Justicia

EL BLOC DEL CARTERO

Cuestiona un lector la defensa del Derecho que el cartero hizo en este bloc semanas atrás. Alega las leyes injustas, su aplicación desigual, los incumplimientos del poder. Todas esas ideas son interesantes, sobre todo a los efectos del debate que plantea sobre la desobediencia civil. Para abordarlo al completo, sin embargo, convendría contemplar alguna otra. ¿Es desobediencia civil la auspiciada por quien ostenta y ejerce el poder del Estado en una comunidad, contra una minoría –o una mayoría– amparada por la ley? ¿Es mejor que nuestras leyes actuales el recurso a leyes de elaboración secreta a cargo de un grupúsculo? ¿Es justicia un empeño que no da a cada uno lo suyo, daña a otros y encubre sus maniobras? Para los romanos, que algo sabían de este asunto, la justicia era exactamente lo contrario.

LA CARTA DE LA SEMANA

Un sueño tonto

Hoy es un día de junio caluroso, radiante y floreado, oloroso e idóneo. Pero me resulta chocante, terriblemente derrochador, aburrido. Vacío, hueco, sin sentido, plano; como una falsa estampa. Casi puedo ver cómo se destiñen los colores, cómo se cae el cielo a retazos. Casi logro convencerme a mí misma de que los pájaros han dejado de cantar y han paralizado su vuelo para caer desplomados como rocas. ¡Casi tengo que detenerme para no ir por un paraguas! ¿Cómo puede alguien sentirse tan mal en tan buen día? Como decía Virginia Woolf en su novela La señora Dalloway: «Era un sueño tonto, muy tonto, el ser desdichado». Enviaré estas letras lejos, a algún desconocido al que no logre perturbar con mis apreciaciones o, tal vez, llegue a alguien que se sienta identificado y se dé cuenta de que ya somos dos.

Alexis Landell Lopez (Orense)

Por qué la he premiado… Por si encuentra a su destinatario y acierta a levantarle el ánimo.


Leyes injustas

Tras leer El bloc del cartero de XLSemanal 1650 titulado Derecho, quisiera hacer algunas puntualizaciones. Primera: la “recta y pulcra aplicación de la ley” no existe. Las leyes las elaboran y aplican hombres y mujeres, seres humanos con sus filias y fobias, amén de intereses concretos y todo  ello conforma la interpretación que de la misma hacen. Queda muy bien alabar el Derecho, pero no está de más recordar que es una ‘grandiosa herramienta’ que las más de las veces se utiliza en favor de determinadas clases y en contra de otras y que, por desgracia, en muchas ocasiones, poco tiene que ver con la Justicia. Y, si no, pregunte a cualquier ciudadano de a pie que haya tenido la mala fortuna de tener que enfrentarse a los poderes de turno. Es como el mantra de que «todos somos iguales ante la ley». Sí, pero unos más que otros. Segunda: es decepcionante la interesada ignorancia que demuestra, en todo lo referente a la desobediencia civil, ampliamente documentada y que cualquier estudiante de Filosofía o Derecho conoce. Desde Emerson a Luther King, la desobediencia de leyes injustas ha hecho más por el progreso humano que tanto legalista, amparado en la letra impresa de disposiciones manifiestamente injustas. Y las leyes injustas no son patrimonio de sanguinarias dictaduras. Democracias consolidadas han aprobado barbaridades como la esclavitud y la más bestial discriminación racial. Tercera: querer eliminar problemas políticos a costa de judicializarlos no lleva más que al enquistamiento del conflicto. La estupidez y mala voluntad de tanto político que vive del conflicto debería ser punible. Cuarta: a muchos nos gustaría ver el mismo celo punitivo en todos los incumplidores diarios de tanto artículo de la Constitución que simplemente no cuenta porque al sistema no le interesa.

Jose Mari Goienola Montoia (Bilbao)


Habermas cumple 90

Jürgen Habermas (Düsseldorf, 1929) acaba de cumplir 90 años. Es una buena noticia que siga entre nosotros uno de los mayores filósofos de nuestro tiempo. Habermas es epígono de la Escuela de Fráncfort, pero ha destacado por desarrollar su propio pensamiento en torno a la teoría de la acción comunicativa, según la cual existe un a priori lingüístico, de carácter pragmático (a saber, la voluntad de entendimiento que se presupone a todo usuario del lenguaje) que posibilita el diálogo y la comunicación entre los seres humanos. Partiendo de la universalidad de esta capacidad anidada en nuestra razón, Habermas defiende la solución de los conflictos por medio de la negociación y la democracia social y participativa en lugar de cualquier forma de totalitarismo. Para él, la Unión Europea es una forma válida de cooperación entre países y culturas, que es un ejemplo para el mundo. Cree que las religiones, más allá de sus diferencias, contienen un factor universal de moralidad sobre el que cabe ponerse de acuerdo. Sostiene que la modernidad no ha acabado aún de dar sus frutos, en contra de los voceros del posmodernismo. Previene de los excesos de la tecnología, del desastre ecológico y de la manipulación genética. Ejerce el pensamiento crítico sin ofender. Mantiene la vigencia de la filosofía frente a la hegemonía omnímoda de la ciencia. Habermas representa el espíritu de la reflexión ejercida con libertad a la vez que con sentido común, expresándose de modo racional, abierto y moderado. Todo un modelo.

Pedro Feal (Correo electrónico)


Aprender chino

Cuando me preguntan por qué mi hija no está en el grupo de chino (mandarín, el continental, el de la dictadura, no el cantonés, el de Hong-Kong, el de la libertad) ni en el de piano de sus actividades extraescolares, mi respuesta, invariablemente, es «no le gusta». De todos modos, hoy está mal visto reconocer que tus finanzas van justas y que otro gasto mensual descolocaría el presupuesto familiar, así que esta –por otra parte razonable– respuesta se suele evitar. Evidentemente, siempre se puede prescindir de algún gasto superfluo si el motivo lo merece, pero no es el caso. A decir verdad, los motivos que no suelo dar son dos: 1) No tiene sentido educar a las niñas como a princesas de Salzburgo del siglo XIX cuando las personas influyentes de la sociedad no distinguen entre el infinitivo y el imperativo y los chicos que andan por la calle se mueven en el nivel de porno, tatuajes, culos y reggaeton. Cuando llegue la hora de abrirse camino y de los inevitables emparejamientos, no quiero ponérselo aún más difícil. 2) En el probable caso de que todas las empresas occidentales estén en manos de capital chino en un futuro no lejano, la diferencia entre enviar un correo de respuesta a tus futuros jefes en inglés o en chino mandarín va a ser del todo irrelevante. Lo que marcará la diferencia entre unos trabajadores y otros es que el correo sea enviado el sábado a las tres de la mañana y que el trabajador tenga claro que su salario se ajustará semanalmente a la productividad dictada por un algoritmo automatizado. En chino, inglés o álgebra.

Stan Aryas, Collado Villalba (Madrid)


Esto es la guerra

Esto es la guerra. Sí, lo creamos o no, es así, una guerra silenciosa donde los reyes mueven sus peones para conseguir ganar la partida. ¿No me crees? Ahí tenemos cómo día tras día esta o aquella empresa amenaza con un expediente de regulación de empleo o con cerrar el chiringuito e irse a otra parte donde las condiciones sean más benévolas. Ahí están los reyes. Y entonces entran en juego los peones, los obreros, que, arengados por sus superiores, cargan en continuas protestas contra los gobiernos exigiendo condiciones más favorables para sus jefes. Esto es la guerra, la guerra del «yo tengo el dinero y hago lo que quiero». Tú eliges cuánto vales, cuánto vale la igualdad de derechos y deberes, cuánto vale todo lo que se ha luchado a lo largo de la historia para conseguir un estado con condiciones más igualitarias. Todos hablan de la Constitución, ¿alguien se la lee? Y no, no es una guerra de todos los empresarios, sino de los que quieren saltarse las reglas chantajeando y usando al oprimido, eso también es romper España.

David Collazo Dubra, Golmar (A Coruña)


Decidir de qué morir

Es recurrente periódicamente el fijarse en algún caso de dependencia severa para impulsar la idea de que la vida digna pasa por poder decidir cuándo morir. Quienes trabajamos en salud sabemos que los dramáticos casos de dependencia no son aislados, y posiblemente todos nos hayamos preguntado en algún momento de debilidad si es humano que determinados pacientes sigan viviendo. Personalmente, la respuesta me la han dado los cientos de cuidadores, generalmente hijas y nueras, también hijos y yernos, madres y padres que, año tras año, día tras día, cuidan a personas que viven situaciones semejantes a la de Ángel, junto con su familiar frágil y dependiente, y el testimonio de cientos de enfermos que, como María José, han visto avanzar su enfermedad al extremo de anular lo que hasta entonces consideraban era ser persona, con momentos malos, de desesperación, y momentos buenos, de aceptación y gratitud por estar un día más. La vida se empina. Tenemos miedo a sufrir, a que nos cuiden, pero llama la atención que, entre quienes padecen, los que solicitan la muerte inducida son pocos. Es nuestra naturaleza. El suicidio asistido no es una alternativa. Aceptarlo socialmente añade sufrimiento al sufrimiento. Miles de luchadores, de héroes anónimos, pueden pasar a sentirse cuestionados en su derecho a ser atendidos incondicionalmente, pase lo que pase. El tener a nuestras familias dedicadas a nuestro cuidado es un hecho natural, el que la sociedad nos asista es un derecho alcanzado tras años de lucha. Con el suicidio asistido, el seguir viviendo pasa de ser un hecho a ser una elección, lo que añade a la enfermedad el sufrimiento de sentirse responsable, por decisión propia, del perjuicio ocasionado a la familia o la sociedad, poniéndonos en la cruel tesitura de decidir qué día morir.

Juan Ignacio Redondo Campos (Pozoblanc)


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