Educarnos

EL BLOC DEL CARTERO

Antes de pensar en cómo educamos a otros, no estaría de más reflexionar sobre si nos hemos educado suficientemente nosotros mismos, más allá de los esfuerzos, por lo común bienintencionados y nunca perfectos, de quienes nos tutelaron o nos instruyeron durante nuestros años más inmaduros. Es posible que tras este examen advirtamos alguna carencia, si lo hacemos con profundidad y sinceridad, y lo que en ese caso conviene es enmendarse. Viene la idea a cuento de los padres que tras separarse van a buscar al médico solución para males de los que ellos mismos son causantes, y de los que nos habla una lectora y pediatra. También de lo que a cada uno nos incumbe, en nuestro discurso pero también en nuestra praxis diaria, para transmitir a quienes vienen detrás esos valores que decimos compartir.

LA CARTA DE LA SEMANA

Solo ante sí

En un pasaje de Tempestades de acero, Ernst Jünger rememoró la muerte de un soldado inglés, abatido de un disparo efectuado por el propio escritor alemán, cerca de Vraucourt (Francia) en marzo de 1918. Mientras el fuego artillero castigaba los alrededores, Jünger se obligó a contemplar los ojos de aquel muchacho: en el suelo, con el cráneo atravesado por un tiro, debió de ser un pensamiento frecuente durante sus años de vida. De la aflicción que esta visión dejó en él, Jünger extrajo una lúcida reflexión: el Estado puede, en ciertas circunstancias, eximir de responsabilidad las acciones de sus súbditos; sin embargo, esta exención legal, no exonera al individuo de los sentimientos ante sus propias acciones morales. La conclusión puede parecer sencilla, pero es fruto de un complejo debate entre diferentes parámetros: la libertad humana, la acción, la costumbre, el carácter moral… Aun amparado por la legalidad, el individuo, en última instancia, rinde cuenta de sus acciones ante sí; y quién sabe cuánto le costó a Jünger dirimir con aquella aflicción que, escribió, «penetra hasta las profundidades de nuestros sueños».

Jaime de las Obras-Loscertales Sampériz (Zaragoza)

Por qué la he premiado…Por ese recuerdo tan pertinente de la responsabilidad individual, en tiempos en los que tan común es buscarse excusas colectivas.


Lo que quiero es que os llevéis bien

Con frecuencia, los padres y madres separados me consultan porque notan determinados síntomas en sus hijos, síntomas que ellos atribuyen al hecho de haberse separado. Y creen que se debe a que los niños desearían que sus padres volviesen a vivir juntos, como antes. Con frecuencia les pregunto a esos hijos (a solas, sin sus padres presentes en la conversación) qué es lo que realmente desearían. La respuesta suele ser: «Que se lleven bien». Los hijos (niños, adolescentes) no son ignorantes. Han vivido en primera persona los preámbulos de la separación física de sus padres. Saben cómo eran las cosas cuando estaban juntos. Los han oído discutir, pelearse, gritarse, enfadarse, incluso insultarse o hasta pegarse. Y lo que esperaban es que la separación (física) acabase con esas situaciones. Pero no. Siguen hablando mal el uno del otro cuando a los hijos «les toca» estar en cada casa. Siguen hablándose mal entre ellos y reprochándose mil cosas cuando están juntos para hacer el «intercambio» del niño. Hablan mal de las nuevas costumbres «del otro», de la nueva pareja, de los sitios a los que lleva a los niños… Eso es lo que a los hijos les gustaría que cambiase. Ya saben que sus padres no deben volver a vivir juntos. Y, sin embargo, los padres esperan que los niños estén estupendamente. Y si no es así, que «un psicólogo arregle lo que le pasa al niño». Nunca se plantean que los que tienen que cambiar son ellos. Lo que de verdad no entienden los hijos es por qué sus padres no hacen lo posible para vivir tranquilos separados.

Pilar García (Correo electrónico)


Cómo educamos

No hay día en que no se hable de feminismo o de derechos de la mujer en los medios de comunicación. Leo hoy en un artículo que el 48 por ciento de los hombres entrevistados no sabe cómo actuar con las mujeres, que el 54 por ciento de los hombres de entre 18 y 24 años consume pornografía semanalmente, que el 32 por ciento reconoce que se les enseñó a reprimir sus emociones… Los hombres, machistas o no, han sido educados por sus madres (y sus padres), por profesoras (y profesores), por lo cual el resultado está en directa relación con este hecho. No percibo que las bases de la educación en hogares y colegios cambiaran mucho en esta sociedad ni tampoco el ejemplo que se da. Creo que las manifestaciones reclamando mejoras y equidad están bien, pero educar con la comunicación y el ejemplo es más importante y más fructífero. Mujeres, reflexionemos en cómo educamos a nuestros hijos. Creo que ahí está la solución definitiva. Educar desde la infancia en los valores que queremos para el futuro: honestidad, responsabilidad, equidad y, por encima de todo, respeto.

María Luisa Vázquez Pedreda (Correo electrónico)


Inquieto y laborioso

La noticia llegó como un guantazo que no te esperas. En mitad de una jornada de trabajo, lejos mi tierra, de la nuestra; vibró el móvil y ahí estaba. José Pinto –ganadero salmantino, amante y defensor del mundo rural y, últimamente, estrella televisiva por su gran bagaje cultural– acababa de fallecer por culpa de un infarto. Él, que acababa de aparcar la fama para centrarse en su explotación ganadera. Lo que más quería. Después, la gran catarata de pésames; a veces las redes sociales lo son de verdad, y sirven para algo más que insultar y lanzar odio en todas direcciones. No es casualidad que tanta gente haya llorado el triste final de José. Su personalidad lo hizo querido, incluso para personas que no llegaron a conocerlo, o que ni por asomo logran imaginarse cómo es realmente la vida rural que él tanto defendía. José era auténtico porque nunca escondió su origen ni su vida en el campo. Todo lo contrario: lo llevó como bandera y lo introdujo en las casas de casi todo el país; con sus anécdotas y con sus problemas diarios. A la inversa de lo que ocurre con muchas otras personas, que una vez que se hacen famosas esconden sus orígenes, sus raíces, creyéndose de ese modo únicas. Superiores. Sin embargo, no hay nada más único que alguien que sabe de dónde viene y que se siente orgulloso de ello.

Eduardo Fernán-López, Villalpando (Zamora)


Parejas culinarias

Cuando mi chico me preguntó si me gustaba el guiso de lentejas que había preparado, le contesté que, en mi opinión, solo le faltaba más tiempo de cocción. Estaba bueno, pero sus ingredientes eran demasiado independientes: estaban conectados, pero no cohesionados. Tras ver su cara de perplejidad intenté ilustrarle con ciertos ejemplos. Una ensalada precisa únicamente conexión: sus ingredientes se unen para formar un conjunto, pero mantienen su independencia de sabor, aroma y textura. Unas lentejas necesitan cohesión para formar un guiso en el que los alimentos se unen y sus características se mezclan. En un tercer nivel estaría la fusión, y como ejemplo pongamos un puré de verduras, en el que sus diferentes componentes forman un plato con textura y sabor únicos. Las relaciones entre las parejas son experiencias culinarias. Según la independencia que se mantiene entre sus sujetos podríamos hablar de parejas conectadas, cohesionadas o fusionadas. Sin ánimo de juzgar y pensar cuál es mejor o peor… ¿en qué nivel os encontráis tú y tu pareja? ¿Sois una ensalada, unas lentejas o un puré?

Isabel Garreta Crespo, Monzón (Huesca)


Con tres, basta

Todo comenzó hace cuatro años. Mi por entonces mujer me dijo: tenemos que hablar. Quería su libertad. Ella ganó su independencia y un amante y yo perdí dos hijas y un piso, del que el banco, obstinadamente, sigue cobrándome la hipoteca. Siendo catalán de nacimiento, volví a Barcelona. No pude instalarme en el apartamento de mis padres, fallecidos hace tres años, a causa de unos okupas de los que gracias a la Colau no consiguen librarme ni el agua hirviendo ni los juzgados. Comencé a trabajar en la filial de una empresa inglesa radicada en el Vallés Occidental. Esta empresa que tuvo a bien acogerme hizo sus maletas rumbo a Inglaterra a primeros de 2018 como consecuencia de los altercados del 1-O y del movimiento de independencia catalán, y en un alarde de compasión tuvo a bien conservar mi puesto en Londres. Ahora, hace tres meses, gracias a la divina intervención de Cameron, Boris Johnson, Theresa May y el invento del brexit y el Reino Unido independiente (Dios los confunda a todos), mi empresa acaba de comprar una nueva sede en Fráncfort, y esta vez me veo o en la calle o comiendo salchichas. Hace dos semanas conocí a una guapísima escocesa. Me he dicho: «No, con tres basta».

Josep Lluengo i Mistral (Correo electrónico)


Juego de niños

Acabo de cumplir 21 años, estoy finalizando la carrera y actualmente trabajo en una ingeniería. Vamos, que me he metido de cabeza en la vida adulta. Estos días estoy siguiendo el juicio a los políticos y activistas encarcelados. Este conflicto ha generado en mí un mayor interés por la política. Por mi edad no puedo ser del todo crítico; con todo, esta situación era inimaginable y actualmente es insostenible. Si vamos al origen de esta controversia, el Estatuto de Autonomía aprobado hace más de 12 años, sorprende que desde su anulación posterior no hayan encontrado algún punto de encuentro. Yo sugeriría un mayor autogobierno para la totalidad de los territorios con una mayor igualdad y justicia. Haciendo a cada uno responsable de la administración de sus recursos, por tanto, de su destino. Veo esta contienda como un juego de niños, una relación de poder por poseer el balón más que por repartir juego. Entendiendo el poder como el dominio-autoridad sobre el inferior. Sustituyamos esta actitud por una más afable y sensata con el fin de conseguir mejores logros. Políticos adultos, por favor, dejen de hacer el niño.

Chelo Castro (Correo electrónico)


Enmienda al Gobierno

El Consejo Escolar del Estado, el máximo órgano consultivo del Gobierno, que se reunía a principios de año, presentaba 551 enmiendas al texto presentado por el Ministerio de Educación, que dirige Isabel Celaá. Muchas de estas enmiendas son a la totalidad, lo que indica que el Gobierno ha planificado las líneas de actuación en una materia tan sensible sin contar con los sectores implicados. Cabe recordar que dicho Consejo propuso que la Administración del Estado fije una porción mínima del uso de la lengua castellana en toda España, «como lengua oficial que es».

Jaume Catalán Díaz (Girona)