Vuelve la caza del bisonte

De los 30 millones que hubo en las praderas americanas, solo quedaron 23 ejemplares. Los protegieron y se multiplicaron. Ahora hay excedente. Por eso, los indios los cazan y un grupo de blancos los descuartiza y encurte a la manera del salvaje oeste. Por Norbert Höfler

El canto del jefe de los yakamas resuena en el valle del río Yellowstone. Pide a los dioses que les concedan búfalos para alimentar a su pueblo. Sus ruegos son escuchados. Tras un risco aparece una madre bisonte con su cría. Se los distingue perfectamente a través de la mira telescópica. Surgen nuevos ejemplares. Pronto son ya 14. La manada sale a campo abierto.

Solo los indios tienen permiso para disparar. Más tarde, cuando llegue el momento de descuartizar a los animales, contarán con la ayuda de un grupo de rostros pálidos.

“En 2006 se volvió a permitir la caza del bisonte solo a las tribus que vivían originariamente en el parque Yellowstone”

Todos los años se reúnen durante la temporada de caza para aprovechar la carne y la piel de los bisontes abatidos. Se hacen llamar Buffalo Bridge. Sus pantalones, chaquetas y gorros se los han hecho con la piel y el cuero de los búfalos (como llaman los americanos a los bisontes) que cazan los indios.

Conocen la forma de sacar partido a prácticamente todos los huesos y órganos de estos animales. Se trata de una sabiduría tradicional que los propios cazadores indios han olvidado.

El grupo Buffalo Bridge ha recuperado la sabiduría tradicional olvidada por los indios y se la están enseñando a las tribus como los yakamas

Delano Saluskin, de la tribu yakama, dispara y acierta a la madre bisonte en la nuca. Unas 20 o 30 detonaciones resuenan en el valle. Los 14 bisontes yacen muertos sobre la nieve. Saluskin es el primer cazador yakama que abate un bisonte en los últimos 130 años. En 2006 se volvió a permitir su caza.

La autorización es exclusiva para las tribus que vivían originariamente en Yellowstone, antes de que los colonos blancos y los soldados los expulsaran y arrinconaran en sus reservas.

Tres horas después de su muerte los animales están despellejados y descuartizados por la gente de Buffalo Bridge, un grupo de personas que vive casi como en el antiguo Oeste, como carniceros o curtidores. la atmósfera de su campamento parece sacada de El último mohicano.

Tras años de disputas entre ecologistas y ganaderos se acordó que en Yellowstone vivieran 3000 bisontes. Si hay más, los cazan

La caza del bisonte es un asunto muy controvertido. Los ecologistas exigen la creación de zonas protegidas más grandes. Los ganaderos, por su parte, quieren reducir las poblaciones de este ‘tanque con pelo’, al que acusan de comerse los pastos reservados para sus vacas.

Tras años de desavenencias y discusiones, finalmente las autoridades del parque, los estados limítrofes y los ganaderos firmaron un acuerdo por el que se permitía que pastaran en la reserva hasta 3000 búfalos, aunque la cifra actual ya excede el límite en dos millares.

Estas cacerías se ocupan de reducir el excedente, los indios han abatido a un millar de bisontes. A otros los han llevado al matadero.