Pin

EL BLOC DEL CARTERO

El llamado ‘pin parental’, lo muestran las cartas que aluden a él, solo algunas de las muchas recibidas, se ha convertido en el centro del debate público en las últimas semanas. No estaría del todo mal el hecho de que la educación se sitúe por una vez como asunto central de la conversación, si no cupiera sospechar que la educación y sus retos no son la cuestión primera en esta polémica. El poder y su ejercicio o la aspiración de alcanzarlo, el afán de programar o desprogramar las mentes de los futuros ciudadanos o la imposición como modelo social hegemónico de visiones tan legítimas como particulares parecen argumentos más plausibles. También el encono de la disputa ideológica, como apunta un lector. Que seamos campeones europeos de abandono escolar temprano ni se menciona ni se atiende.

El ‘pin parental’, a debate. Participa en nuestro foro

LA CARTA DE LA SEMANA 

Experimentar o poseer

Según la RAE, ‘tener’ comprende, entre otras, dos acepciones: la de ‘experimentar’, como en ‘tengo sueño’; y la de poseer, como en ‘tengo un coche’. Voy a hacer un ejercicio con estas dos acepciones en las frases siguientes: 1. Tengo una pareja. Poseo una pareja. 2. Tengo hijos. Poseo hijos. 3. Tengo amigos. Experimento o siento amistad. 4. Tengo amor. Experimento o siento amor. Poseer ‘nos otorga derechos’ que entendemos inamovibles. Experimentar nos crea sensaciones que, por su naturaleza, sabemos que son variables en intensidad y duración. Poseemos cosas, experimentamos o sentimos sensaciones. No tenemos pareja ni hijos ni amigos. Ni siquiera son ‘mi’ pareja ni ‘mis’ hijos ni ‘mis’ amigos. Ellos son por sí solos, y son seres libres de cualquier posesión, por muy cariñosa que sea. Con la no posesión perdemos los derechos que nos otorgamos sobre seres humanos y nos quedamos con las emociones, que, al aceptar su libre existencia, experimentamos. Si podemos desdoblar palabras en pro de un lenguaje inclusivo, también deberíamos poder tomar conciencia de qué significado le damos a ‘tener’.

Xesús Xosé A. M. (La Coruña)

Por qué  la he premiado…Por mostrar, con un relevante caso práctico, lo útil que es reflexionar sobre el lenguaje.


Política mediática

La educación de nuestros hijos es utilizada una vez más para hacer política mediática y poder hacer un poco más de ruido. En este caso, nos encontramos una nueva ocurrencia: el pin parental. Este concepto ha comenzado a implantarse en varios territorios gobernados por Vox como moneda de cambio para poder aprobar los presupuestos en esas comunidades autónomas. Pretende que se tenga que contar con la autorización expresa de los progenitores para que sus hijos puedan acudir a ciertas charlas sobre moral y ética. Es natural que el Estado establezca normativas y legisle sobre los contenidos del sistema educativo. Lo que crea desencuentro de opiniones es si es legal la potestad de los tutores para decidir sobre la asistencia a actos extracurriculares que versan sobre temas que resultan contrarios a sus creencias o convicciones.

Javier Sanz-Pastor González-Fierro, Pozuelo de Alarcón (Madrid)


El límite del Estado

¿Son los hijos realmente de los padres? Esta pregunta ha sido formulada como consecuencia del debate sobre el pin parental surgido en la comunidad de Murcia. Esto demuestra que las ansias devoradoras de los Estados más absolutistas restringen el derecho a la libertad de los ciudadanos pasando a ser gobiernos centrados en incrementar su poder en vez de mejorar los servicios y las libertades de los ciudadanos. El debate no es un pin, sino dónde está el límite del Estado y cómo evitar el ataque a la familia: base de desarrollo de cualquier sociedad.

Juan Pedro Domecq (Madrid)


Dos burbujas

Estos últimos días me han servido para darme cuenta de la situación de este país. El debate sobre el pin parental nos ha dado mucho de qué hablar y ha sido un arma que nos ha servido para atacarnos de izquierda a derecha. Creo que estas simples palabras significan más que dos lugares, posiciones o lados. Estas dos palabras han creado dos burbujas que se insultan la una a la otra sin pensar y que, en vez de debatir, se insultan sin considerar los distintos puntos de vista. Hemos llegado a un problema que ha cambiado el concepto de debate. Este nuevo tipo de debate se basa en insultar al oponente sin argumentar tu posición ni valorar los puntos buenos del contrario. Creo que ambas posiciones tienen parte de razón. Pero lo que verdaderamente importa es darnos cuenta de que la división que hay entre izquierda y derecha es tan grande que ha cambiado la forma de debatir y razonar.

Nicolás Santías Olazabal (Madrid)


Padres e hijos

Todos los progenitores sabemos que no somos dueños de nuestros hijos. Recordamos cuando dependían de nosotros, cómo nos hacían correr para preparar purés, cambiar pañales, llevarlos al parque, darles su bañito. Esa fase en que el bebé manda, aunque lo sientas muy tuyo. Todo pasa rápido y de repente tu hijo se mueve solo, elige sus intereses y sus amigos, presume de independencia. Sin embargo, el ‘buen padre de familia’, en expresión latina referida a una persona sensata de diligencia media, sabe que su responsabilidad no ha terminado. Esa responsabilidad no cede ante la necesaria socialización del hijo ni se delega en profesores ni en colegas. Se es padre toda la vida, custodiando, como lo dice el Papa, nuestro mayor tesoro, en la seguridad de que volará solo, mientras seguimos atentos y orgullosos su desarrollo, su vida. Los padres y madres lo somos siempre. El Estado puede cambiar de forma, de territorio, de organización, de ideología. El Estado ampara y garantiza el proceso de educación de los nacidos en su territorio. Los padres vivimos para sustentarlo, contemplarlo, amarlo, sufrirlo, gozarlo. Sabiendo que los hijos son lo más importante de nuestra vida y que nuestra recompensa es orientarlos en la suya. Ofrecerles un nido desde el que comenzar a volar y al que siempre podrán volver, aunque en la triste y satisfactoria convicción de que nunca volverán.

Teresa Rivera, Urduliz (Vizcaya)


Cambios en el texto de la Constitución

Tras meses de estudio, la RAE ha hecho público su dictamen sobre la necesidad o no de introducir cambios en el texto de la Constitución para adaptarlo al lenguaje inclusivo. Su director, Santiago Muñoz Machado, ha asegurado que el texto de la Constitución es impecable desde el punto de vista gramatical, aunque ha recomendado que se pueden hacer leves modificaciones teniendo en cuenta que el próximo jefe de Estado será previsiblemente jefa. Y, hablando de jefas, las universidades suecas de Upsala y Estocolmo han realizado una investigación sobre las trayectorias vitales de las parejas en las que uno de sus miembros tiene un cargo de responsabilidad en su trabajo, llegando a la conclusión de que si es la mujer la que ocupa el alto cargo las posibilidades de ruptura con su pareja se duplican y, si es el hombre, no tiene consecuencias. Es decir, las jefas tienen una clara desventaja personal respecto a los jefes. Ahí está la desigualdad. Como ven, hay aspectos en los que el género gramatical sí es relevante. De eso sí deberíamos ocuparnos porque esas cosas no se solucionan reescribiendo ningún texto.

Mario Suárez, Pilas (Sevilla)


El agua y la luz

¿Qué seguridad nos da el agua del grifo a los menos que aún la bebemos? En España se usa el cloro libre en forma de hipocloritos (lejía), por ser el más barato, pero el riesgo de generar compuestos cancerígenos (THM) al reaccionar en el proceso químico-potabilizador exige a las mancomunidades comparar con el ozono o dióxido de cloro (clorito), siendo este, eternamente usado como esterilizador hospitalario, saludable y sin sabor, a decir de los cordobeses. El consumo de agua del grifo se da en familias de bajo poder económico y/o personas con sensibilidad ecológica, porque el agua envasada supone un plus de gasto familiar y agresión medioambiental por generar basura. Es injusto ahorrar en plástico y que lo paguemos en salud personal y gasto público sanitario. Aun siendo el tercer consumidor de agua envasada de la UE, alcanzamos el 11 por ciento de los cánceres de vejiga asociados al uso de agua del grifo. Países escandinavos, centroeuropeos y Benelux no alcanzan 0,6 por ciento de media (0,2 en Alemania), a pesar de que beber agua del grifo es generalizado en sus casas y restaurantes. Un silencioso e invisibilizado problema nacional global… de obligada reparación. Lo propio con la luz. Anuncian cambios de tarifa según horario. Las nuevas franjas de 9 a 14 y 18 a 22 horas serán las más caras; justo cuando más necesitan la calefacción y cocina eléctrica muchos mayores, viudas y pensionistas que sufren déficit adquisitivo, a causa de ‘descuidos’ políticos… también por reparar.

Iulen Lizaso Aldalur, Hernani (Guipúzcoa)


La semilla del pensamiento crítico

Afortunadamente, cada vez hay más plataformas para dar voz a la ciencia: programas de ciencia en la televisión pública como Órbita Laika, plataformas y eventos como Naukas o Famelab, secciones de ciencia en muchos periódicos, unidades de cultura científica en las universidades, editoriales publicando buenos libros para acercar la ciencia a la gente, incluso youtubers cuyos vídeos hablando de física acumulan cientos de miles de visualizaciones. Sin embargo, como investigador y divulgador en los ratos libres, siempre me pregunto: ¿llegamos realmente a quien queremos llegar? ¿No estará ese público sesgado por un interés previo? Quizá quienes más necesitan que les expliquen por qué las vacunas funcionan, cómo estamos alterando el clima o qué es la democracia representativa no van a leer esos libros, ver esos vídeos o asistir a esas charlas. Por eso, me gustaría romper una lanza a favor de un colectivo tan importante como quizá poco prestigiado, especialmente en las últimas semanas con el invento del ‘veto parental’: maestros y maestras, profesores y profesoras. Ellos y ellas son quienes siembran en los niños y niñas la semilla del pensamiento crítico, las ganas de buscar y contrastar información y, en definitiva, de aprender. Sin ellos, no tendremos público para las plataformas que mencionaba al principio y peor aún: tendremos una sociedad menos crítica y más manipulable. Prestigiémoslos.

Pablo Tristán Ramos (Granada)