Servir

EL BLOC DEL CARTERO

Aunque mucha gente no lo entienda, el servicio al otro es muchas veces el mejor servicio a uno mismo. Aunque mucha gente no sepa darle el valor que tiene, el servicio que otro nos presta, remunerado o no, perfecto o mejorable, es un regalo de la existencia que conviene valorar; así sea solo por las muchas personas que no lo reciben de nadie o lo reciben en peores condiciones que nosotros. Se sabe ante quién se está cuando se lo ve reaccionar ante el servicio del que resulta beneficiario. Se sabe de quién hay que cuidarse cuando se lo descubre incapaz de servir en lo más mínimo al prójimo. Una persona habituada a servir nos traslada su experiencia en la carta de esta semana. Puede ser su mirada un espejo incómodo… o no; de cada cual depende. No está de más mirarse en él.

LA CARTA DE LA SEMANA

Ser camarero

El oficio de camarero implica la mejor disposición y está lleno de revelaciones. Son arduas las horas para atender a los comensales, que se definen por cómo comen, dejan los platos y la mesa. O por la forma en que se comunican con quien los atiende, un rasgo esencial para ver si consideran al camarero persona, sirviente, esclavo o animal. Los comensales casi nunca notan cómo comen o dejan la mesa y las sillas, se limitan a disfrutar de un buen plato sin considerar que detrás hay personas que se esfuerzan para hacer gustosa su comida y estadía. Otro capítulo sería el modelaje a los hijos en la mesa y, más en nuestra era digital, el sentarse toda la familia a ver el móvil y tomar la foto del plato que se degusta… Uno se pregunta: ¿en casa dejan también la mesa sucia, llena de comida, migas, papeles, derrames de aceite, helado, vino o refrescos? Los invito a pensar cómo se comportaron la última vez que comieron fuera y cómo dejaron la mesa y trataron al camarero.

Lyonell Quiroz Rodríguez (A Coruña)

Por qué la he premiado…Por aportarnos esa mirada del que nos mira y a quien no miramos a la que conviene prestar buena atención.


Naturaleza y regalos

Somos animales sociales y, como tales, necesitamos los unos de los otros para sobrevivir y estar bien; también, estar conectados con la naturaleza: caminar descalzos y sentir el poder de la tierra, respirar aire puro, oler las fragancias de los bosques y las plantas, perder nuestra mirada en las alturas, para observar esas maravillosas nubes. En el XLSemanal 1648 se habla de los baños de bosque y de cómo liberan el estrés al que estamos sometidos en nuestro ajetreo diario, programado al minuto. Me gustó el artículo, pero en la columna sobre dar las gracias se hacía alusión a dejar regalos a modo de «recoger algunos objetos… y colocarlos en un lugar que nos llame la atención». A veces, resulta que con el simple hecho de mover una piedra o una rama estamos incidiendo dramáticamente sobre todo un ecosistema de pequeños seres que ven alterado su hábitat y su sustento. Y es que la naturaleza está ahí para disfrutarla, vivirla y sentirla y no necesita de nuestro beneplácito a modo de regalos, y menos cuando estos suponen una alteración en su perfecto engranaje. Consejo: sal a disfrutarla y trátala con respeto.

Nazaret Carrasco Henarejos, San Cristóbal de La Laguna (Tenerife)


Canal de Castilla

Suelo leer XLSemanal y me ha aparecido acertado e ilustrativo lo que publican sobre los ríos navegables que hay en Europa y el turismo fluvial que están generando. Perfecto, pero se han olvidado de nuestro Gran Canal de Castilla, canal navegable en unos 207 kilómetros y que un visionario,  el marqués de la Ensenada, empezó a materializar allá por el siglo XVIII con la idea de comunicar la Meseta con su salida al Cantábrico. Sé que no se explota adecuadamente –mejor dicho, es un desastre de gestión, mantenimiento e inversión–, pero en cualquier país de Europa este sería uno de sus mayores atractivos. Yo soy de Melgar de Fernamental y, aunque viva entre Barcelona y Menorca, me duele comprobar la incapacidad de todas las administraciones para salvar la mayor obra de ingeniería fluvial que se hizo en España. Tomen nota y empiecen por hacer valer lo que tenemos, por lo menos despertarán conciencias, ya que su gestión y engrandecimiento está en manos de incompetentes.

Gerardo González (Bilbao)


Dieta ecológica

Glaciares que se derriten. Julio tórrido con registros caniculares desconocidos. Alaska bate récords de calor. Mares que se convierten en vertederos de plástico. Siberia es pasto de las llamas. Las máscaras antipolución irrumpen en el paisaje urbano. Aumento del asma infantil. Incesante contaminación en las grandes metrópolis. Calentamiento global. Tala especulativa de masa arbórea. Deforestación amazónica. Debe erradicarse la ceguera e indiferencia ante una gravísima amenaza destructiva que, de no afrontarse pronto, con radicalidad y determinación, mediante políticas activas y comprometidas, resultará irreversible para el futuro de la humanidad. Debe priorizarse la inversión medioambiental a la carrera espacial y al desarrollo armamentístico. Calar en la conciencia ciudadana la alerta de emergencia. Es menester incentivar la industria ecológica, implementar un modelo de consumo sostenible y responsable. Se impone un drástico cambio de hábitos. Fomentar una dieta climática.

José María Torras Coll, Sabadell (Barcelona)


El cumpleaños de Julio

Toda la familia quería que el cumpleaños de Julio fuera un acontecimiento especial. Él no entendía muy bien qué ocurría, pero sonreía al ver el ajetreo y los preparativos y, con su pañal recién puesto y vestido para la ocasión, sentía que era un día diferente. Todo el mundo participó en la organización, todos aportaron algo a la decoración o al festín y Julio reía excitado al ver tantas caras sonrientes a su alrededor que lo besaban o le hablaban con dulzura, con palabras que no entendía, pero que sonaban agradables. Luego vinieron los regalos, con aquellos papeles tan bonitos y crujientes, que fueron lo que más le gustó en realidad; y después la tarta, las velas y las canciones que todos entonaban mirándolo y sonriendo. Cuando por fin acostamos a Julio, se durmió enseguida, agotado pero sonriente. Muchos de nuestros rostros le resultaban familiares y otros no tanto, pero entre todos le habíamos transmitido algo maravilloso que, definitivamente, hizo de aquel día el más feliz de su memoria. Al fin y al cabo, todos los días no se cumplen noventa años.

Pedro Sabiote Conesa, Cartagena (Murcia)


El hotel de los líos

El mundo, nuestro planeta Tierra, está siendo testigo de acontecimientos a los que normalmente no les prestamos la debida atención  pensando que no nos afectan, que son algo lejano, cosas de ricos… Craso error. Sin ánimo de ser exhaustivo, cito algunos de ellos; a saber: 1. La lucha incruenta pero de funestas consecuencias para todos entre los dos grandes colosos, Estados Unidos y la República Popular China. Echemos un vistazo a las Bolsas, algo que afecta a todos. 2. El brexit, que, con el premier Boris Johnson, parece abocado a convertirse en un auténtico tsunami. 3. Irán, con el asunto del estrecho de Ormuz, cuyo eventual cierre sería un torpedo en la línea de flotación de infinidad de países. 4. Hong Kong. Todos sabemos cómo se las gastan los mandatarios  chinos (recordemos Tiananmén) cuando se les acaba la paciencia, y la repercusión que la intervención del ejército continental en la isla tendría sobre la estabilidad mundial.

Todo está conectado. Si los poderosos sufren un esguince, los demás, rotura de ligamento

5. El asunto entre Rusia y Ucrania (Rusia y la OTAN), aunque hoy parece algo desactivado con el nuevo presidente ucraniano, el actor cómico Volodímir Zelenski. 6. El inveterado conflicto en Cachemira, que afecta directamente a dos potencias nucleares: la República India y la República Islámica de Pakistán. 7. Corea del Norte y su afición por los ‘fuegos artificiales’. En resumen, un sinfín de serios problemas que nos acechan, pero que no suelen formar parte de las conversaciones de la gente. Prestemos, no obstante, más atención a todo lo que sucede en este ‘hotel de los líos’ que es el mundo que habitamos. Todo está interconectado: cuando los poderosos sufren un esguince, los demás, rotura de ligamento cruzado.

Francisco Javier Sáenz Martínez (Lasarte-Oria)


Huelgas abusivas

Hace tiempo que los organizadores de las huelgas se están saliendo de madre, es decir, de razón. Saltándose todas las reglas del elemental respeto a los demás, utilizan al viajero como instrumento de presión contra sus empresas, conculcando los derechos de otros. No les importa que un gran número de viajeros retrase sus vuelos y sus compromisos. Por eso eligen las fechas en que más se viaja, en las que más personas puedan salir perjudicadas. Cuanto más daño, mejor. Cuantos más damnificados, mejor. Es el espíritu de las huelgas salvajes. Verdad es que los sindicatos desempeñan un papel importante en nuestra sociedad laboral. Pero están pasando las líneas rojas del respeto a los derechos de otros que son, al menos, tan importantes como los suyos. Y los gobiernos, desde un laissez-faire vergonzante, miran para otro lado. Ninguno ha cumplido con su obligación de poner a los sindicatos en su sitio. Ninguno se ha atrevido a aprobar una ley de rendimientos mínimos ni una ley de huelga. Y así, los sindicatos –que para algunos gobiernos son fuente de votos– campean a sus anchas, sin miramientos de ningún tipo. La calle es suya y los viajeros, también. Una vergüenza.

Abel Yebra Faba (Madrid)