En uno de sus escritos, Plinio el Viejo contó el reto que lanzó Mesalina al gremio de las prostitutas de Roma para que una de ellas compitiera contra ella en satisfacer a más hombres en un solo día. Las meretrices enviaron a su mejor representante: la siciliana Escila. Por José Segovia

Sexo y poder en la Antigua Roma

El escritor romano aseguró que la prostituta tiró la toalla tras ser poseída por 25 hombres y que Mesalina siguió hasta satisfacer a 200 hombres. Hubo otros poetas y cronistas romanos que narraron la conducta disoluta de Mesalina, quien a los 15 años contrajo matrimonio con el senador Claudio, un hombre 30 años mayor que ella, tartamudo, cojo y enfermizo, y con el que tuvo dos hijos, Claudia Octavia y Tiberio Claudio Germánico, más conocido como Británico.

En el siglo I d. C. se habían relajado tanto las reglas de conducta que los emperadores y sus familiares, sobre todo Calígula, mostraron un comportamiento tan disoluto que nadie se escandalizaba por nada

La vida de Mesalina cambió en el año 41 d. C. cuando Calígula fue asesinado y Claudio fue nombrado emperador. Pasó de ser esposa de un senador a ser la primera dama del imperio. La nueva emperatriz no gozaba del favor de la corte ni de los burócratas de palacio. Y sabía que su hijo Británico tendría que enfrentarse a las insidias de su rival Agripina, cuyo objetivo era acabar con Mesalina, casarse con Claudio y situar a su hijo Nerón en la sucesión al trono.

Además, sus enemigos la llamaron augusta meretrix (‘la sublime ramera’), exagerando su apetito sexual y su ambición y crueldad. Entre ellos destaca el poeta Décimo Junio Juvenal, quien criticó la conducta inmoral de ‘la prostituta imperial’, habitual de lupanares de mala muerte donde tenía reservada una cámara. «Entonces tomaba su puesto, desnuda y con sus pezones dorados, atendiendo al nombre de Lyscisca», contaba el poeta.

Es probable que algunos de los escándalos que le endosaron los cronistas romanos fueran reales. Pero la conducta de Mesalina no se puede juzgar hoy en día sin tener en cuenta cómo era Roma en el siglo I d. C., cuando la vida palaciega estaba marcada por continuas orgías, incestos, intrigas, magnicidios y por las rivalidades en el seno de la dinastía Julio-Claudia, a la que pertenecía la mujer de Claudio.

Mesalina tuvo que competir con la temible Agripina, que pugnaba por casarse con Claudio y coronar a su hijo Nerón

Los dos mayores errores de Mesalina fueron casarse en secreto con Cayo Silio, lo que la convirtió en bígama, y su participación activa en el intento de asesinato de Claudio. Advertido del complot, el emperador arrestó a los traidores y ordenó la ejecución de su esposa, que entonces tenía 23 años.

Borrar su memoria

Tras la ejecución de Mesalina, Claudio decretó retirar sus efigies y ordenó a sus pretorianos que lo matasen si se volvía a casar. Claudio incumplió y poco después se casó con su sobrina Agripina, madre de Nerón.

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