Digerir

El bloc del cartero

Propone uno de nuestros lectores una ingeniosa analogía entre la alimentación del cuerpo y la recepción de información por el individuo, poniendo el acento en el concepto de ‘digestión’; esto es, la función del organismo que al mismo tiempo extrae de la comida los nutrientes y descarta los desechos para ser expulsados. Eso que nuestro cuerpo sabe hacer perfectamente con lo que deglutimos lo ha olvidado nuestra mente con los mensajes, amontonados e ingentes, que recibe cada día. Por doquier se ve a gente que no acierta a nutrirse de información útil ni relevante y que ayuna de conocimiento despotrica y pontifica sobre cualquier cosa. Peor aún es el caso de quienes hacen acopio de consignas, infundios y posverdades, y con ese mejunje preparan el pastel de sus exabruptos. Aprendamos a digerir.

LA CARTA DE LA SEMANA 

Sabias palabras

Ordenando papeles en la casa familiar, encontré una carta de mi padre, Nino, a los vecinos de nuestro pueblo, Pozaldez, cuando se despedía de la Alcaldía en el año 79. Entre otras cosas daba las gracias a quienes habían confiado en él y decía que si alguna vez los había defraudado fue «pensando en algo más digno y más humano que cumplir con una obligación». También a sus compañeros de corporación; que, «unas veces con sus consejos, otras con sus críticas, han hecho posible mi actuación (tal vez no siempre acertada; pero siempre con las mejores intenciones). Se podrá decir que en ocasiones he metido la pata, pero lo cierto es que nunca he metido la mano». A sus sucesores aconsejaba prudencia y sensatez: «Ayuntamiento quiere decir unión. Dirigid vuestras actuaciones a favorecer a todos; nunca en contra de nadie. Todo hombre tiene algo que decir, por tanto, hay que escucharle. Solo cuando se deja hablar a los demás se oye la voz de la propia conciencia».

Se despedía pidiendo perdón por sus errores y, «como vecino, sigo al servicio de todos, siempre que sea en beneficio del pueblo». Sabias palabras de un hombre cuya vida fue ejemplar. Gracias, padre. ¡Qué orgullo ser tu hija!

María del Carmen Sanz Martín, Pozaldez (Valladolid)

Por qué la he premiado…Por el ejemplo de gestión del interés común y de servicio público desde un pequeño pueblo y desde ese pasado que a veces parece tan remoto.


Padres igualitarios

Es un hecho: España está a la cabeza de Europa en temas de igualdad. Cuando un equipo de fútbol gana una Liga, no podemos decir que ha sido obra solo de un buen delantero. Si hablamos de igualdad en España, no podemos decir que estos logros son solo fruto del trabajo de grupos feministas, debemos agradecer también el estupendo trabajo realizado por los hombres. Si nos referimos a los padres de este país, su nota es más que excelente, hijos de padres recolectores, el nuevo padre sin un estándar en el que guiarse se ha transformado en cuidador, permanece más tiempo en el hogar y ha fortalecido su trabajo en la educación familiar.

Queda mucho por hacer; por ejemplo, nuevas leyes que ofrezcan bajas de paternidad en igualdad de condiciones y mejoras que ayuden a la conciliación. En los casos de separación, la custodia compartida se está volviendo la demanda más solicitada. En Baleares, sin tener una ley que la regule, la demanda de custodia compartida es de las más altas de España: acercándose a un 30 por ciento evidencia que nuestros políticos no han evolucionado a la misma velocidad que los padres que viven en nuestras islas.

Ramón Llabrés Cruz (Palma de Mallorca)


Mejorar

Somos bulímicos. Vamos preparando denodadamente nuestro delicioso foie gras a fuerza de ingerir una inmensurable cantidad de información cuidadosamente seleccionada por nuestros granjeros: unas veces, trigo; otras, cebada. La única finalidad de esta ingesta descontrolada es vomitarla cuando detectamos el preciso instante en el que podamos sentirnos inteligentes, tal vez superiores frente al grupo o simplemente llamar la atención: todo un desenfreno de placer desmedido. Sin embargo, hemos dado vacaciones sine die a la digestión, ese proceso que, por un lado, extrae de los alimentos el nutriente que nuestro cuerpo necesita para su funcionamiento y que, por otro, desecha toda sustancia que pueda resultarnos perniciosa.

En nosotros está volver a llamarla al trabajo para que evalúe qué información y en qué grado de profundidad la debemos ingerir, porque, siguiendo la máxima de Lord Kelvin, «lo que no se mide no se puede mejorar. Lo que no mejora se degrada siempre».

Daniel Río Lago, Igollo de Camargo (Cantabria)


¡Que coticen!

Los pensionistas protestan públicamente y con energía. La caja de las pensiones sigue debilitándose y no augura nada bueno su futuro. El Gobierno declara, por su parte, que no va a poder establecer un aumento en las pensiones. Se nos ocurren dos posibles soluciones: 1.ª. Los cajeros automáticos de los bancos hacen un trabajo que antes desarrollaban los empleados de cada sucursal; quitan puestos de trabajo.

Deberían cotizar, por tanto, mensualmente a la Seguridad Social. Calculen los cajeros que hay en este país y verán que la cifra de ingresos a la caja de las pensiones podría ser más que respetable. 2.ª. Los robots con que cuentan hoy las industrias ocupan claramente puestos de trabajo; que estas industrias coticen también a la Seguridad Social. Con estas dos medidas, creo, el problema de las pensiones tendría solución.

Luis Lasa (San Sebastián)


No las regalan

Termino unas gestiones en el Ayuntamiento y enfilo la calle del Castillo, arteria comercial de Santa Cruz de Tenerife. A la izquierda dejo la sede del Parlamento de Canarias. Avanzo cien metros hasta a la plaza de España, donde se ubica el Cabildo. Apenas estiro un poco el cuello y ya veo detrás la Delegación de Economía y Hacienda. En menos de un kilómetro cuadrado tropiezo con las cuatro administraciones: local, provincial o insular, autonómica y estatal. Oiga, que no las regalan, que hay que mantenerlas. Puede que sea el momento de reconocer que esta familia se vino arriba y nos compramos un chalé de cuatro pisos cuando nos bastaban dos o tres.

Llegamos justos a fin de mes con los salarios que tenemos y la cosa no parece que mejore. Los tiempos cambian, somos más. Los abuelos de la casa demandan cada vez más atenciones y, por si fuera poco, ya hay algún hijo que amenaza con independizarse bajo el pretexto de la falta de libertad en esta casa. En fin, cría cuervos.

Guillermo Domínguez Gimbernat (Correo electrónico)