la reflexión en primera persona, que es también una invitación a cuestionarse las actitudes que jóvenes y no tan jóvenes vamos asumiendo.


A continuación el resto de cartas de la semana.

Zona de confort

Hay una frase motivacional que me parece absolutamente desmotivadora: «Sal de tu zona de confort». Me agoto solamente de pensar todo lo que eso implica. Nos pasamos media vida (o la vida entera) intentando descubrir qué es lo que nos hace felices o proporciona bienestar y resulta que, una vez que lo descubres, debes salir de ahí para hacer… ¿el qué? Nos taladran con que si la felicidad, la paz interior, nuestro yo auténtico y miles de flashes filosóficos para que cuando llegamos al punto interesante… ¿salgamos?

Hombre ya, por favor… Qué cansancio. ¿Qué puede ser mejor que haber encontrado tu zona de confort? A ver.  Que me disculpen, pero me niego. Me niego porque creo firmemente que desde la zona de confort se pueden hacer cosas realmente brillantes, en un entorno sosegado y feliz. Yo te animo a que aproveches tu zona de confort. Por supuesto que brotan cosas maravillosas ahí también. Te animo por ello a que, si esa zona te hace feliz, construyas allí tu residencia y un despachito para elaborar proyectos que quieras poner en marcha. Si eres de los afortunados que encontraron su zona de confort, la clave de su propio bienestar y felicidad… ya está. Bien por ti. Y que te dejen a tu rollo ya.

Marian Cisterna (Zaragoza)


Un muro infranqueable

En agosto de 1961 se comienza a construir el llamado Muro de la Vergüenza. Casi tres décadas dividiendo una ciudad. Esta división la construye el sistema político que gobierna la Alemania Oriental. Los dirigentes fabrican un muro de hormigón, para impedir que los ciudadanos del bloque socialista no se contaminen con los ideales del llamado ‘bloque capitalista’. Es el miedo, el sistema que representa la división, la absoluta represión de las libertades. Tras la reacción popular y las numerosas manifestaciones de los ciudadanos se logró destruir el muro. Un hecho que fue transmitido como un éxito para el mundo occidental y especialmente para Europa. El 25 de enero de 2017, el presidente norteamericano Donald Trump decide ampliar la construcción de un muro entre los Estados Unidos y México. ¿Cuáles son las razones para que en pleno siglo XXI se pretenda construir una barrera, un muro que recorra tres mil kilómetros con un único objetivo, la separación, la discriminación, la división?

El miedo, la insolidaridad, los intereses convierten a los dirigentes, da igual su ideología o programa, en defensores de lo que entienden como alteración de la convivencia. Existe una gravísima e hipócrita contradicción en estas expresiones casi simultáneas en la historia. Muros que se derriban invocando la libertad y, según convenga, se erigen otros.

Ángela Suárez Benjumea (Sevilla)


Cómo ser español

El periódico británico The Times ha publicado recientemente un artículo en el que explica cómo se debe actuar para ser un buen español. Lo principal -según Chris Haslam, el autor del artículo- es insultar como un camionero y gritarle «oiga» al camarero. Se considera respetuoso llegar como mínimo media hora tarde a las citas. Además, un buen español tira todo lo no comestible al suelo (menos los vasos) y nunca dice ‘por favor’ ni ‘gracias’.

Aunque siempre hay que recordar que este artículo es muy exagerado y tiene intención de ridiculizar, todos los españoles deberíamos preocuparnos más por la imagen que ofrecemos a los extranjeros, quienes nos consideran vagos y gente sin modales.

Íñigo Díaz de Rábago Pemán (Correo electrónico)


Desfase juvenil

Muertes por sobredosis y comas etílicos son frecuentes entre los jóvenes alrededor de los dieciocho años que se desfasan cada fin de semana. Este gran problema se debe a la mentalidad de los jóvenes que relacionan salir de fiesta con beber en exceso y drogarse.

Aparte de las trágicas muertes de estos jóvenes, el gran problema es el ‘permiso indirecto’ de la sociedad. Está permitiendo el acceso a estas drogas y el descontrol de los jóvenes. Este problema, que no tiene la suficiente atención, se encuentra, a mi parecer, potenciado por el estrés al que están sometidos estos jóvenes en la universidad o en el último año de colegio.

Alejandro Ceballos Pascual (Madrid)


Un pilar europeo de derechos sociales

Italia y España han reformado las condiciones jurídicas del trabajo durante la crisis para reducir la brecha entre los empleos precarios y los contratos indefinidos. También modificaron los criterios sobre despidos, a fin de reducir la renuencia de las empresas a contratar. Estas medidas están ayudando a reducir la tasa general de desempleo, pero tienen poco impacto en el juvenil. El problema está muy presente en el proyecto de la UE sobre el llamado ‘pilar europeo de derechos sociales’. No será fácil cumplir la igualdad de oportunidades a la que se refiere el comienzo de las recomendaciones del 26 de abril de 2017.

«Toda persona tiene derecho a una educación, formación y aprendizaje permanente inclusivos y de calidad, a fin de mantener y adquirir capacidades que les permitan participar plenamente en la sociedad y gestionar con éxito las transiciones en el mercado laboral». Muchos empleos tienen necesariamente que desaparecer, por el avance en robótica o, en general, en informática o inteligencia artificial. Si esta lleva a algunos a apostar por el denominado ‘trashumanismo’, existen profesiones insustituibles. las relacionadas con el servicio directo a la persona. Debería suponer un cambio decisivo en la orientación profesional y académica. El trabajo será cada vez más servicio, no cultivo de los campos ni fabricación de cosas.

José Morales Martín. Palafrugell (Gerona)


Tengo alguna pregunta

Los electos catalanes ¿están cobrando su sueldo? Están retrasando su obligación de formar gobierno y no hacen sino perder el tiempo. Si trabajaran en una empresa del Ibex, no saldrían de la habitación hasta resolver la situación. ¿El prófugo Puigdemont cobra el sueldo tras huir del país? ¿Por qué si ha abandonado su puesto de trabajo? ¿Cuando unos diputados no asisten a sus escaños, presentan un justificante por no haber ido a trabajar?

¿Cuando unos empleados en una empresa se mofan de sus clientes, no habría que avisarlos de que si reinciden pueden ser despedidos? (Es el caso de nuestros políticos de la Generalitat y Ayuntamiento de Barcelona). Y acabo: ¿por qué no se propone que un político cobre su sueldo el día en que realmente empiece a trabajar y que se le pueda despedir si no es capaz de ganárselo?

Pilar Crespo Álvarez. TArrasa (Barcelona)


Fortuny

Observo grandes deficiencias en la difusión de un evento único en el mundo: la exposición de Fortuny en el Museo del Prado. Hasta 170 obras de 40 museos de todo el mundo y de colecciones privadas pueden verse en el Prado hasta el 18 de marzo y 67 de ellas nunca habían sido expuestas fuera de los museos que las albergan.  Metropolitan e Hispanic Society de Nueva York, Hermitage de San Petersburgo, Museo d’Orsay de París, Museo Británico de Londres, Biblioteca Nacional de España, Biblioteca Nacional de Francia, The Art Institute de Chicago, National Gallery of Art de Washington… y, sobre todo, Museo Fortuny de Venecia. Tal peripecia la protagoniza un reusense, considerado con Eduardo Rosales uno de los pintores más importantes del siglo XIX, tras Goya.

Por los muchos artículos en prensa nacional e internacional sobre este evento de dimensión mundial, me sorprende y me exaspera el poco eco que se hacen los medios locales de Reus y las múltiples asociaciones culturales de la ciudad que tanto nos vanagloriamos de poner en valor a los reusenses. Dudo mucho de que poco más que una pequeñísima parte de la ciudadanía de Reus (y, aún peor, de nuestros escolares) esté informada del acontecimiento. Parece que nuestros costosos representantes municipales están más pendientes de Bruselas. Si fuera en otra ciudad, hasta el AVE a Madrid sería bautizado Fortuny, con descuentos en el trayecto y en el Museo del Prado.

Juan Valero García Rifaterra, Reus (Tarragona)