En nuestro país, los servicios de bicis compartidas están generalizados en todas las grandes ciudades, pero su aterrizaje no está exento de problemas. Sobre todo, porque los consistorios aún no saben qué hacer con este tipo de empresas. Por I.D.L.

La postura oficial con respecto a estos servicios de bicicletas compartidas es la prudencia. Los ayuntamientos de Madrid y Barcelona están trabajando en una nueva regulación que dé cabida a este tipo de servicios y que evite las malas prácticas. Madrid ha optado porque servicios como oBike, Mobike (empresas chinas) o Donkey Republic (de origen danés) funcionen como programas piloto hasta que la normativa esté lista y empiecen a hacerlo a través de concesiones municipales.

La regulación que prepara el Consistorio obligará a estas empresas a garantizar el servicio en todos los barrios de la ciudad. Además, sus bicis no podrán ocupar más del 50 por ciento de las plazas de estacionamiento existentes. Pero para algunas empresas, impacientes por rentabilizar su inversión, la espera ha sido demasiado larga. En julio, Ofo (empresa china), con más de diez millones de bicicletas en todo el mundo, decidió abandonar Madrid por «razones estratégicas» después de apenas ocho meses de actividad en la capital. En Barcelona, el Ayuntamiento reconoce que «han recibido quejas sobre estos nuevos servicios de vehículos de uso compartido» en los últimos meses. Por eso, «trabajan con los operadores para desarrollar un marco regulador».

El 'boom' de las bicis compartidas esconde un negocio millonario

El 'boom' de las bicis compartidas esconde un negocio millonario

Las ciudades de Europa están plagadas de bicicletas compartidas. Sus defensores argumentan que es el transporte urbano perfecto: limpio y saludable. Sin embargo, no todos los expertos están de acuerdo.…