Según un exhaustivo estudio de la revista  ‘The Atlantic’ los ‘millennials’ son bastante más inhibidos de lo que la gente supone. Por ejemplo, les da corte mostrar su cuerpo desnudo por sobreexigencia de imagen… Por Carlos Manuel Sánchez 

Los ‘millennials’ tienen menos relaciones sexuales que las generaciones anteriores

¿Quién lo iba a decir? ¡Si no paran de lucir palmito en Instagram ligeros de ropa y en las aplicaciones de mensajería directamente sin ropa! Bueno, no tienen ningún problema en mostrar su imagen… siempre que haya sido previamente retocada. Pero, al natural, es otro cantar. Les da pudor.

Johan Disend, fundador de la consultora Redscout, apunta dos curiosas tendencias a Bloomberg. Una es que los varones menores de 30 años que van al gimnasio se cubren con la toalla en el vestuario. Pueden estar ‘cachas’, pero siempre estarán menos ‘cachas’ que los ‘alfas’ con los que compararse. Y tener un cuerpo ‘fofisano’ no ayuda a quedarse en cueros. Y tampoco ayuda que los atributos sexuales no se correspondan en tamaño con el estándar del porno. Mucha presión. A los baby boomers, que están habituados a las duchas colectivas, sin mamparas separadoras, les da lo mismo. Tengan o no tengan barriga; y vayan o no depilados…

Otra prueba en este sentido es que los arquitectos están adaptando los diseños de los dormitorios de matrimonio a las nuevas exigencias. «Las parejas ahora quieren contar con sus propios vestidores y sus cuartos de baño respectivos, por mucho que vivan juntos», dice Disend.

Cada vez hay más estudios que indican una correlación entre el uso de las redes sociales y el descontento con el propio cuerpo, tanto entre los hombres como entre las mujeres. Como es de suponer, la satisfacción con el propio cuerpo es buena para la vida sexual. A la inversa, el descontento con la propia piel complica las cosas, explica la periodista Kate Julian. De la inseguridad a la abstinencia solo hay un paso. No suele ser una abstinencia voluntaria, sino un callejón sin salida que se retroalimenta de ansiedad. Y que puede conducir a la depresión. Los medicamentos antidepresivos, además, son otro factor que puede erosionar la libido. Se entra entonces en un bucle nefasto.

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