Guetos

El bloc del cartero 

Hasta hoy es un error que los españoles no hemos cometido, o no tanto como lo han cometido otros. Los inmigrantes empezaron a llegarnos hace tres décadas y han servido, además de para compensar nuestro declive demográfico, para llevar la población española al borde de los cincuenta millones de personas, de los que ellos y sus hijos representan en torno al diez por ciento. Se han instalado en muchos de nuestros barrios, no desde luego en los más acomodados, pero tampoco se los ha relegado con carácter general a los nefastos y temibles guetos de otras latitudes. Es uno de nuestros mayores aciertos como sociedad, que como nos indica un lector no debe descuidarse. Y cabe añadir que también urge revisar las excepciones. Apartar a un ser humano es invitarle a sentirse ajeno, y de ahí vienen los desastres.

LA CARTA DE LA SEMANA

Los que velan por nuestras libertades

Hace ya semanas -demasiadas- que en Cataluña -todos- nos vemos expuestos a alteraciones en nuestra vida diaria por las actuaciones de ciudadanos que quieren manifestar su desacuerdo político. Siempre libertad de expresión y de manifestación, faltaría más. El derecho a la libre circulación y a poder acudir al trabajo o al ocio y disfrute de la normal vida es secundario. Como cada día tenemos una actuación sorpresa de los colectivos que velan por nuestras libertades, sin que la mayoría de catalanes se lo hayamos pedido, nos tendremos que acostumbrar, y programar nuestras actividades en función de lo que los tsunamis decidan. Antes de salir de casa para llevar a los niños al colegio e ir a trabajar tendríamos dos opciones. conectar con los medios para informarnos del tiempo y de las coaliciones políticas o informarnos directamente por los CDR de cómo está el tráfico. Llegaré hoy al trabajo? Podré dejar a los niños en el cole? Llegaré al hospital para que me hagan la prueba que tengo programada desde hace un año? Emocionante. Sin coste alguno estamos en un deporte de riesgo o de aventuras. Vamos a aceptar que lo extraordinario se torne habitual? Que lo anormal sea normal?

Emiliano Álvarez Alonso, Terrassa (Barcelona)

Por qué la he premiado. Por si ver las cosas del otro lado sirviera de algo a los atentos a su propio ombligo.

Mi primera (¿y última?) mesa electoral

El domingo ejercí por primera vez mi obligación como presidente de mesa electoral y la jornada no dejó de sorprenderme. Compartí mesa con dos chicas jóvenes, maduras y trabajadoras. El colegio electoral era frío e incómodo. Los interventores, todos, de gran calidad humana, lo cual también me sorprendió. Entre que saludas a muchos vecinos y la tarea de presidente, el día se me hizo corto. Otra cosa es el recuento: intenso y estresante. Al finalizar, tuve la suerte de que mi hija me acercase hasta la Ciudad de la Justicia a llevar las actas. No paras de correr. Para colmo, al llegar a casa, las endorfinas no me dejaron dormir. Por la mañana me he levantado convencido de que, si no fuera por nuestros políticos, los que formamos la sociedad civil nos pondríamos de acuerdo y conviviríamos sin tanta presión artificial, atendiendo a lo que es necesario. Feliz de haber servido a nuestra querida España, ya que, si nuestra clase política deja de hacer el tonto, en las próximas elecciones tendré más de 65 años y no podré volver a ser requerido a una mesa.

Pedro Javier Comella Gutiérrez (Barcelona)


Sensibilidad frente a la violencia

Pido, por favor, a los responsables de los informativos televisivos que dejen ya de emitir esas ‘primeras noticias’ que tanto venden, sin pensar en lo que perjudican a los jóvenes y a todos. Es repugnante ver al Chicle, en toda la gran pantalla, haciéndole una propaganda que vale millones, haciéndolo famoso. Estará feliz de ver que lo conocen hasta en el sitio más recóndito. Recibió ofertas por vaya usted a saber qué. ¿Qué estamos enseñando a la juventud y a los niños que se incorporan a una sociedad sucia? ¿Queremos arruinar a la mejor juventud de todos los tiempos? Me dicen mis nietas: «Aitona, armiarma bat». (‘Abuelo: una araña’). Y les explico que las arañas se ocupan de acabar con los mosquitos transmisores de tantas enfermedades. Son nuestras amigas. La tapo con un recipiente y un papel y la saco a la calle. Yo no soy quien para aplastarla. Sí a la vida. Sí a lo natural. Cada uno tiene un cometido. Hemos acabado con la cadena de la vida, empezando con los insectos. Cuando era niño, había millones de saltamontes, luciérnagas, murciélagos, golondrinas, mi amigo el martín pescador… y cantidad de especies que ya no existen. Por favor, enseñemos un poco de sensibilidad y que de una vez por todas no se haga publicidad a esos monstruos. No a la violencia, y un grande grande ‘sí’ a la vida.

Antonio Sánchez Escudero, Oyarzun (Guipúzcoa)


Evitar el peligro de creación de guetos

Que una mayoría de los franceses –más del 60 por ciento– considera el islam incompatible con la democracia no significa que no haya problemas que abordar. Por eso ha acertado el presidente Emmanuel Macron al invitar al Elíseo a una delegación del Consejo Francés de Culto Musulmán para buscar conjuntamente formas de combatir la radicalización islamista y evitar el peligro de creación de guetos. Si el objetivo es avanzar en la integración de la población musulmana, la estrategia no puede ser la expulsión del espacio público de todos sus símbolos, sino trabajar para que nadie sienta una contradicción entre la pertenencia a su comunidad religiosa y a la sociedad. Es una línea en la que trabaja de forma eficaz la Iglesia en Francia. Abriendo, por un lado, cauces de diálogo con el islam, pero también oponiéndose a quienes, en nombre de los valores republicanos, pretenden imponer su ideología a toda la ciudanía.

Juan García (Cáceres)


Constitucionalistas

Que no se equivoquen los que se llenan la boca con la Constitución, sobre todo el PP, aunque en aquel momento era la Alianza Popular de Fraga Iribarne, que practicó la abstención en diciembre de 1978. En Cataluña votó el 67,70 del Censo con un 90,44 de síes; lo hizo para pasar página de cuarenta años de dictadura. Felipe González, en unas declaraciones a La Vanguardia, el 5 de diciembre de 1978, dijo: «La Constitución es un punto de partida» y, visto lo visto, creo que es un punto final e intocable.

Cisco Vilardebó (Correo electrónico)


Gracias

Hasta hace poco, una persona del entorno más cercano se encontraba recibiendo sesiones de diálisis; en concreto, tres veces a la semana. Cada sesión le llevaba desde las 16:00 horas que lo recogían hasta aproximadamente las 21:30 que volvía a casa. En este espacio se incluye el que venga una ambulancia a recogerte, en la que se encuentran otras personas en la misma situación. Llegar al hospital y esperar a que te conecten a la diálisis. Para cualquiera ese tratamiento es duro, ya que uno se pasa varias horas conectado a una máquina y, si por la razón que sea, la máquina no estaba bien se alargaba un poco. Afortunadamente lo pusieron en lista de espera para un trasplante en febrero, y el 1 de noviembre nos comunicaron que había un riñón compatible. Tras unas pruebas que le hicieron al día siguiente, nos confirmaron que lo ingresaban para operarlo y realizar el trasplante. No se pueden imaginar lo que este cambio ha supuesto. Tan solo el pensar que ya no va a recibir más sesiones de diálisis lo anima a cuidarse más, a adelgazar, incluso quiere viajar, algo que antes no ocurría porque costaba sacarle de su entorno. Es esta situación la que me motiva a escribir para agradecer a todas las personas que en un momento tan delicado como es la muerte de un ser querido se toman un tiempo y deciden ayudar a que otros puedan vivir mejor. Gracias, mil gracias, sin ese gesto tan magnánimo no sería posible que muchos tengan una segunda oportunidad.

Isabel Herrador (Madrid)


‘Banderitis’

Ahora que la RAE va a incorporar al diccionario palabras nuevas como ‘caranchoa’, ‘arremangar’, ‘lideresa’…, yo quiero proponerles otra: ‘banderitis’, y su significado: «Dícese de aquellos que sufren una tendencia obsesiva por el uso (y abuso) de la bandera de España». Ignoro la razón por la que, en nuestro país, los partidos de derechas se la han apropiado y, en contraposición, los de izquierdas se han desmarcado de ella. Se trata de una extraña circunstancia, pues la bandera aparece recogida en el artículo 4 de nuestra Constitución, votada y aceptada de forma mayoritaria por los españoles (de derechas y de izquierdas). Por ello me molesta especialmente esta apropiación indebida. No entiendo que, cuando en un partido de fútbol participan equipos vascos o catalanes, los seguidores del equipo contrario acudan con banderas de España; parecería más lógico que exhibieran las de su equipo (todos tienen una bandera) y se dejaran la española en casa para animar en los partidos de la selección. A otros se los puede ver en actos de partidos y manifestaciones envueltos en la bandera cual capa de Superman, demostrando a mi juicio muy poco respeto por ella: ¿acaso es que estos partidos no tienen también su propia bandera? Pero me ha molestado sobremanera cuando, en esta última campaña electoral, recibí en mi casa un panfleto de un partido en una especie de sobre con la bandera española impresa por ambas caras como si fuese su emblema identitario. Creo que debería legislarse de manera urgente sobre el uso de la bandera, quedando limitada para edificios públicos y actos oficiales, evitando así que la ‘banderitis’ se convierta en una pandemia incurable.

Manuel Monterrubio Gala (Zaragoza)


Lo va a conseguir

Tiene 32 años. Estudia. Memoriza. Lo va a conseguir. Se levanta cada día a las 7:00, se echa la mochila a la espalda y se va andando a la biblioteca municipal. Estudia. Memoriza. Lo va a conseguir. Tiene en su haber dos carreras universitarias: Arquitectura y Derecho. Estudia. Memoriza. Lo va a conseguir. Su vida laboral se resume en un encadenamiento de trabajos precarios miserablemente remunerados. Estudia. Memoriza. Lo va a conseguir. Siente que es una carga para sus padres mayores. Estudia. Memoriza. Lo va a conseguir. Almuerza espartanamente un bocadillo y una mandarina. Estudia. Memoriza. Lo va a conseguir. A las 21:30 cierran la biblioteca y vuelve a casa andando. Dicen que la receta para ganar una plaza en el Cuerpo de Arquitectos de Hacienda es sencilla: basta con estudiar, memorizar y visualizar que lo vas a conseguir.

Javier Guajardo-Fajardo Puente, Mairena del Aljarafe (Sevilla)