El fenómeno ‘shirin-yoku’ o baños de bosque se impone en Occidente. No hay normas para practicarlo, pero si una serie de invitaciones para conseguir el objetivo: relajarse. Texto y foto: Daniel Méndez 

«Hay muchas maneras de practicar el shinrin-yoku, y nuestro papel como guía no es dar ninguna norma concreta, sino establecer una serie de invitaciones», explica Alex Gesse -guía de baños de bosque, entre las encinas del Parque Natural de Collserola, en Barcelona-. No hay normas, explica, porque nadie sabe mejor que cada uno lo que necesita. Y porque «el bosque no juzga». Pero sí hay una serie de invitaciones. Por ejemplo:

SIN PRISAS

No se trata de sudar la camiseta. Relajémonos, caminemos sin prisa, sin metas ni objetivos. Tratemos de dar pasos silenciosos. Es importante que sea un espacio en el que nos sintamos seguros y dejar espacio a la improvisación. Si una roca, una hoja o la corteza de un árbol llama nuestra atención, acerquémonos, sentémonos en ella, olamos su aroma y percibamos su tacto.

ATENCIÓN PLENA

Entregarse por completo a la experiencia. El shinrin-yoku tiene elementos en común con el mindfulness. Por ejemplo, es importante prestar atención a cada detalle. los pasos, la luz, la humedad, los olores…

ABRE LOS SENTIDOS

Cierra los ojos y escucha, abre la boca y huele, respira profundamente y centra tu atención en la piel. ¿Hace frío, calor? ¿Cantan los pájaros, se oyen las hojas o nuestras propias pisadas? Déjate llevar por los cinco sentidos.

¿QUÉ SE MUEVE?

No solo nosotros nos desplazamos en el seno del bosque. Hay animales, pájaros o insectos, hay ramas y hojas que lleva el viento. Tómate tu tiempo para percibirlo.

DA LAS GRACIAS

Es importante que la actividad esté bien delimitada. Que seamos conscientes del inicio, pero también del final. Los japoneses hablan de gratitud y hay quien promueve incluso que dejemos un pequeño regalo en el bosque. Basta recoger algunos objetos, un palo, una piña, rocas, y colocarlos en un lugar que nos llame la atención a modo de obsequio a la naturaleza, que nos ayuda.

EN UN PARQUE TAMBIÉN VALE

«No hace falta irte una semana al Pirineo. Puedes hacer micro-baños de bosque en cualquier zona verde que tengas cerca de casa, en cualquier parque urbano», explica Marta Pahissa, responsable de proyectos de medioambiente de DKV Seguros, empresa que ha realizado un informe sobre los baños de bosque.

OBJETIVO: RELAX

Alex Gesse, formador y guía de baños de bosque, explica que «el objetivo es relajarse y dejarse sorprender por el entorno». Y destaca que hay estudios que han descubierto que «nuestra tendencia a darle vueltas a los problemas disminuye en contacto con la naturaleza».

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