Un cráneo grande, unos ojos pequeños y muy juntos y con un peinado que buscaba disimular la calvicie… Por Fátima Uribarri

Así era el aspecto del emperador Cayo Julio César según la arqueóloga Maja d’Hollosy, que ha desentrañado sus facciones a través de dos bustos: uno custodiado en el Museo Nacional de Antigüedades de Ámsterdam y otro en Turín. Los expertos deducen que la forma (de bombilla) de la cabeza de Julio César puede deberse a un parto difícil. Lo de la calvicie ya se sabía. Pero esta fisonomía -han fabricado una máscara en silicona- ha sorprendido. Hasta ahora, a Julio César se lo ha representado con un aspecto más atractivo e interesante.