Ahora que se cumplen 75 años de la liberación de Auschwitz (el 27 de enero), Alemania acaba de descubrir que una de sus grandes agencias de viajes se enriqueció con el macabro negocio de transportar a los deportados a los campos de exterminio. Por José Segovia

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Tenía 14 años cuando, el 10 de septiembre de 1944, la pequeña Ida Fensterszab fue introducida en un tren de mercancías que salía de Bobigny, a las afueras de París. El destino era Auschwitz y en su interior iban otros 1500 judíos. El vagón donde la encerraron tenía una minúscula rejilla por la que entraba un hilo de luz. Los prisioneros iban apretujados, apenas podían sentarse en el suelo, cubierto con un poco de paja.

«La primera humillación fue vernos obligados a hacer nuestras necesidades a la vista de todos los demás. Los adultos nos tapaban extendiendo un abrigo alrededor. El recipiente que había para tal uso se llenaba enseguida, el contenido se desbordaba y se extendía por la paja. El olor era insoportable», recuerda. A su llegada al campo de exterminio, fue destinada a trabajos forzados, lo que le salvó la vida.

La agencia de viajes que se lucró con el macabro negocio de la deportación de los judíos

La red ferroviaria alemana desempeñó un papel muy importante en la logística de la guerra. También transportaban tropas, armas y municiones en tren. Aquí, Hitler en uno de sus trenes en 1936

Aquel transporte de judíos fue organizado por la agencia de viajes Mitteleuropäisches Reisebüro (MER), según consta en los registros de Auschwitz. La empresa fue fundada en 1917 por dos navieras y la compañía de ferrocarriles regionales alemanes. En el año 2000, el consorcio Rewe adquirió esta agencia de viajes y la integró en su división de turismo, DER Touristik Group, empresa que actualmente tiene más de 10.000 empleados y factura 6700 millones de euros al año.

EL ENGAÑO DEL BILLETE

A mediados de la década de los treinta, la agencia MER contaba con más de 1100 puntos de venta de billetes en Alemania y en el extranjero. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, esta empresa amplió sus actividades a otro tipo de transportes. En 1940 fletó 645 ‘trenes especiales’ que trasladaron a más de 300.000 campesinos polacos que fueron obligados a trabajar en territorio alemán. MER también participó en la expulsión de los judíos de Alemania, muchos de los cuales fueron trasladados a Lisboa en ‘trenes especiales’ para que posteriormente prosiguieran su huida hacia Latinoamérica o Estados Unidos. El negocio con los emigrantes judíos, según consta en los documentos de los años cuarenta del consejo de administración de la empresa, generaba «beneficios considerables».

Como pagaban el billete de tren, los judíos creían que se trataba de un viaje de ida y vuelta

El régimen nazi fue tan perverso que hizo negocio con la aniquilación de sus víctimas. Su meticulosa maquinaria viajera al principio se ocupó de organizar el traslado de cientos de miles de ciudadanos eslavos a los que trasladó a Alemania para esclavizarlos. O de judíos expulsados. Luego, a partir de enero de 1942, los nazis diseñaron un programa de transporte hacia la muerte para llevar a cabo la solución final’, el asesinato planificado de millones de personas en los campos de exterminio. Para matar a los judíos y a los demás deportados, primero había que trasladarlos a los campos de exterminio; muchos de ellos, situados en Europa del Este.

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Anuncio de los años treinta de la agencia de viajes Mittel-europäisches Reisebüro (MER), involucrada en el transporte de víctimas de los campos de exterminio nazi

Durante la Conferencia de Wannsee, en la que se planificaron estos asesinatos masivos, Heinrich Himmler consideró que el campo de Auschwitz-Birkenau era el lugar idóneo para aunar el trabajo de los presos con las labores de genocidio. En los alrededores de Auschwitz hubo veintiocho instalaciones secundarias que facilitaban mano de trabajo gratuita a diversos complejos industriales distribuidos por la Alta Silesia. Había que llevar a las víctimas allí. Se decidió hacerlo en tren.

En esta operación de traslado colaboraron los Ferrocarriles Alemanes (Deutsche Reichsbahn) y otras empresas como MER. Según consta en un telegrama de 1942, la Oficina Central de los Ferrocarriles comunicaba a todas las direcciones regionales que la «expedición de los trenes especiales de judíos quedaba confiada a MER». La mayoría de los judíos se vieron obligados a pagar sus propias deportaciones. Como se explica en documentación custodiada en el centro Yad Vashem de Jerusalén, «los deportados tenían que pagar por su deportación, o bien de manera directa (comprando los billetes) o indirecta (con bienes incautados). Los adultos pagaban cuatro pfennigs por cada kilómetro de trayecto, los niños menores de diez años pagaban la mitad».

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La compañía de ferrocarriles de Alemania se creó en 1920. Mientras infames trenes de carga transportaban a sus víctimas, otros convoyes, como este, tenían cafetería y coches-cama.

La perversidad de cobrarles el viaje contribuía a engañar a las víctimas, que creían que estaban pagando un billete de tren para reasentarse en Europa del Este y comenzar una nueva vida. Para completar el engaño, había carteles en el interior de algunos de estos trenes que hacían pensar en un viaje de vuelta. «Westerbork-Auschwitz, Auschwitz-Westerbork», por ejemplo. Los judíos de los guetos europeos que se habían quedado sin dinero fueron los primeros en ser trasladados en tren a los campos de la muerte. Se calcula que el número total de judíos trasladados en tren fue de unos ocho millones y que el promedio de duración de los viajes rondó los 600 kilómetros. Si cada kilómetro suponía un coste de cuatro pfennigs por pasajero, los Ferrocarriles Alemanes debieron de embolsarse unos 240 millones de marcos en cuatro años. Los transportes de prisioneros a los campos de la muerte fueron un negocio redondo para MER: en 1943, la ganancia ascendió a 343 millones de marcos.

LOS PRIMEROS

Los trenes arrancaron pronto. La primera deportación en masa de judíos tuvo lugar antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Se expulsó a 30.000 de Alemania tras la Noche de los Cristales Rotos. Arrancaban así los trenes de la infamia. Fueron utilizados para transportar judíos a los guetos y de los guetos (que tenían conexiones ferroviarias cercanas) a los campos de exterminio. Muchos trabajadores de los ferrocarriles tenían conocimiento de lo que estaba sucediendo. En 2007 partió de Alemania, con destino a Auschwitz y parada en más de 30 ciudades, el Tren de la Conmemoración, un convoy-exposición con fotos y documentos que acreditaban el importante papel de los trenes en la brutal matanza nazi. Según Hans-Rüdigger Minow –organizador de este tren conmemorativo–, «unos 200.000 empleados ferroviarios estuvieron relacionados con las deportaciones y entre 10.000 y 20.000 de ellos fueron responsables de los asesinatos masivos».

En 1940, la empresa Mer fletó 645 ‘trenes especiales’ que trasladaron a Alemania a 300.000 polacos esclavizados

El primer tren con judíos para encerrarlos en guetos polacos salió de Alemania el 16 de octubre de 1941. Era uno de los sonderzüge, ‘trenes especiales’ con poca prioridad: esperaban en vías secundarias al paso de convoyes ‘más importantes’. Por eso se dilataban tanto los viajes a los campos de exterminio. El 18 de agosto de 1942, por ejemplo, llegó a Belzec un tren desde el gueto de Lwóv, a menos de cien kilómetros de distancia. Se demoró tanto que 1450 de sus 6700 pasajeros llegaron muertos. La media del traslado era de cuatro días. Pero hubo un convoy que salió de Corfú (Grecia) y batió un récord dantesco. Cuando abrieron las compuertas, 18 días después de la partida, todos los pasajeros habrían muerto.

LA LUCHA DEL COMPAÑERO DE JOHAN CRUYFF

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«Te veo esta noche y promete ser bueno», le dijo su madre a Salomon Muller cuando lo dejó en la guardería. Luego la detuvieron y llevaron en tren a Auschwitz, donde murió. Muller, exfisioterapeuta del Ajax de Johan Cruyff, ha batallado contra los ferrocarriles holandeses por su complicidad en el Holocausto: la empresa recibió el equivalente a 2,5 millones de euros por trasladar a 102.000 judíos a campos nazis. Muller consiguió, en 2018, indemnizaciones para los supervivientes y familiares de las víctimas.

PARA SABER MÁS

‘El Tren de la Conmemoración’. Información sobre esta exposición (en inglés y alemán) sobre los trenes a los campos de exterminio.

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