Feminismos

El bloc del cartero

La reciente movilización del 8-M no solo ha puesto de manifiesto la pujanza del movimiento feminista, con una capacidad de convocatoria y de concitar consensos que contrasta con la desafección a las diversas opciones políticas y con un mosaico de siglas cada vez más fragmentado y dividido. También se han hecho visibles las distintas formas de reivindicar la igualdad real entre hombres y mujeres –núcleo central del feminismo como idea y actitud ante la vida, y difícilmente discutible salvo para nostálgicos del Medievo– y las tentativas de apropiación partidista, ya para desacreditar al rival por tibio, ya para hacerlo por extremista y fanático. No ha sido buena cosa que entre nosotros el 8-M coincidiera con una precampaña. Lo que esa fecha encierra, lo apuntan nuestros lectores, va mucho más allá.

LA CARTA DE LA SEMANA

Solo a la caza del mamut

El 40 por ciento de las consultas de atención primaria se deben a la ansiedad. En la sociedad del cansancio, en la era del miedo, todo favorece el aislamiento para quebrar el componente social y alcanzar la indefensión del individuo. Sobre el que se deposita al tiempo toda responsabilidad de su devenir. Tú mismo te separas del bienestar (empodérate, autoayúdate –sic–). Eres el principal impedimento para lograr tus objetivos (autoempléate, inventa un nuevo yo cada vez que cambie el viento). Solo tú eres responsable de ignorar o desconocer. ¿Y las ofertas de empleo? Disponibilidad completa, resiliencia, aguante, encaje, sumisión y silencio tras el epígrafe ‘bajo presión’. ¿Y los mensajes ‘buenrollistas-mágico- pendejos’? Tú y tu fuerza y tu luz y tururú. ¿Oyes a familia, amigos o conocidos decir «al menos tienes trabajo»? Como la sopa desleída de Oliver Twist, como las botas con cordones de Chaplin. Estas personas olvidan que el individuo es tal porque antes fue manada, tribu, vecindad, pueblo, parroquia. Estas personas son las mismas que en la Prehistoria te enviarían solo a la caza del mamut.

Ricardo Pérez Hernández (Correo electrónico)

Por qué la he premiado… Por contrarrestar tantas toneladas de retórica y propaganda contrarias, para restituirnos una verdad tan consustancial a la condición humana


Parentalidad

Decir que el lenguaje tiene un sesgo patriarcal no es más que reconocer la realidad. Emplear un lenguaje inclusivo choca con varios obstáculos, como el de evitar la connotación negativa de lo femenino incorporada a muchos vocablos o el de eludir el masculino como género común de lo femenino y lo masculino. En este empeño por un lenguaje inclusivo existen auténticos oasis semánticos, territorios lingüísticos donde no existe distinción de género porque históricamente no la había. Una de estas familias léxicas que podemos llamar ‘integradoras’ deriva del latín parens, participio presente del verbo parire: en latín, el plural de pater y de mater era parentes, que siempre ha sido común a lo masculino y a lo femenino. La suma de la paternidad y la maternidad siempre ha sido la parentalidad. En algún país hispanohablante se cometió el dislate de creer que ‘parental’ deriva de pater y no de parens, por lo que fue preciso crear una contraparte femenina, de ahí el vocablo ‘marental’. Hoy es posible oír hablar de «familias monomarentales». Lo que parece un avance es en realidad un retroceso en la consecución de un léxico inclusivo: estamos desforestando ese oasis semántico que heredamos de Roma.

Luis Barreiro Carballal (Santiago de Compostela)


Para la lluvia

Hoy es 8 de marzo. Son las 9:00 y escucho la radio. Las noticias se vuelcan hacia el lado femenino. Está bien que te tengan en cuenta: es lo correcto. Pero un día no es suficiente ni una semana ni un color… El conjunto de la sociedad funciona basándose en prejuicios, y entre ellos está esa división en bloque masculino y femenino. Y no lo entiendo. Yo pienso en personas, sin más. Hace años entré en una tienda, le pedí a la dependienta un paraguas negro: «¿de hombre o de mujer?», me preguntó. Tardé en contestar. «¡Para la lluvia!», dije vehemente. Ella, seguro, pensó que mi respuesta era absurda. Pero ahí estamos, necesitamos interiorizar que todas las personas/paraguas somos igual de valiosas/útiles para la sociedad/lluvia.

Aurora Matilla Rodríguez, Ponferrada (León)


Feminista/femenina

Escribo a raíz de una polémica surgida el 8 de marzo por las declaraciones de una periodista que se definía como femenina. Creo que aún hay personas que identifican el feminismo con la ideología de izquierdas. Eso no es cierto, toda clase de ideología cabe en el feminismo. Nadie se ha apropiado de esta lucha ni debería. El feminismo pretende que una mitad de la humanidad, las mujeres, tengan los mismos derechos que la otra mitad, los hombres. El género no debe ser motivo de discriminación, desigualdad, injusticia, violencia… El feminismo no va en contra de los hombres: nuestro enemigo es el machismo que provoca todo lo anterior. Por ello, no dudemos en declararnos feministas seamos de derechas o de izquierdas. Nuestra lucha es diaria y debemos hacerla, sobre todo, en la educación para que el futuro sea más equitativo y justo. Y esto, creo, nos incumbe a toda la sociedad, aunque algún partido político aún no se haya enterado.

B. M. M. Markina-Xemein (Vizcaya)


La música que mata

Cada viernes, a las seis decenas de chavales salen a la calle a pasar el rato y a escuchar algo que parece, sin más, música: reguetón, trap… Pero en el fondo no. Es la letra. Machista, irrespetuosa, casi incita a hacer lo que dice. ¿Están los jóvenes manipulados? «No», me dicen, «solo lo escucho por el ritmo. A mí tampoco me gusta la letra». O: «Sabes que hay reguetón cantado por mujeres y con lenguaje feminista, ¿no?». Y, cuando utilizo mis conocimientos de niña de quince años para refutar, insisten: «¿Por qué dices que esto no es música si tiene melodía, armonía y ritmo?». Yo respeto a los compositores y cantantes, pero no me gusta el mensaje. El otro día hubo una huelga por los derechos de las mujeres, por fomentar la igualdad y acabar con la violencia de género. ¿Cómo vamos a hacerlo si escuchamos música que incita a lo contrario? Veo a chicas cantando a pleno pulmón letras machistas. Son las mismas que luego gritan, vestidas de violeta, por un futuro donde se nos respete a todos…

M. P. P. G. Mérida (Badajoz)