Afganistán

EL BLOC DEL CARTERO

Hace años que se deslizó hacia la zona de sombra y allí permanece. Durante un tiempo, no tan lejano, ocupaba las portadas de los diarios. su conquista, reconstrucción y redención parecían objetivo fundamental. Devastado por medio siglo de guerras civiles e invasiones, a veces simultáneas, era una prioridad absoluta extraer a Afganistán del declive medieval al que lo había conducido el régimen talibán. Se destinó a la tarea, por la vía de la guerra y de la ocupación posterior, dinero suficiente para sacar varias veces a todos los afganos de la pobreza en la que vivían. Casi dos décadas después, en ella siguen, y con los talibanes mandando en buena parte de su territorio. Los atentados los abaten por decenas, pero, como nos dice la carta de la semana, dejó de ser noticia.

LA CARTA DE LA SEMANA

El poder del periodismo

El otro día, un amigo me preguntó: «¿Sabes en qué país acaban de morir 12 personas en un atentado?». Lo miré confuso, acababa de ojear por encima los periódicos digitales y le dije que no tenía ni idea. A lo que él añadió: «Vaya basura de periodismo, vaya basura de sociedad». El atentado fue en Chazni, Afganistán, el 7 de julio. 12 muertos y 179 heridos por un coche bomba, entre las víctimas había niños. No fue portada en ningún diario, no fue trending topic, ningún famoso apoyó a las víctimas, apenas ocupó dos minutos en el telediario y la gran mayoría en Occidente nunca sabrá que 12 inocentes fueron asesinados esa mañana de julio. Esta es una realidad que pasa todas las semanas. En Asia y África hay atentados casi a diario con muertos y heridos. Una de las llaves del cambio la tiene el periodismo. Los medios pueden transformar las conciencias hacia las noticias que de verdad importan.

Carlos Colomer Barcia (Valencia)

Por qué la he premiado… Por el recordatorio, por la interpelación, tan pertinentes.


Tener experiencias

Si la vida fuese como una cocina, comenzamos aprendiendo a batir un huevo y con el tiempo conseguimos confeccionar un sofisticado manjar. Hoy, sin embargo, todo es fácil, repentino y programado. ¡Qué lentejas tan deliciosas! No, es la Thermomix, lo puede hacer cualquiera. En la nueva vida Thermomix en la que lo imprescindible nos lo dan hecho, necesitamos hacer cosas extraordinarias para no aburrirnos. La expresión de moda es «tener experiencias». Ya no salimos al campo a relajarnos, ahora queremos practicar deportes de riesgo sin olvidarnos de que lo más importante es grabarlo todo para mostrar a los demás que hemos estado allí y que lo hemos pasado muy bien.

Mario Suárez, Pilas (Sevilla)


Pocas gotas por derramar

Cumplir años, envejecer. Comienzas a encontrarte con gente conocida del pasado y no sabes muy bien por qué. Tienes la sensación de que te despides de personas que significaron algo en tu vida en un momento dado y que siguen presentes en tu memoria. Hay una voz interior que te dice que no es un ‘hasta luego’, que se trata de un ‘hasta siempre’. Sientes dolor por las personas a las que hiciste daño, las que sufrieron la peor parte de ti. Duelen las malas acciones y duele más y dura mucho más el arrepentimiento. Están presentes muchos de los actores que participaron en la representación de la obra de tu vida. No todos, porque somos dueños de nuestra memoria, pero ella es solo dueña de sí misma. Ya has completado la presentación y el nudo, y ya solo queda el desenlace. Al menos eres dueño del deseo sincero de disfrutar de un final feliz. Las perdices ya te las comiste.

Juan Francisco Vinardell Gross (Zaragoza)


Ni Houdini

«Es lo mismo cortarlo que desatarlo». Según Curcio Rufo, fue lo que dijo Alejandro Magno en su conquista del Imperio persa, cuando le enfrentaron al reto de desatar el nudo gordiano. Bromista y puñetero Gordias y su nudo imposible, que escondía los cabos en el interior. Es una leyenda griega, sin embargo, el lazo que ahoga la paciencia de la ciudadanía y paraliza la política de nuestro país se antoja ilusorio que pueda ser desenredado sin el hachazo de unas nuevas y decepcionantes elecciones generales. Nadie asume la culpa de negociaciones fracasadas, pactos rotos, cuentas pendientes, rencores y recelos ideológicos. Demasiadas cadenas. Ni Harry Houdini, en su mejor exhibición, saldría de esta sin pagar un peaje, y Pedro Sánchez es hábil, pero no es Houdini. Pues en estas estamos. Pulsos, soberbias, «qué hay de lo mío» y la casa de todos sin barrer. Una casa en funciones y una infinita tristeza democrática. Lo peor es que se oculta lo que se discute. La ocultación, y aún más si es premeditada, molesta al personal, y la paciencia no es ilimitada. Los ciudadanos no somos tan pardillos como algunos dirigentes podrían pensar. Bebemos la vida cotidiana, concreta, el día a día. Tanto trago amargo, revuelve numerosos estómagos y despierta algunas conciencias. Veremos.

Alberto Fdez. Araujo, Barakaldo (Vizcaya)


Yatrogenía política

Ante el interminable período electoral que puede durar hasta final de año, los contendientes no paran de enredarse en declaraciones y echar órdagos, mientras la maquinaria institucional para lo ejecutivo y el motor legislativo siguen de “huelga” (remunerada) a riesgo de provocar el colapso del país. En sectores populares y agentes sociales, se da un clamor, una exigencia a favor de que depongan sus ambiciones políticas y de clase, y sitúen a la ciudadanía en el centro y muy por encima de sus intereses sectario-partidistas. Especialmente interesante ha sido la Declaración no institucional del colectivo de profesionales sin ánimo de lucro Economistas Frente a la Crisis, titulado. “Impulsar el cambio. El momento es ahora.” La encabezan con un repaso socioeconómico de los últimos 10 años, que en síntesis viene a decir que, aquel “bienvenida crisis” con que saludamos algunos ingenuos celebrando la oportunidad para que se dieran cambios y así evitar que la siguiente fuese mayor, pues efectivamente, si se dieron… pero a peor. A peor, justo en los dos pilares mas sensibles y sagrados para el devenir de la humanidad. la educación en los valores y la justicia social global y, el uso de los bienes y cuidado del planeta. Para evidenciar el segundo parámetro, no es necesario destacarlo en la prensa pues lo venimos sufriendo. Pero del primero…¡ay los medios! cuanto esfuerzo para que se note lo menos posible, desde los suicidios por causas psicosociales de pobreza creciente y progresiva desigualdad causada por la “yatrogenía” institucional, hasta la depresión y desánimo vital producida en una clase media en extinción y cada vez mas decepcionada con unos gobernantes que en su mediocridad son incapaces de evaluar estos dos grupos sociales como sectores claves para riqueza del país a través del consumo interno y recaudación de IVA “Más de diez años después de iniciada la crisis se constatan las consecuencias de las políticas adoptadas. la renta media real es hoy en España la misma que hace 10 años, pero, mientras el 1% más rico ha aumentado su renta un 21%, el 40% más pobre ha perdido lo que los demás han ganado”. Vieja y eterna lucha de clases que hace posible que…. la siguiente sea aún mayor.

Iulen Lizaso Aldalur, Hernani (Guipúzcoa)


Semuret

Semuret es el nombre que los musulmanes dieron a la ciudad de Zamora. Con este nombre, y también con el de Sammura, fue definida por las fuentes árabes como capital de los gallegos. Este nombre también se ha interpretado como ‘ciudad de las turquesas’. Cosas de la etimología. Sin embargo, para muchos, Semuret siempre será una de las librerías de nuestra vida, que este año cumple 119 años y que nos ha dado un buen susto. Luis González, su dueño, decidió descansar. Muchos años detrás del mostrador, entre anaqueles cargados de libros, mientras se echaba al hombro el trabajo editorial de un sello que ha dado luz a todo tipo de temas locales y regionales. Hace unos meses dijo que lo dejaba y parecía que nadie se quería hacer cargo de la librería centenaria. Por suerte, a diferencia de muchas de las obras que Luis ha vendido a lo largo de tantos años, la historia de Semuret escondía un final feliz. Al menos de momento. Judith. una joven zamorana ha aparecido, casi sobre la bocina, para hacerse cargo del traspaso y darnos una de las grandes alegrías literarias de los últimos años. Larga vida a las soñadoras que se hacen cargo de librerías centenarias.

Eduardo Fernán-López, Villalpando (Zamora)


El pasado siempre vuelve

Sería mejor que solo morase en la memoria de los rencorosos y que no volviera. O si lo hace, que no lo haga con tanta frecuencia e indiferencia, pues no siempre es bien recibido por los que la reminiscencia tiende a traerles únicamente cosas que desean olvidar. La señora Dorita -vecina y amiga- hace que me pare siempre que me ve en el rellano de la escalera. Y con su voz trémula de nonagenaria se queja. «Ay, querido, pues aquí ando, sumando días, y de salud más bien me veo fu que fa. Y de ánimo, igual. No hay pañuelo que me dure. No lo hay.».

“Reclamo el orgullo de un país que ha acercado e igualado su nivel de vida con los países más adelantados”

Y entonces tercio ante la llantina que le veo asomar. «Bueno, doña Dorita, no será para tanto. Mire usted hacia los hospitales, por ejemplo, pues tampoco en ellos los pañuelos deben durar mucho que se diga». «Ya, hijo, ya, pero.». Y deja la frase sin acabar. Pues sabe que sé que vive sola, que está sola y que morirá sola. A sus seres queridos los ve cuando abre el álbum de fotos en el que están. Esto sucede cuando el pasado vuelve y le recuerda onomásticas, natalicios y otras efemérides que dejó de celebrar años ha. «Añorar el pasado es correr tras el viento», reza un proverbio. Pero en el caso de doña Dorita me temo que sea esto y más. Pues no solamente la veo correr tras el viento, sino que intuyo que lo quiere alcanzar.

Jon García Rodríguez (Bilbao)


España, vista desde fuera

Recientemente se ha hecho viral un vídeo del embajador de Panamá, en el que destaca varias facetas de nuestra patria. historia, cultura universal, premios Nobel, ejemplar transición a la democracia, los inventos españoles, ser el segundo país del mundo en esperanza de vida, el primero en trasplantes, economía boyante y moderna…, y terminaba con la frase. « Por qué nos quejamos?». Efectivamente tenemos mucho que mejorar, pero reclamo el orgullo de un país que ha acercado e igualado su nivel de vida con los países más adelantados. Con una economía que exporta en porcentaje sobre su PIB más que Francia, el Reino Unido e Italia, y lo que más exportamos, un 20 por ciento, son bienes de equipo para la industria. Somos el país más visitado del mundo después de Francia, disfrutamos de una asistencia médica envidiable, somos los que menos nos suicidamos por nuestra calidad de vida y disponemos de una capa empresarial, de autónomos y de funcionarios que hace que avancemos con prosperidad, pese a que nuestros políticos nunca están a la altura. Y por último, y no menos importante, animemos a estudiar y conocer nuestra historia, un país que, como decía el embajador, otorgó derechos a los indios de América y que en el siglo XVI reconocía el matrimonio de un indio o una india con un español o española. En Estados Unidos no se pudieron casar hasta el XX, 500 años después. En definitiva, un Imperio que aportó universidades, ciudades, hospitales, infraestructuras, trayendo a Europa patata, tomate, maíz, pavos o frutas exóticas y llevó a América cereales, las vides, el café, vacas, cerdos, ovejas o los caballos. ¿Se imaginan el Far West sin caballos ni vacas? Gracias, señor embajador, por enseñarnos el camino.

Juan Inigo Simal (Correo electrónico)