Reinserciones

EL BLOC DEL CARTERO

No es castigo pequeño estar privado de libertad por espacio de años, ya sean estos pocos o muchos. No está de más recordarlo, ni tampoco que el anhelo máximo de quien no es libre se cifra en ser como cualquiera de los que pasean a su aire por la calle. Dos de nuestras cartas de esta semana hablan de este anhelo, en situaciones dispares y, sin embargo, equivalentes: la de quien va a la cárcel y la de quien espera un trasplante para recobrar la salud y la autonomía. Quizá una sociedad mida su éxito, entre otros factores, por su capacidad de reintegrar a la normalidad a quienes se vieron expulsados de ella. En el caso de los trasplantes, el éxito es indudable. En el de las prisiones, depende del trabajo de unos funcionarios que no siempre son los necesarios ni tienen los medios. Invisibilizarlos no es una opción.

LA CARTA DE LA SEMANA

La mejor foto

He dormido con el móvil para darle calor, antes le hice el boca a boca, reanimación manual y mecánica con el secador de pelo. Cuando me levanté esta mañana, él estaba muy calentito, me animó e intenté en vano reanimarlo; ahora lo tengo conectado, por si revive. No es muy mayor, tiene tres años, que equivalen a sesenta y tres de una persona. Todo comenzó ayer por la tarde en la playa; la marea, alta; el mar, revuelto. Hice fotos para compartir contigo la belleza, con ellas y tu imaginación, pensé, podríamos sentirnos más cerca. La última foto, la mejor, precedió a una ola traidora que me tiró y dio conmigo y el móvil en el agua. Lo peor de todo es que esa foto ya no existe, no podremos comentar al verla el instante después de hacerla: una ola me tiró, la gente que paseaba abrigada por la playa se reía viendo solo de mí el brazo levantado con el móvil en la mano tratando de salvarlo. La mejor foto la hizo un paseante que consiguió contener la risa. El ser humano con la tecnología fabrica los mecanismos electrónicos, abstractos y geométricos, con sílice. La naturaleza hace los seres vivos, abstractos y orgánicos, con carbono. ¿Qué tipo de vida llegarán a alcanzar aquellos en su desarrollo? ¿Maltratarán a su creador igual que nosotros a la naturaleza?

Mario Carrera Guillén, Rivas-Vaciamadrid (Madrid)

Por qué la he premiado…Por el sano ejercicio de ironizar a costa de uno mismo, tan infrecuente.


La cúpula de cristal dorado

Esta es la extraña historia de un hombre que vivía en las tierras del norte, del norte de algún sitio. Así como me la contaron la transcribo. Una mañana, nuestro protagonista despertó encadenado a un lugar concreto. Su cadena no era física ni estaba compuesta por eslabones de acero. Una voz, en un mal sueño, le había informado de que a partir de aquel momento solo podría alejarse lo suficiente para estar de retorno en tres horas. Alguien lo llamaría por teléfono y el cronómetro empezaría a correr. Era el plazo máximo para presentarse en aquel punto concreto o perdería la vida. El hombre dibujó un círculo con un radio de tres horas y vio que era una gran superficie. Al principio se preguntó por qué había sido condenado si no había hecho nada para merecerlo. Lo aceptó y se dispuso a pasar aquel espacio de tiempo bajo una cúpula de cristal dorado. Dentro estaban casi todas las personas queridas, sus amigos, los libros que leía con pasión. Pasaron las semanas, los meses esperando aquella llamada. La cúpula empezó a perder su brillo y comenzaban a aparecer algunas grietas. Cada día se iba pareciendo más a una cárcel. Se encontró con personas que habían cumplido la pena y ya eran libres. Eso lo ayudaba a seguir esperando que el teléfono sonase. (Dedicado a todas las personas que esperan un trasplante de órganos).

Javier García Miralles (Logroño)


Reinsertar

Hoy he leído del XLSemanal el reportaje El día a día entre rejas. He leído con alegría que a partir del año 2006 se hace por reinsertar al preso y que el 69 por ciento de los que salen de prisión no vuelve a ella. Son buenas noticias si no son un paripé. Y a alguien que ha cumplido condena los paripés no le valen. En prisión se aprende una barbaridad de cosas, sobre todo lo referente al ser humano y de cómo somos en ciertas circunstancias. Se ve de todo y se pasa por todo, sobre todo malo. Se sufre una barbaridad bárbara. No quiero comparar mi experiencia como preso, ya que fueron otros tiempos y la reinserción te la currabas tú solito, ya que era sobrevivir, defenderse, no cumplir más condena por defenderse y salir lo mejor posible para no volver a entrar. A los funcionarios de prisiones los veo con mucho mérito por su trabajo si hoy en día son menos que antes y ahora se reinserta a más presos que antes. Se han debido de hacer más competentes porque antaño ninguna reinserción había, para mal de todos, con todos los funcionarios que había. Siempre lo diré. La pelea de verdad empieza cuando se sale de prisión, y esto es lo que realmente hay que mirar y tratar para hablar de reinsertar.

J. V. G. Correo electrónico


Agresión cultural

En contestación al escrito de don Josep F. Gironés Descarrega, de El Catllar (Tarragona), publicado en el XLSemanal, desearía hacer unas aclaraciones. Leí también el artículo de doña Carmen Posadas, motivo del escrito, con el que estoy completamente de acuerdo, como en la mayoría de las ocasiones. Las leyendas negras son creencias negativas que se tienen respecto a alguien o a épocas, y efectivamente esas leyendas negras son las que publican algunos autores, la mayoría de ellos a sueldo de poderes interesados en desprestigiar algunos hechos con el fin de aprovechar esas dudas creadas. Me parece fuera de lugar que usted le aconseje a doña Carmen que lea a autores que no estén comprometidos con el poder, como dudando de su profesionalidad. Solo falta que le indique, nos indique, qué autores aclararían nuestros errores. Y estoy convencido de que conoce Cataluña. En cuanto al maltrato económico y cultural que según usted se está dando a Cataluña, creo que el que debía salir es usted y dejar, aunque sea por un tiempo, la toxicidad de la información que están teniendo por los medios, como dice en su escrito, a sueldo del poder establecido. Lo que yo entiendo por agresión cultural es lo que estamos sufriendo los valencianos y los de Baleares con los inexistentes països catalans, y la inmersión lingüística a que nos tienen sometidos, así como los intentos de anexión, todo ello con dinero de los contribuyentes.

Chimo Sebastiá Sanchís, Puzol (Valencia)