Secundarios

EL BLOC DEL CARTERO

Hay un dicho que se burla de quien quiere ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro. Habrá que irle agregando un cuarto término, que es el de quienes quieren, sin haberlo sido, convertirse en las víctimas en los actos de recuerdo de los atentados terroristas, modalidad homicida que, aparte de llevarse por delante la vida de los alcanzados por ella, aspira a amedrentar y desbaratar la voluntad de la sociedad golpeada. Que quienes son secundarios en una ceremonia reclamen para sí el protagonismo, como recuerda uno de nuestros lectores, es siempre un empeño patético. Cuando además se usurpa el martirio sufrido por otro y se parcializa el dolor de todos, el acto se interna en los dominios de lo inmoral y otorga a los terroristas, del modo más estúpido, un inmerecido triunfo.

LA CARTA DE LA SEMANA

La paranoia del Pirineo

Como la estupidez no conoce límites, me temo que en un futuro distópico no muy lejano seremos testigos de anuncios publicitarios como este: «Viva situaciones límite, sea usted el protagonista, no se limite a verlo en YouTube. Por un módico precio, le ofrecemos la paranoia del Pirineo. Organizamos su extravío por los senderos del Collado de Aínsa en chanclas y sin provisiones durante dos días, con rescate a pie por los miembros del GREIM. O si lo prefiere, nuestro paquete ‘Turista élite’, con un enriscamiento real en una cueva de los Picos del Infierno durante cuatro días; garantizamos tormenta y rescate dramático en helicóptero. No se pierda este chute de adrenalina del que podrá presumir ante las amistades».
No lo descarten. Cuando hay dinero y posibilidad de negocio, todo es posible. La majadería se podría completar con publicidad de la agencia de viajes, o de unos grandes almacenes que patrocinen el engendro, en las camisetas de los guardias. Al tiempo.

Leonardo Martínez Expósito. Andorra (Teruel)

Por qué la he premiado… Por el humor negro, y absurdo, que cada vez conviene mejor a nuestra realidad.


 

No pudo ser

Una vez más, no pudo ser. Ni siquiera el Imagine de Lennon que sonó, entre otras melodías que acompañaron el acto de homenaje a las víctimas del 17-A, ha podido esquivar la ignominiosa politización. «Diréis que soy un soñador, pero no soy el único…», cantaba el músico asesinado. Tan ingenuo John, como muchos ciudadanos decentes que creían que todos remaban en la misma dirección y tuvieron que soportar escenas deprimentes. Ver cómo lo que debía ser un tributo a las víctimas de los atentados se iba convirtiendo en un reality show donde apenas se habló de los protagonistas y sí de lazos gualdos, banderas rojigualdas y «presos políticos». Actores secundarios buscando su minuto de despropósito. Gente sin importancia vomitando discursos estólidos envueltos en papel de falacia, cuando los únicos importantes son todas las víctimas, sus familias y el recuerdo y aliento que merecen. Enormes pancartas independentistas contra la presencia real y no pocas escenas de tensión y violencia ayudaron a deslucir un acto de todos. La aportación emponzoñada del ‘presidente consorte’ de la Generalitat, Quim Torra, ha culminado la politización de la jornada al mezclar el procés con la memoria a las dieciséis víctimas de los atentados. ¡Dejad en paz a los muertos…!

Alberto Fdez. Araújo. Barakaldo (Vizcaya)

¿Involución?

Inmersos en la era digital. La cuarta revolución. Nunca se vivieron tiempos tan avanzados. Cada persona con un teléfono móvil en la mano. Ventanas en décimas de segundo a cualquier rincón de la información ilimitada. Cultura al alcance de todos. Con voluntad y conexión a Internet, una iniciación en la disciplina más dispar puede convertir al individuo en especialista en la materia. Pero, ¿le hace esto un ser humano más inteligente que en el pasado? No habría lugar a la duda hasta ver que lo más buscado, lo viral, es apearse de un coche en marcha para que el conductor grabe cómo te echas un baile. Que supera con creces a su predecesora en tendencia, tirar una botella de plástico mediada hasta que se quede de pie. Cabe preguntar entonces: ¿realmente no estaremos involucionando?

Óscar Camiño. A Coruña


 

Acto deslucido por el 17-A

Desgraciadamente, Barcelona no ha estado a la altura en el primer aniversario del atentado del 17-A. El discurso de la periodista Gemma Nierga estaba hueco; más allá de unos sufridos mantras, carecía de mensaje y contenido y nadie se preocupó siquiera de recordar a los asesinados por sus nombres. A esto se le unió la imagen deslucida de muchas sillas vacías, fruto de un error de cálculo sobre el número de invitados. Y como guinda, es difícil entender que en un acto de esta importancia se desprecie la lengua mayoritaria hablada en Barcelona, el español, cuyo uso, además, hubiese facilitado la comprensión a la gente del resto de España que seguía el evento por televisión. Nierga podía haber usado ambas lenguas oficiales en una muestra de convivencia. No entiendo la cerrazón nacionalista, y menos en estos casos. En resumen, un acto deslucido, sin mensaje y con muestras de improvisación. Las víctimas merecían algo más.

José Ginés. Barcelona


 

Ordesa y el orgullo

Cada vez sé de más personas que, siendo españolas, se asombran de las bellezas paisajísticas de nuestro país, algo que indica cierta ignorancia. Yo también lo hago, también lo soy, aunque haya viajado mucho y visto esas maravillas que las revistas recomiendan conocer antes de dejar este mundo. Estas fechas pasadas se ha celebrado en mi comunidad, Aragón, el Centenario del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, en el Pirineo oscense. Quien nunca lo haya visto se asombrará de la hermosura que tenemos los españoles a un tiro de piedra de cualquier ciudad, con sus rutas de montaña, su flora y su fauna que parecen sacadas de un documental de La 2. Mi impresión es que deberíamos conjugar exterior e interior cuando viajamos, aunque solo sea para poder contrastar y, fundamentalmente, para sentir orgullo de seguir cuidando nuestra naturaleza.

Guillermo Pascual Barlés. Zaragoza


 

Agotando el crédito

Según alerta el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el pasado 1 de agosto la humanidad agotó los recursos que el planeta puede regenerar en un año. Esto implica que a 31 de diciembre habremos consumido 1,7 planetas como el nuestro. Un dato que es solo la media. Si todos los humanos vivieran como los españoles, se necesitarían 2,3 planetas y, si lo hiciéramos como en EE.UU., acabaríamos con 5 Tierras. Consumir así, además de insostenible, es irresponsable: dilapidamos los recursos de las generaciones futuras, nuestros hijos y nietos. Y lo alarmante es que cada año anticipamos este exceso de consumo. En 1970, a 31 de diciembre estábamos a la par. En 1999, a finales de septiembre. El consumismo desenfrenado e insostenible es egoísta. Debemos ser respetuosos con la naturaleza y no gastar más de lo que es capaz de darnos. Lo contrario es vivir a crédito a costa de expoliar el devenir de nuestros seres más queridos.

Miguel Fdez.–Palacios Gordon. Madrid


 

Cambio de época

Por si alguien aún no se ha percatado, les voy a descifrar qué es para el presidente Sánchez el cambio de época de su Gobierno. Utilizar dos vuelos de un avión del Ejército para asistir a un concierto de rock. Incrementar el gasto público con la creación de cuatro nuevos ministerios y un importante número de asesores. Colocar a dedazo y en tiempo récord a todos sus afines en los mejores puestos de las empresas y organismos públicos. Crear un nuevo puesto de trabajo a la medida exacta de su señora esposa. Lanzar por todo el orbe un irresponsable efecto llamada para los inmigrantes que aún no saben por dónde entrar en Europa y conseguir la sanidad universal. Darles alas a los independentistas, con la excusa del diálogo, para que sigan chuleando al Estado. Destituir al jefe de la UCO, verdadero artífice de la lucha contra el terrorismo y contra la corrupción. O sea, que según lo que dijo en rueda de prensa el pasado día 3, este es su nuevo modelo de ejemplaridad. Pero lo que no nos dijo es que solo él ha conseguido llegar a ser presidente de Gobierno sin ser votado por el pueblo. ¡Eso sí que es un cambio de época!

Pablo Domingo Vela Boullosa. Valencia


 

Subjuntivo

Reconquistemos el verbo. Esa capacidad de nombrar y ordenar las cosas. Nuestra capacidad de anclar la experiencia. Si sufre la gramática, sufre la humanidad. Pondremos las excusas que queramos: nuevas tecnologías, e-mails, el mundo ha cambiado… La lengua nos hace mejores porque permite gestionar mejor. Lo que no se nombra no existe. Por eso se nombra a Dios. De ahí la importancia del subjuntivo y su pluscuamperfecto. ¿Qué decir de las subordinadas causales? Si no las dominamos, perdemos la realidad, porque nada es causa de nosotros mismos. ¿Vocabulario? Si no se amplía, se deja de dominar el espacio y con él la llave de la libertad que hemos heredado. Es un deber cívico con la creación. El subjuntivo es un acto de resistencia contra la mediocridad de una sociedad narcotizada.

Miguel Perdigón. Correo electrónico


 

Menores en las costas andaluzas

Tras la llegada del buque de rescate Open Arms a las costas andaluzas, las críticas de la Junta de Andalucía hacia Pedro Sánchez y su gestión del problema de la inmigración se han endurecido. La cuestión principal recriminada por el equipo de Susana Díaz se centra en la presencia de menores no acompañados, cuyo porcentaje parece aumentar cada día que pasa y en la falta de toma de responsabilidades de las demás comunidades autónomas. Sin embargo, pese a la comprensión hacia el problema que sufre Andalucía, el Gobierno está metido ahora en el restablecimiento de un nuevo sistema, que, por los siete años de Gobierno del Partido Popular, aún no se había puesto al día. La pregunta que hoy se plantea es: ¿es correcto que Andalucía, por ser la comunidad autónoma con el mayor índice de llegadas de menores, se enfrente sola a dicha avalancha diaria? Extraña bastante que el nuevo Gobierno español, encabezado por un hombre del PSOE, todavía no haya puesto en marcha medidas que permitan la repartición de los menores entre las comunidades, sin dejar que Andalucía pague el pato ella sola por un problema que debería despertar la solidaridad de todos.

Agnese Dotto, Génova (Italia)