Los ‘hackers‘ del ejército popular chino viven en barracones a las afueras de Shanghái (como el proveedor de Supermicro que fue infiltrado para instalar los chips espía), en un área industrial muy contaminada. Un ciberejército del que China negó su existencia hasta 2015. Por C. M. Sánchez

Lejos del centro urbano, aislados, sin distracciones. Son reclutas, llevan uniforme, pero no son soldados profesionales, sino universitarios brillantes. Pertenecen a la Unidad 61398, cuya misión es la ciberguerra contra Estados Unidos.

Se sabe muy poco de esta fuerza militar, cuya existencia desveló un informe de la compañía de seguridad Mandiant que revelaba decenas de ataques contra empresas norteamericanas en 2013. China negó incluso que tuviera un ciberejército hasta 2015. La vida en estas unidades tiene poco de envidiable, a juzgar por un par de jóvenes hackers chinos que tuvieron la peregrina idea de airear sus frustraciones en un blog hace unos años. Uno se hacía llamar Super Hard y fue identificado como Mei Quiang, uno de los mejores piratas informáticos de la Unidad 61398. El alias del otro era Rocy Bird, cuyo nombre verdadero resultó ser Wang. Nunca reveló en qué unidad servía. Se licenció en Ingeniería y fue reclutado nada más graduarse. «El destino me ha hecho un prisionero -se quejaba-. Lo que no puedo entender es por qué todas las unidades están en lugares remotos. ¡Pero qué se creen estos viejos que nos mandan! Deberían tener un poco de consideración con los jóvenes. Cómo alguien joven y apasionado puede soportar este ambiente carcelario?».

Wang no se acostumbraba a llevar uniforme ni a compartir dormitorio con decenas de soldados ni a las horas extra. Se consolaba ligando por Internet y leyendo la prensa extranjera, hasta que lo descubrió su superior. Se jactaba de haber desarrollado un troyano indetectable para la mayoría de los antivirus (excepto para Karspersky) y de haber diseñado otro programa que detectaba cualquier pendrive conectado a un ordenador y copiaba sus archivos. El sueldo era bajo y las tentaciones de redondear ingresos, grandes. No es de extrañar que hace unas semanas en Estados Unidos saltara la alarma por un viejo virus creado hace una década por la Unidad 61398 y que ha sido ‘tuneado’. Se sospecha que, a pesar de la dura disciplina del Ejército Popular, algunos de estos cibersoldados ponen a la venta secretos de guerra en el mercado criminal de la web profunda. Un grupo anónimo de cazahackers que se hace llamar Intrusion Truth se dedica a revelar las identidades de los agentes chinos desde el año pasado.

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