Derecho

El bloc del cartero

Desde hace algún tiempo hay entre nosotros quienes se empeñan en anteponer a las leyes, y a su recta y pulcra aplicación, presuntos principios superiores que nacen de profundidades telúricas que solo ellos saben interpretar debidamente. Como es bien sabido, sus afanes y arrebatos han causado unos cuantos destrozos en el seno de la sociedad a la que iban a salvar y en sus propias filas, donde se han abierto huecos cuyos ocupantes duermen ahora en celdas. Triste historia que, se lo advierte esta semana un lector –y ya se lo ha empezado a decir Estrasburgo–, solo podrá reconducirse volviendo al Derecho, esa modesta y grandiosa herramienta que nos legaron los romanos y que, por suerte, ha encontrado entre nosotros a quien sabe usarla con destreza. Luego, sin duda, habrán de emplearse otras. Luego.

LA CARTA DE LA SEMANA

Cuídate, chaval

Desde que tengo uso de razón, fantaseo con visitarme en el futuro. Hoy, la perspectiva es otra: ¿cómo sería una hora a solas con este niño? Viajar a través de tiempo y espacio para toparme echando la siesta. ¿Dibujamos algo juntos? Pongo Wish you were here, de Pink Floyd, un vinilo de mi padre. Lo tenemos grabado a fuego en el cerebro. Por cierto, el tuyo es diferente. Los cerebros tienen una corteza (como las naranjas). La nuestra no se ha desarrollado bien. La parte de la frente se encarga de inhibir impulsos. Nuestro inhibidor de impulsos es perezoso, amigo. Cuando seas mayor, alguien pondrá nombre a esta anomalía y dirá que tenemos TDAH. Le explico que los obstáculos superados le llevarán a ser cada vez más luchador y resolutivo. Le ahorro detalles traumáticos. ¿Cómo advertirle de que la vida que le espera pondrá en riesgo su existencia varias veces? En los tres cuartos de hora que dura el disco hemos serigrafiado una camiseta con el dibujo hecho por los dos. Sabía que te la llevarías puesta. Gracias por la visita, chaval. Cuídate mucho.

Guillermo Iraola Gorospe (Lasarte-Oria)

Por qué la he premiado… Por esa hermosa historia de autoconocimiento, con final solidario y feliz


Lo que debería importarnos

Muchos están en casa intentando gestionar lo que queda de pensión este mes; otros trapichean con el precario sueldo que los hace trabajadores pobres; muchos llegan tarde a casa tras jornadas agotadoras y se ponen la tele y se anestesian. ¿Se les puede pedir algo más? Digo que sí, que por lo menos vean el reportaje de Lourdes Gómez sobre los fotorre-porteros. Es duro. Cuesta mirar. A ellos les costó enfocar su cámara, jugarse quizá la vida para que ustedes se enteren de que «hay una vida a la deriva», o de que Yana lloró cuando detenían a su madre, o que dos afganos huían mientras uno de ellos posaba su mano protectora sobre la cara exhausta del amigo. Hagan un esfuerzo. Hay más vida fuera. Una vida quizá más dura que la de ustedes. Los reporteros que cruzan fronteras hacia la guerra se juegan lo más valioso que tienen: la vida. Algunos en calidad de freelance, lo que garantiza libertad, pero no trabajo estable. Les pido mucho, lo sé, pero la información abre la mente y cambia la vida. Les pido que miren más allá de ustedes para que cambien la vida del planeta, la de ustedes también.

Pilar Lasheras Asensio (Alicante)


El negocio de las bolsas de plástico

La prohibición de regalar bolsas de plástico comenzó en 2011. Los supermercados comenzaron a cobrarlas. Primero, dos céntimos por bolsa. Más tarde, cinco. Y hoy cada una cuesta diez; es decir, en ocho años su precio se ha revalorizado un 500 por ciento. No seré yo quien diga que reducir el consumo de este material es una tontería, ya que tenemos la obligación de cuidar el medioambiente. Pero unos estudios revelan que las grandes cadenas venden al año una media de doscientos millones de bolsas, que a diez céntimos cada una son veinte millones de euros. Si esto no es un gran negocio, que venga Dios y lo vea. ¿No sería más lógico usar materiales que no perjudiquen el medioambiente? Pienso que sí. Pero como dijo aquel: «¡Es el mercado, señores!».

Mario Suárez, Pilas (Sevilla)


¿Por qué la ‘X’?

Pedro Sánchez ha querido acompañar en el dolor, desde Twitter, a los allegados de Blanca Inés Sancho y de Fernando Hernández. ¿Quiénes son estas personas? La primera, una religiosa de una congregación francesa que enseñaba a coser y cuidaba de mujeres en Nola, una aldea de República Centroafricana. Tenía 77 años. La hallaron muerta en su habitación hace días, mutilada. El segundo, un religioso salesiano de 60 años, muerto a cuchilladas en Burkina Faso. Es el segundo salesiano asesinado en ese país en tres meses tras el ataque yihadista en el que murió Antonio César Fernández. «Un abrazo a sus congregaciones y mi reconocimiento a su labor siempre al servicio de los más necesitados», escribió Sánchez. Pese a los pecados e infidelidades de algunos eclesiásticos, la Iglesia sigue produciendo santos, que están ahí, donde son más necesitados. Por eso pongo la ‘X’ en mi declaración de la renta.

José María Ferreira (Valencia)


El presidente de sala

Convendrán conmigo en que el pulso al Estado de derecho desde el ala más rancia del independentismo catalán ha generado dudas sobre la consolidación de nuestra democracia. Y convendrán en que el desarrollo del juicio oral contra quienes encabezaron dicho desafío está suponiendo un indudable refuerzo para ese Estado y esa democracia. La sapiencia, la cordura, la firmeza y la flexibilidad del presidente de sala suponen para todos, incluidos los más aventados rupturistas, un reforzamiento de una España democrática que funciona a pesar de aquellos que pretenden desmontarla. Permítame el lector proponer al arco político español que piense si la inteligencia del juez Marchena no debiera ser plagiada hasta la extenuación por aquellos que conforman las Cortes; si no es ese equilibrio lo que necesita España para consolidarse como un referente de libertades, de democracia y de justicia. Gracias, señor Marchena, por habernos devuelto la confianza en nuestras instituciones, en un futuro para nuestra patria en la senda de una democracia real, cercana y definitivamente consolidada.

Lorenzo Peñas Roldán (Murcia)


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