‘Tonto-listos’

El bloc del cartero

El neologismo lo acuña uno de nuestros lectores en una carta que lanza una mirada feroz sobre la llamada ‘clase política’, en la que sitúa el hábitat preferente de los que obedecen a la condición que su paradójico adjetivo pretende designar. Es posible que los ‘tonto-listos’, si existen tal y como nuestro lector los describe, medren más allá de las siglas políticas en tantos entornos donde lo que cuenta no es la calidad del entendimiento, sino la astucia y la rapacidad. Y resulta por otra parte evidente, y sería injusto omitirlo, que a la política se acercan también personas capaces y de limpia intención que a menudo se dejan en ella más de lo que sacan. La idea, con todo, resulta sugestiva para calificar, por ejemplo, a las sociedades que permiten prosperar y aun recompensan al pillo ignorante. ¿Hay países ‘tonto-listos’?

LA CARTA DE LA SEMANA

Gracias, hospital del Barbanza

Por la humanidad prestada a mi tío en los dos últimos años de su vida. Allí acudí con él después de haber sido prácticamente desahuciado por un hospital ‘de los grandes’ porque no sabían qué hacer con él, que cada día estaba peor y lo enviaban para casa, para morir.

En el hospital del Barbanza (comarca de Coruña) apostaron por mi tío, que a sus noventa años aún conducía, navegaba por Internet, leía el periódico a diario. Y gracias a esos quince días más de antibiótico y cuidados lo tuvimos entre nosotros dos años más y, aunque dependiente, pero con ayuda de HADO (maravillosos), el 061 y el centro de salud de Xuño (también maravillosos), aquí estuvo, tomando decisiones, contándonos historias, haciéndonos compañía e interesándose por las noticias del mundo.

Los últimos veinte días de su vida estuvo ingresado, luchando entre la vida y la muerte, pero gracias a la doctora Lijó y los demás médicos, enfermeras, auxiliares y demás personal se fue en paz, sin sufrimiento, porque allí no escatimaron humanidad para que así fuera.

María Dolores Pouso Carballo, Puero del Son (La Coruña)

Por qué la he premiado… Por mostrar, con una historia tan sencilla como inapelable, lo que puede llegar a valer el esfuerzo, la ciencia, el arte de alargar una vida


Corriendo por la vida

Vivimos cada vez más en lo complicado. Todo es una pura carrera hacia lo imprevisible y en un entorno de intranquilidad. El otro día lo hablamos en mi trabajo, la forma en que nos movemos con tanta precipitación, sin pensar, al menos, si estamos haciendo lo correcto. Esta es la explicación de tantas meteduras de pata que, luego, sufren terceras personas, en nuestro caso, los usuarios del servicio de Justicia, donde llevo treinta años. Pero lo que sirve como ejemplo en lo laboral también, y con más sentido, en el resto de nuestras actividades, incluso en las, en apariencia, más insignificantes, que en verdad son las más importantes.

El valor de lo sencillo. Será por los años, que te ofrecen aprender de tus errores, única fuente en la que adquirir más sabiduría y no solo conocimientos. ¡Qué razón llevaba mi abuelo al decirme, de niño: «No corras, piensa y luego actúa»! Sin embargo, tan fácil es decirlo como no aplicarnos el cuento. Así tropezamos una y otra vez. Será cuestión de esforzarnos más. Por supuesto, errar es aprender.

Julio José Elías Baturones (Sevilla)


Los ‘tonto-listos’

Cada ser humano es diferente por atributos habitualmente antagónicos. La mayoría de las cualidades son excluyentes (un alto no puede ser a la vez bajo), pero en la categoría de listos y tontos ambas cualidades pueden convivir en alguien. Así surge la figura del ‘tonto-listo’, que ante todo es tonto. Su coeficiente intelectual, bajo; su nivel académico, pobre; y su conversación, simplona. Todo el mundo (con excepción del resto de ‘tonto-listos’) lo ve como un tonto. Sin embargo, el ‘tonto-listo’ a su vez es listo por su habilidad para prosperar sin merecerlo. Incapaz de trabajar por cuenta propia o ajena, encuentra su hábitat perfecto en los partidos políticos. Pega carteles electorales, hace bulto en los mítines… Y pasan los años hasta que consigue su objetivo: un puesto en un ente público. Y ahí es donde se hace fuerte. Para ello hará piña con otros ‘tonto-listos’ en igual situación formando auténticas redes. Y así anda España. Gobernada por ‘tonto-listos’ desde los capilares de la municipalidad hasta las más altas esferas del poder nacional. Un entorno tóxico e ineficiente, donde prima el interés personal sobre el público; donde lo importante es perpetuarse en el puesto y donde los que mandan ni quieren ni saben gobernar. ¡Así nos va!

Alberto Rojas Bueno (Málaga)


Cuestión de confianza

En España tenemos un problema que nos diferencia del resto de Europa. No es político o social (que los hay), sino moral. Tenemos un grave problema de confianza. ¿Por qué no puedo estar tranquilo al dejar mi bici apoyada unos minutos delante de una tienda? ¿Por qué debe haber revisores en el metro y vallas para asegurarse de que pagamos? En otros países europeos no le dan importancia a dejar la bici o el patinete sin vigilar: no creen que alguien los vaya a robar. La gente compra su billete haya o no haya revisor. Todo esto se debe a un problema educativo desde que somos pequeños. El Gobierno debería insistir más en estos aspectos. Aquí, se crea o no, cuando eres chaval, no se te mira mal si incumples la ley. Es una pena y debemos cambiar.

José Manola Escrivá de Balaguer (Correo electrónico)


Medida del envejecimiento activo

Dicen que «lo que no se mide no se puede mejorar». Por ello, cada dos años la Comisión Económica para Europa de Naciones Unidas (Unece) y la Comisión Europea diagnostican la situación de la población mayor a través del Índice de Envejecimiento Activo (AAI), para planificar acciones y controlar los efectos de las políticas públicas. El índice se compone de 22 indicadores, agrupados en cuatro categorías: empleo, parti-cipación social, vida independiente y segura, y capacidad para un envejecimiento activo. En 2018, España tiene una puntuación de 33,6, por debajo de la media europea (35,7), y aparece en el mediocre puesto 18 entre los 28 miembros de la UE, pese a la mayor participación política en los últimos meses, con las multitudinarias actuaciones en defensa del sistema público de pensiones.

Fernando Serrano Echeverria, Éibar (Guipúzcoa)


Presuntos privilegios

Me resulta sorprendente ver la opinión de algunas personas en referencia a los presuntos privilegios de los que -dicen- estarían gozando los políticos catalanes encarcelados, cárceles con piscina, jardines, recintos propios… Me imagino que, antes de que llegaran los políticos, estas cárceles ya disponían de dichas instalaciones. Yo solamente les quisiera recordar a estas personas que estos políticos, algunos de ellos con hijos pequeños, hace ya un año que están en estas cárceles-hoteles privados de libertad sin haber sido juzgados todavía.

Albert Caballé, Alella (Barcelona)


Bélgica, condenada

El viernes 9 de noviembre el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) de Estrasburgo ha condenado por unanimidad a Bélgica por vulnerar los derechos fundamentales. El TEDH considera que ha existido en la Justicia belga una grave violación del artículo 6.º de la Convención Europea de los Derechos Humanos. De hecho, España es uno de los países de Europa con menos condenas del TEDH por vulnerar derechos humanos (tan solo 6 condenas el año pasado), por debajo de democracias consolidadas como las de Austria o Suiza; en cambio, Bélgica ha sido condenada en más del doble de ocasiones (hasta 13 veces) que España. Me ha sorprendido que esos grandes defensores de la vida, la libertad y los derechos humanos como Arnaldo Otegui y Puigdemont, en su estancia en Bélgica, no hayan criticado duramente a la Justicia belga y la hayan comparado con Turquía.

Antonio Sanz (Lérida)


Números y letras

Afirmaba domingos atrás David Trueba en XLSemanal que a los números les tenemos un respeto que no guardamos por las palabras, y se preocupa con bastante razón por los algoritmos que en Internet actúan como si lo supieran todo sobre nosotros. Creo que somos una red de palabras que ha evolucionado hasta poder diseñar una red de números que no sabemos usar bien todavía. El problema posiblemente sea que la red de números funciona mejor con más números y la red de palabras, con menos palabras. Pasamos muchas horas alimentando estos algoritmos, por lo que cada vez funcionan mejor, aprovechando toda la información que les damos. Nuestra red de palabras apenas se usa eficazmente, circulan infinitas y a grandes distancias gracias a la red de números, pero pocas veces en comparación son usadas realmente para conocer y comunicar.

Javier Sáez-Benito Suescun (Zaragoza)


Amenazantes paralelismos

Qué triste encontrar tantos paralelismos entre la España de los años treinta y la actual. Tras lograr una Constitución de consenso modélica en 1978, la reciente fragmentación de derecha e izquierda en varios partidos remeda a la que operaba en aquel terrible pasado donde la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) y el Frente Popular aglutinaron a las organizaciones políticas de ambos lados. Que un exaltado planee un atentado contra el presidente del Gobierno nos retrotrae a la barbarie que condujo a España a la infame Guerra Civil de 1936; no es únicamente un intento de asesinato contra la máxima autoridad, sino contra todos nosotros, pues en el fondo trata de revertir cualquier espíritu de libertad.

Los grandes desniveles socioeconómicos de hoy en día se asemejan a los de aquellos años pasados; las demandas regionalistas vuelven a anteponer sus intereses particulares por encima de los comunitarios, y en el exterior aparecen personajes tan siniestros como Donald Trump, émulo de los dictadores de los años treinta del siglo pasado. En esta vorágine tecnológica que cambia el mundo cada día, perfectamente comparable a la acontecida en los años posteriores a la Gran Guerra de 1914, solamente dos cosas nos diferencian de aquel lúgubre pasado: la inexistencia de un anarquismo realmente organizado y la sedimentación de unas Fuerzas Armadas auténticamente democráticas y libres, bien formadas y al servicio de la ley pactada por todos los ciudadanos. Esto último alienta un auténtico espíritu de esperanza.

Pedro Pinós Laborda (Zaragoza)