En apenas año y medio con él al mando de Arabia Saudí, todos saben ya cómo se las gasta el príncipe heredero Mohamed bin Salmán. El hombre que está presuntamente detrás del asesinato del periodista Jamal Khashoggi elimina enemigos sin contemplaciones. Incluso si son miembros de su propia familia. Así es su juego de tronos de la dinastía saudíPor Steffen Gassel / Fotos: Getty Images 

¿Quién es quién en el ‘Juego de tronos’ de Oriente Medio?

El príncipe se esfuerza por mantener la compostura. Le cuesta controlar la expresión de su cara. Su ceja izquierda se mueve, los labios le tiemblan. «Alteza, ha pasado un año desde su detención. Hemos oído que fue torturado». Así comienza la presentadora del canal estadounidense Fox News su entrevista con el invitado, que la atiende desde Arabia Saudí. «Y ahora tenemos el brutal asesinato de Jamal Khashoggi. Fue descuartizado. ¿Se puede confiar en el príncipe heredero? ¿Su plan de modernizar el país es una mentira?».

El príncipe Alwaleed bin Talal se revuelve en el sillón. «En nombre de Alá, todo eso está perdonado y olvidado. Hubo un malentendido. Es cosa del pasado. Y en lo que al príncipe Mohamed respecta, puedo asegurarle que va en serio».

mohamed bil salman, arabia saudi

El periodista Jamal Khashoggi asesinado

Lo muy en serio que va el príncipe heredero lo ha comprobado en sus propias carnes el príncipe Alwaleed bin Talal, de 63 años. Es uno de los rostros más populares de la familia real saudí, un bon vivant y reconocido inversor internacional, con participaciones en Twitter, Apple y Citigroup. En 2017, la revista Forbes calculó su fortuna en 18.700 millones de dólares. Pero nada de eso lo protegió de su primo. Fue arrestado en mitad de la noche y estuvo 83 días desaparecido.

Los reyes saudíes siempre repartían con sus parientes los altos cargos. Salmán ha roto este equilibrio. Su poder es total

Desde entonces, Alwaleed bin Talal es una sombra de lo que fue. Su nombre ya no aparece en la lista Forbes de 2018. Ha entregado la mayor parte de su fortuna al Estado. Y no puede abandonar el país sin permiso expreso del príncipe heredero. Su hermano también ha pasado por prisión, acaba de salir en libertad tras casi un año entre rejas.

Antes del asesinato del periodista Jamal Khashoggi en el Consulado saudí de Estambul, el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, el hombre fuerte de Riad, ya había dejado huella en la escena internacional. La brutal guerra en el Yemen, el bloqueo al vecino Catar, el secuestro del primer ministro libanés… En el año y medio transcurrido desde que su padre, el rey Salmán, lo nombrara heredero al trono, el príncipe -al que todos llaman MBS- ha provocado una crisis tras otra.

El enemigo está en la familia

Diversas organizaciones denuncian que MBS ha desatado también una brutal ola de represión en su país. En su punto de mira están hombres de negocios y periodistas desafectos, pero a la vez activistas de los derechos humanos, feministas o religiosos influyentes. Muchos de ellos ya vivían acosados en la monarquía absoluta del golfo Pérsico antes de MBS. La novedad es la dureza con la que el príncipe persigue ahora a su propia familia.

Su primo el príncipe Mohamed bin Nayef, en el pasado poderoso ministro del Interior y jefe de la Policía, al que el nombramiento de MBS desplazó de la sucesión, está en arresto domiciliario. Tiene prohibido todo contacto, excepto con sus familiares más cercanos.

Otra novedad es la dureza con la que el príncipe persigue a su propia familia

El príncipe Turki, hijo del anterior rey Abdalá y durante mucho tiempo gobernador de la provincia más importante del país, lleva más de un año preso. Se desconocen los motivos de su arresto y el lugar. Su jefe de gabinete falleció en un interrogatorio. Uno de sus hermanos, Mutaib, al mando de la Guardia Nacional hasta su encarcelamiento, renunció a bienes por valor de mil millones de dólares para salir en libertad. Desde entonces, casi no se lo ha visto en público. Además, no se sabe nada de uno de los hijos del rey Fahd desde hace un año. Y otro primo de MBS falleció en un misterioso accidente de helicóptero.

«Puede parecer que ha tenido éxito en desactivar los otros centros de poder del país -afirma Bruce Riedel, exagente de la CIA y uno de los occidentales que mejor conoce Arabia Saudí-, pero MBS ha ofendido a muchos miembros de la familia real. Su posición es frágil. El país es más inestable que nunca en los últimos 50 años».

mohamed bil salman, arabia saudi

El príncipe Alwaleed bin Talal pasó 83 días desaparecido.

Con MBS ha llegado a su fin el sistema de liderazgo que ha asegurado el poder a la casa de Saúd durante 86 años. Su pilar fundamental era un pacto tácito en el seno de la familia: el trono pasaba de un hijo de Abdulaziz, fundador del Estado, al próximo, siguiendo el criterio de edad. El plantel de sucesores era amplio: el fundador de la dinastía engendró al menos 44 hijos con 22 esposas a lo largo de su vida.

Los reyes saudíes gobernaban de forma absoluta, pero entre la familia eran solo unos primus inter pares que entregaban los altos cargos a los diversos parientes, con quienes consultaban las cuestiones más importantes. Pese a la competencia, este sistema ha funcionado durante décadas. Para preservarlo, el anterior rey, Abdalá, nombró segundo en la línea sucesoria a su medio hermano Muqrin poco antes de fallecer.

Pero en enero de 2015 Salmán rompió con esta tradición. Desplazó a dos príncipes -al ya citado Muqrin y a Mohamed bin Nayef- para instalar en el poder a su hijo favorito, Mohamed bin Salmán. El monarca, de 82 años, ha delegado en él buena parte de los asuntos de Estado. A sus 32 años, MBS es ministro de Defensa, jefe del Consejo de Planificación Económica y consejero delegado de Aramco, la empresa estatal de petróleo y gas. También controla la Policía, la Guardia Nacional y los servicios secretos.

Refugiado en el Mar Rojo

Ningún otro miembro de la familia real había tenido tanto poder y siendo tan joven como Mohamed bin Salmán. Y ningún otro se había ganado tan rápido tantos enemigos entre sus filas. «Ha creado una cultura del miedo. Pero eso puede provocar conjuras en su contra -dice Bruce Riedel-. MBS se enfrenta constantemente a la posibilidad de ser asesinado. Y lo sabe». En los últimos meses ha pasado una cantidad llamativa de noches en su yate en el mar Rojo. Allí se siente más seguro que en sus palacios.

El asesinato de Jamal Khashoggi ha agravado aún más la situación del heredero. Varios de sus hombres de confianza, entre ellos el subdirector de los servicios secretos, Ahmed al Asiri, y su asesor en cuestiones de comunicación, Saúd al Qahtani, así como un guardaespaldas, han sido identificados como integrantes del comando asesino de Estambul.

Hay presiones para que el príncipe heredero marque distancias con los autores del crimen y haga que reciban un castigo severo. Se lo pide incluso su principal aliado, Donald Trump. Pero si MBS permitiese la caída o incluso la ejecución de gente de su círculo más próximo, estaría lanzando una señal peligrosa. ¿Cómo van a seguir siendo leales si el príncipe los deja en la estacada?

Los señores del Golfo hacen sus apuestas

De cara al exterior, Mohamed bin Salmán se muestra imperturbable. No parece dispuesto a admitir nada. Hace unos pocos días, cuando el ministro británico de Asuntos Exteriores le planteó la posibilidad de un acuerdo de alto el fuego humanitario en el Yemen, no solo lo rechazó, sino que reaccionó con un ataque de rabia. La esperanza que albergaban los países occidentales de que la presión sobre Arabia Saudí tras el asesinato de Khashoggi pudiera llevar a la puesta en libertad de defensores de los derechos humanos encarcelados se ha desmoronado.

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En el punto de mira están hombres de negocios, periodistas y activistas, como Loujain al Hathloul, feminista detenida y torturada

Varias activistas en defensa del derecho de las mujeres a conducir habrían sido torturadas en la cárcel durante las últimas semanas; entre ella, la joven Loujain al Hathloul. Y el hijo de un anterior ministro del Petróleo habría sido sometido al llamado waterboarding, un tormento que consiste en un ahogamiento simulado.

El rival que volvió del frío

Mientras, un miembro de la Casa Real ha alcanzado una relevancia con la que nadie había contado: es Ahmad bin Abdulaziz, de 76 años, hermano pequeño del rey Salmán. Hace pocas semanas regresó a la capital saudí desde su exilio en Londres, presuntamente con garantías de seguridad de Gran Bretaña y Estados Unidos. Antes de su retorno fue crítico con la guerra en el Yemen.

No se sabe nada de un hijo del rey Fahd desde hace un año. Otro primo murió en un misterioso accidente de helicóptero 

Además, por las redes sociales saudíes circulan fotografías suyas en las que, de fondo, solo aparece el retrato del rey, pero no el del príncipe heredero, como corresponde. También se dice que en torno a Ahmad se estarían agrupando influyentes miembros de la familia real, cada vez más preocupados porque la política de fuerza de MBS pueda poner en peligro el dominio de los Al Saúd.

A pesar de todo, el rey Salmán sigue respaldando a su hijo. Y este demuestra una inquebrantable confianza en sí mismo. MBS ha hecho una gira por diversos países aliados y ha lanzado un mensaje claro a Trump, Macron, Merkel y compañía: «Mirad, aquí sigo».

Pero la imagen más inquietante de su periplo ha sido sin duda un selfie nocturno a bordo de un yate anclado en Abu Dabi. «El príncipe heredero Mohamed bin Salmán, invitado sorpresa», escribió el joven hombre de negocios cuya empresa había alquilado la embarcación. En realidad, era una forma educada de decir: «Visita sorpresa del presunto asesino de mi tío». Ese hombre de negocios se llama Mohamed Khashoggi.

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