Es una estrella de la astronomía. Lideró el equipo que localizó el origen de las ondas gravitatorias, esas arrugas en el espacio-tiempo que predijo Einstein. Le hemos pedido a Marica Branchesi que contemple con nosotros el cielo de una noche de verano y nos diga qué ve. Le ofrecemos una conversación bajo las estrellas y descubrir los misterios del universoPor Lorenz Wagner / Foto: Mattia Zoppellaro / Contrasto / Contacto

¿Le gustaría mirar al cielo con nosotros y contarnos cosas de las estrellas? Marica Branchesi responde que sí, encantada, y subimos con ella a la azotea del instituto.

La vida de esta científica de 42 años se ha vuelto muy agitada desde que la revista Time la incluyera en la lista de las personas más importantes del mundo.

Branchesi dirigía el proyecto astronómico de colaboración internacional cuando los detectores captaron las ondas gravitatorias. Un total de 70 telescopios apuntaron en la dirección señalada y descubrieron el origen de estas ondas: el choque de dos estrellas de neutrones.

La humanidad pudo observar la colisión de estos dos astros a lo largo de varios meses. Vimos cómo la nube de desechos crecía y su luz se iba apagando poco a poco. Los conocimientos adquiridos durante ese breve episodio cósmico fueron históricos. Descubrimos cómo se forma el oro, por ejemplo. Y la colisión confirmó la teoría de la relatividad de Einstein.

Marica Branchesi: "El ser humano viene de ahí arriba" 1

Todas aquellas observaciones dieron pie a docenas de trabajos que Branchesi resumió en uno. Citó como autores a 3500 científicos; su propio nombre era uno más de la lista, recogido en la letra ‘B’ con el mismo tamaño que el resto.

Se trata de un avance científico comparable al descubrimiento del telescopio. Las ondas gravitatorias nos han permitido escudriñar en nuestro pasado, ya que la colisión de estas dos estrellas, en realidad, tuvo lugar en tiempos de los dinosaurios. Stephen Hawking calificó de «revolucionario» el descubrimiento. Científicos de todo el mundo están de acuerdo en que, en breve, incluso podremos ver y oír el big bang. Y los más entusiastas sueñan con viajes en el tiempo.

Marica Branchesi tirita de frío en la azotea del Gran Sasso Science Institute, en L’Aquila, capital de los Abruzos, en el centro de Italia. El Sol se hunde detrás de las montañas y las estrellas empiezan a surgir en el firmamento.

XLSemanal. ¿Qué ve usted en el cielo que yo no vea?

Marica Branchesi. Si se refiere a constelaciones, nada.

XL. ¿Cómo que nada?

M.B. No soy buena con las constelaciones. Ni siquiera sé dónde están los planetas. Sí, vale, eso de allí es la Osa Mayor. Ahí llego. Pero ¿lo demás? Ni idea. Hay cosas que sí sé, claro: todas las estrellas que vemos giran, igual que la Tierra, alrededor del centro de nuestra galaxia. Y a una velocidad increíble. No me acuerdo de la cifra, pero el sistema solar se mueve no sé cuántas veces más rápido que un Ferrari. Y, sin embargo, todo parece tan calmado…

XL. Es una belleza.

M.B. Si se fija, verá que todas las estrellas son diferentes. Las hay grandes y pequeñas, que brillan más y que brillan menos. Algunas de ellas ni siquiera son estrellas, son planetas que reflejan la luz. Solo vemos las estrellas que están cerca de la Tierra. Detrás de ellas hay miles de millones más. Gracias a su luz sabemos si están a punto de morir o al comienzo de su vida. Son como la gente: hay ancianos y hay jóvenes.

XL. ¿Cómo puedo distinguir si una estrella es vieja o joven?

M.B. Fíjese en el color. Algunas tienen un brillo azulado; otras, rojizo. El azul significa que tienen más energía, son más jóvenes. El rojo, que son viejas. Con un telescopio podríamos distinguir multitud de colores distintos, también el polvo que rodea a las estrellas. O apreciar su pulsación, aparecen y desaparecen como la luz de un faro. Cuando me paro a mirar el cielo como ahora, se me vienen a la cabeza pocos pensamientos científicos, la verdad. No lo miro como científica, sino como Marica, solo veo su belleza. Y me relajo.

“Las estrellas son los habitantes del universo. Las hay jóvenes, viejas… y nos cuentan historias del tiempo y el espacio”

XL. ¿Dónde reside para usted la belleza del firmamento?

M.B. En su tamaño. Vemos solo una parte diminuta. Para mí, el universo está directamente vinculado con el sentido de la vida. Nosotros venimos de ahí arriba. Cuando nos adentramos en el universo, viajamos atrás en el tiempo.

XL. ¿Cómo llegó a la astronomía?

M.B. Soy de Urbino, una pequeña ciudad en plena naturaleza. Cuando era pequeña, miraba las estrellas. Mi madre era secretaria; mi padre, policía. En el colegio me gustaban las matemáticas, las ciencias naturales, no sabía muy bien si sería arquitecta o médica. No me decanté por la astronomía hasta terminar la secundaria. Era muy curiosa, quería entender el universo.

XL. Un astrofísico dijo una vez: «Cuando en un avión mi vecino de asiento me pregunta mi profesión, si quiero dormir le digo que físico y, si quiero charlar, astrónomo».

M.B. Estoy totalmente de acuerdo. En cuanto digo que soy astrónoma, la gente se interesa. El cielo es lo más poético que hay. Y la física asusta, pero está directamente vinculada con el cielo. Te permite investigar y entender esa belleza.

XL. ¿Qué cosas le pregunta la gente?

M.B. Son las mismas preguntas que me hago yo. La más importante: ¿de dónde viene la vida? Hace poco estuve en una escuela y las preguntas de los niños me dejaron impresionada.

“Cuando nos adentramos en el universo, viajamos atrás en el tiempo. Esto ha sido solo el comienzo. Algún día oiremos el ‘big bang'”

XL. ¿Como cuáles?

M.B. Les dije que, cuanto más profundamente miras al cielo, más lejos miras en el pasado; y me preguntaron si viajaríamos en el tiempo.

XL. ¿Y la respuesta es…?

M.B. Todavía es ciencia ficción, pero en un futuro lejano… ¿quién sabe? Hubo otras preguntas que no fui capaz de contestar: ¿el espacio se acaba? ¿Hay otro universo?

Un hallazgo tan potente como el telescopio 2

Estrella de neutrones

XL. ¿Cómo les explica a los niños qué es una estrella?

M.B. Una esfera muy caliente de gas, sobre todo hidrógeno y helio, que se mantiene cohesionada por la fuerza de gravedad. La energía del Sol, la estrella más importante de la galaxia para nosotros, es lo que permite la vida en la Tierra. El universo visible contiene miles de millones de galaxias, y cada galaxia contiene miles de millones de estrellas. Las estrellas son los habitantes del universo: viven, envejecen y mueren. Nos explican el universo y nos cuentan historias sobre el tiempo y el espacio. Son las incubadoras de los elementos químicos y nosotros somos polvo de estrellas, un polvo inteligente de elementos químicos inertes que se juntan de una forma maravillosa para dar lugar a la vida.

XL. ¿Por qué titilan las estrellas?

M.B. Lo hacen solo en apariencia. Su luz choca con las capas de aire en movimiento que circulan por nuestra atmósfera y eso produce distorsiones. Por eso parece como si su posición y su brillo cambiaran.

XL. ¿La contaminación lumínica mata la belleza del cielo?

M.B. Sí. Si ha estado alguna vez en Chile y ha levantado la vista hacia la Vía Láctea, seguro que se ha quedado pasmado.

XL. Se dice que el número de estrellas se está reduciendo.

M.B. Sí, pero también se forman otras nuevas. No hay que preocuparse.

XL. ¿Cómo se le ocurrió seguir la estela de Albert Einstein y buscar las ondas gravitatorias?

M.B. En realidad, lo que quería era volver a Urbino. Salió una beca vinculada a las ondas gravitatorias. A mis profesores les pareció fatal, dijeron que tiraba mi carrera por la borda. Nadie creía que se pudiera descubrir nada en ese campo.

XL. Las ondas gravitatorias son tan diminutas que hasta Einstein creía imposible documentar su existencia. ¿Cómo lo consiguieron ustedes?

M.B. Las ondas atraviesan los objetos, estirándolos y aplastándolos al hacerlo. Cuando una onda llega hasta nosotros, produce cambios en todas las distancias; por ejemplo, la distancia entre la Tierra y el Sol cambia en aproximadamente el diámetro de un átomo. Pues bien, nuestros detectores son capaces de medir cambios en las distancias aún más pequeños, son mediciones más allá de la frontera de lo imposible.

XL. La primera detección de estas ondas, en 2015, valió un Premio Nobel a Kip Thorne. Stephen Hawking dijo que se abría «una perspectiva nueva» para la humanidad. ¿Qué tiene de fascinante este descubrimiento?

M.B. Ha inaugurado una era, como Galileo. Cuando apuntó un telescopio al cielo por primera vez, todo cambió. Pudimos ver lo que el ojo desnudo no podía. Pero los telescopios solo alcanzan una fracción diminuta del universo. Las ondas gravitatorias son una herramienta nueva, nos abren ventanas a territorios a los que los telescopios no llegan. Podemos mirar en el interior de los agujeros negros, en las explosiones estelares, detrás del polvo y el fuego, en la oscuridad. Nos acercan las respuestas a las preguntas más trascendentes. Nos aguardan grandes descubrimientos.

XL. En 2017 volvieron a detectarse unas ondas y las siguieron hasta su origen. Así llegaron hasta la colisión de dos estrellas hace 130 millones de años. Pero, durante años, trabajaron sin saber cuándo pasaría. ¿Cómo fue ese momento? ¿Estaba en la oficina, ante el ordenador, y saltó la alarma?

M.B. Fue un día de locos. En agosto, toda Italia está de vacaciones. Mi hermana había dado a luz el día 16 y me quedé a pasar la noche con ella. A la mañana siguiente me fui a casa, jugué un rato con mis hijos y dije: «Estoy muy cansada, me voy a echar». Y justo en ese momento sonó la alarma. Había pasado algo gordo. No sabíamos qué era, solo que tenía que estar relacionado con estrellas de neutrones. Enseguida me di cuenta de que estábamos haciendo historia. Y a partir de ahí dejé de dormir el resto del mes.

XL. Vayamos por partes. Ustedes localizaron el origen de las ondas gravitatorias en el choque de dos estrellas de neutrones. Pero ¿cómo son esas estrellas?

M.B. Son estrellas muy pesadas que se encuentran en su estadio final. Su energía está agotada, colapsan. Estos cuerpos reúnen la masa de un sol concentrada en un diámetro de 20 kilómetros. Representan la forma más extrema de la materia. Son tan densas que una cucharadita de una de estas estrellas pesa mil millones de toneladas. Si choca con otra, se forma un agujero negro u otra estrella de neutrones.

Un hallazgo tan potente como el telescopio

ALMA, observatorio astronómico

XL. ¿Y aparece una luz?

M.B. Sí, y esa luz extremadamente brillante es visible durante muchos días. Nos pusimos a buscarla. ¿Dónde había ocurrido la colisión? Tenía que ser cerca. Examinamos una cincuentena de galaxias. Los telescopios ALMA, el mayor observatorio astronómico del mundo en Chile fueron los primeros en descubrir la luz.

XL. En Chile, los europeos tenemos nuestros mejores telescopios. ¿Ha trabajado usted allí?

M.B. Solo he estado una vez. La astronomía ya no es tan romántica como antes. La mayoría del trabajo se hace delante del ordenador. Sobre el terreno solo hay unos empleados encargados de realizar las observaciones que tú les pides. Pero estar allí es sobrecogedor: a 3000 metros de altura, lejos de la civilización, el cielo tan cerca, un telescopio tan grande; es increíble.

XL. ¿Cómo es mirar por un telescopio?

M.B. Muy emocionante, no hay nada que me conmueva más. Lo que tienes delante de los ojos es una imagen, pero en el fondo no lo es, es el cielo, y hay algo vivo ahí fuera.

XL. Setenta telescopios de todo el mundo, coordinados por usted, participaron en la búsqueda del origen de las ondas gravitatorias. ¿Cuánto tiempo tardaron en localizar la luz?

M.B. Once horas. Estaba en el extremo de la galaxia NGC 4993. Todos los telescopios del hemisferio sur pudieron verla. ¡Fue tan emocionante! Algo fundamental para entender el universo.

XL. ¿Por qué es tan importante?

M.B. Por primera vez podíamos ver las consecuencias de una colisión estelar de esta naturaleza. Se formó una nube caliente de restos, con elementos cada vez más pesados. Fue la primera vez que veíamos cómo se forma el oro. Todo el oro de nuestra galaxia procede de este tipo de colisiones. Pero aquello fue solo el comienzo. A partir de ahora vamos a asistir a muchos más sucesos como este. Y algún día oiremos el big bang.

XL. ¿Podría señalarnos en el cielo la dirección donde se produjo la colisión?

M.B. No, la galaxia se encuentra sobre el hemisferio sur. La colisión se produjo hace 130 millones de años, cuando los dinosaurios todavía vivían sobre la Tierra. No sabemos lo que está pasando ahora mismo en esa galaxia.

XL. ¿Y dónde estaba usted exactamente cuando los telescopios descubrieron la luz?

Marica Branchesi: "El ser humano viene de ahí arriba" 2

El choque de las dos estrellas de neutrones que observó Branchesi tuvo lugar en realidad hace millones de años, en tiempos de los dinosaurios. “No sabemos lo que está pasando ahora mismo en esa galaxia”, asegura

M.B. Trabajando desde casa. Como te decía, agosto es un tiempo para estar con los niños. Diego tenía dos años; Damián, nueve meses. Cuando estaba cansada, cuando no conseguía quitarme el trabajo de la cabeza, los niños me hacían reír y también olvidarme un poco de todo de vez en cuando.

XL. ¿Qué cosas deberían saber los niños sobre las estrellas?

M.B. Que ellas son lo que hace posible nuestras vidas. Vivimos de su energía y estamos hechos de elementos creados por ellas. El calcio de nuestros huesos, el hierro, el oro, todo se lo debemos a las estrellas.

XL. ¿Algunas de las estrellas que estamos viendo ahora ya están muertas, son una luz del pasado?

M.B. No, estas están muy cerca, siguen vivas. Pero muchas de las que están más alejadas, las que vemos con los telescopios, muchas de esas sí que están ya muertas.

“Hay que romper clichés. Se puede ser madre y guapa y dedicarte a la investigación. No somos bichos raros”

XL. Si miro al pasado, al infinito, ¿cambia mi relación con el tiempo?

M.B. Creo que sí. Mirar al pasado te enseña lo intensos que pueden ser los fragmentos pequeños de tiempo.

XL. Con su descubrimiento han llegado los premios, la lista de ‘Time’… ¿qué ha cambiado?

M.B. Todo. Ahora, cuando hablo de ciencia, y también de las mujeres en la ciencia, la gente escucha. Puedo explicar que los científicos no somos extraterrestres, que se puede ser madre o no, se puede ser guapa o no, y que tampoco hace falta ser Einstein para dedicarse a la investigación.

XL. Las mujeres se han visto marginadas en el campo de la astronomía durante mucho tiempo.

M.B. El número de mujeres sigue siendo pequeño. Y en la física, es peor. En el nivel más alto, no suponen ni el diez por ciento.

XL. ¿Qué tiene que cambiar?

M.B. Hay que acabar con los clichés. A mí me ayudó mucho tener referentes femeninos, astrónomas fabulosas de mi universidad. Eso rompe los estereotipos. A las niñas se las asocia con la belleza y la moda, pocas veces con la ciencia. Y parece que a una científica no le puede gustar la moda…

XL. Cuando mira al cielo, ¿piensa si habrá alguien mirándonos desde allí arriba?

M.B. Estamos rodeados por miles de millones de galaxias, cada una de ellas con miles de millones de estrellas, por supuesto que hay vida. Ahora bien, ¿de qué tipo? Eso ya no lo sé.

“Si pudiera ver a Einstein, le diría: ‘Gracias. Usted nos abrió la puerta a lo invisible. Ahora, la humanidad puede observar lo que usted fue capaz de ver solo con su mente”

XL. Si Albert Einstein estuviera aquí, ¿qué le preguntaría?

M.B. Le diría que hoy la humanidad puede ver lo que él descubrió solo gracias a su mente. Hoy, un siglo más tarde, se están confirmando todas sus predicciones. Le diría: «Gracias. Nos abrió la puerta a lo invisible, a las cosas más emocionantes que se puedan imaginar».

XL. Quizá Einstein también le diera las gracias a usted. A fin de cuentas ha hecho visible lo que él veía en su mente.

M.B. No fui yo sola. Lo bonito de esta historia es que miles de cabezas trabajaron juntas.

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