Leña

El bloc del cartero

Protesta un lector por la publicación de dos cartas críticas con el sesgo de TV3, la televisión pública de Cataluña, y con la inmersión lingüística en dicha comunidad. Aduce que ambas cartas se basan en premisas falsas y sin contrastar y, por tanto, recogen opiniones indignas de publicarse y hacerlo equivale a echar leña al fuego. Ambas opiniones tienen, sin embargo, una premisa sobre la que puede discreparse, pero que resulta aventurado tildar de falsa: respecto del sesgo de TV3 hay múltiples denuncias, incluso en medios internacionales como The Wall Street Journal; en cuanto a la segunda, hay estudios elaborados a partir de los datos del informe PISA. Aprendamos a convivir con la discrepancia, sin despacharla como falsedad. Leñadores hay muchos, aquí solo se da voz: también al que recrimina.

LA CARTA DE LA SEMANA

La pesca urbana

De un tiempo a esta parte se ha desarrollado una nueva modalidad deportiva en nuestras ciudades: la pesca urbana. Aunque esta disciplina siempre ha existido, cada día cuenta con más adeptos. Para su práctica no se precisa un equipo muy sofisticado. Basta con tener una bicicleta destartalada, que suele llevar adosado un cajón de madera donde depositar las capturas, y una barra de hierro que se utiliza como arpón.

Su desarrollo es muy sencillo, pero no exento de riesgos. Cuando el participante llega al coto de pesca (contenedor de basura), levanta la tapa con una mano e introduce la cabeza en el recinto. Si observa alguna presa, la alcanza con la barra y la saca al exterior. Aunque la mayor parte de los participantes son extranjeros, también la practican muchos españoles. Este deporte, por desgracia, no tiene edad. Los deportistas suelen ser jóvenes, pero también hay niños y personas mayores.

Fernando Ricart Rodrigo (Valencia)

Por qué la he premiado… Por el humor negro, que a veces es la mejor manera de señalar esas realidades con las que nos acostumbramos a convivir, y no deberíamos.


Me niego a tirar mi coche diésel

Pues miren, no. Ya pueden decirlo por activa o por pasiva, pero no voy a tirar mi coche diésel porque tenga más de diez años para cambiar al último modelo eléctrico, híbrido, de hidrógeno, de fusión nuclear o a pedales que nos quieran vender. Subirán la ITV, el carburante, el seguro, el impuesto municipal, o nos obligarán a llevar una calavera en el parabrisas, pero, si me aguanta otros veinte años, no lo pienso abandonar. Y si me prohíben circular en ciudad, por autovía o carretera de altas prestaciones, ya me las ingeniaré: existen otras vías y, si no, por los caminos y las calzadas romanas.

¿Quién estaba al mando de todo esto cuando hasta hace cuatro días aquí nadie decía ni pío sobre las maldades del diésel? Ah, seguro que no aparece; claro, todo es cosa del mercado. No me miren como si fuese un mal ciudadano que no cuida el medioambiente: reciclo cuanto puedo, utilizo la bici más que cualquier ciudadano medio, pero me niego a ser pagadero de errores pasados y seguir las directrices de quienes ahora nos aconsejan tirar el coche diésel a la basura, que seguro que son los mismos que ayer lo alababan.

José Vicente Rodríguez Conejo, Monforte de Lemos (Lugo)


Leña al fuego

Me dirijo a usted para manifestarle mi sorpresa por el criterio de publicación de las cartas. Entiendo que debe de recibir centenas de cartas para escoger con rigor profesional y publicar basándose en una opinión contrastada mínimamente. Dos cartas evidencian opiniones muy singulares sin ninguna base. El odio de TV3 manifiesta una falta de argumento total basado en una pregunta-respuesta de un programa concreto; y La sacrosanta inmersión expone una falsedad total sobre la educación en Cataluña cuando indica una elevada ratio de fracaso (50 por ciento superior a los niños castellanohablantes en la Comunidad de Madrid), fácilmente contrastable con datos del propio Ministerio de Educación español.

No entiendo qué criterio utiliza, pero de cuatro cartas publicadas leer las dos mencionadas me huele a vender barato con mucho beneficio. Un profesional de la información debe contrastar información. No se puede echar leña al fuego de modo tan fácil y desprestigiar todo lo que viene o se hace en un sitio concreto.

Jaume Clos Pages, Sant Celoni (Barcelona)


La forma de reivindicar

Soy mujer, médica (una profesión con exigencias), esposa y madre de familia. No quiero ser malinterpretada, pero dudo de si los métodos que a veces utilizamos son los más adecuados, vamos contra el machismo, y como ‘feministas’ caemos en parecidos errores. Y no me vale lo de que es una reacción lógica tras tantos años de sumisión. Esos innumerables vídeos y mensajes con frases como «somos la luz del mundo», o la paz, o la concordia, me resultan cursis: somos eso y también lo contrario, igual que los hombres. Una de las cosas peores es caer en la cursilería: hace que el mensaje resulte ridículo y se debilite. Seamos serias y no caigamos en este error, evitemos ser cursis, vanas
y simplistas.

María Victoria Sacristán López, Segovia


Punto de inflexión

Cantaba Serrat: «Y con la resaca a cuestas vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas». No sabremos si tras el 8 de marzo las cosas habrán mejorado en igualdad. Me temo que no, llevamos mucho tiempo haciendo lo mismo. «A grandes males, grandes soluciones», decía Hipócrates. La situación de las mujeres a lo largo de la historia es una voz que clama en el desierto, que se enfrenta a diario a ese monstruo de tantas cabezas que es la hegemonía del hombre.

Parece que hemos llegado a ese punto de inflexión en el cual no puede haber vuelta atrás, ojalá, pero si seguimos educando en los mismos valores de poco sirve esta algarabía. El Día de la Mujer debería ser los 364 días que lo acompañan. Un día es poca cosa para tanto cambio. Por mi parte, seguiré cambiándome para cambiar un mundo en el que mis hijas vivan con más igualdad. Aquí debe comenzar el trabajo, en silencio y de puertas adentro.

Juan Fernando Ramón Sánchez, Torremayor (Badajoz)