La popularización de los asistentes de voz en nuestros hogares está generando algunos debates que jamás hubiéramos sospechado.

Google admite escuchar las conversaciones con nuestro asistente virtual de voz

Los niños ya conversan con estos cilindros de plástico con naturalidad. Hablan con ellos directamente. ¿Acabarán siendo sus amigos? ¿Deben ser los niños corteses y educados cuando se dirigen a una máquina, pedir las cosas ‘por favor’ y dar las gracias?

La tecnología nos ha vuelto a todos adictos

En principio se puede configurar al asistente para hacer oídos sordos si el niño se dirige a él con exigencias, utilizando un lenguaje abusivo o palabrotas. Pero hay expertos que lo desaconsejan. ¿Por qué? Porque decir ‘por favor’ implica que respetas el derecho de otra persona a que no haga lo que le pides. Y, si se lo dices a una máquina, consideras que también tiene derechos. Y la equiparas a un ser humano. «Además, ¿cuáles son las implicaciones de que los niños establezcan vínculos afectivos con aparatos fabricados por compañías cuyo modelo de negocio gira en torno a crear dependencia? Si establecen esos vínculos, les será mucho más difícil desarrollar una opinión escéptica», advierte el portavoz de una asociación de defensa de la infancia.

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