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Acuicultura española, la solución sostenible para seguir comiendo pescado

La acuicultura española impulsa un modelo sostenible que garantiza pescado fresco y seguro todo el año

Juanjo Villalba

Los mares y ríos siempre han sido nuestra gran despensa. Durante siglos, hemos obtenido un alimento tan nutritivo como apreciado: el pescado. Sin embargo, los recursos naturales tienen sus límites. 

El crecimiento de la población mundial y del consumo de pescado, han puesto en jaque la capacidad de los océanos y ríos para seguir abasteciéndonos sin comprometer su biodiversidad. En este contexto, surge una pregunta inevitable: ¿es posible garantizar que podamos seguir disfrutando de los beneficios del pescado sin agotar los recursos naturales?

La respuesta ya está aquí y se llama acuicultura. Una forma de obtener alimento que, lejos de ser un invento reciente, es un método de cultivo con más de 2.000 años de historia en nuestro país. 

Hoy en día, renovada gracias a múltiples innovaciones tecnológicas, estrictos controles de calidad y un firme compromiso con la sostenibilidad, la acuicultura española se ha consolidado como una de las soluciones más eficaces para alimentar a las generaciones presentes y futuras.

Con más de 270.000 toneladas de producción anual y el liderazgo en el cultivo mundial de especies como el lenguado o la lubina, España se ha consolidado en los últimos años como una potencia global en acuicultura. 

Desde Galicia hasta el Mediterráneo, pasando por Andalucía o Canarias, el sector genera empleo estable, fija a la población de las zonas rurales de interior y costeras, y garantiza el acceso a pescado fresco y asequible en todo nuestro territorio, ayudándonos a alcanzar nuestra soberanía alimentaria.

El sector acuícola español trabaja con un objetivo claro: proveer de pescado fresco, seguro y de alta calidad de forma respetuosa con los entornos naturales. 

De hecho, en la actualidad dos de cada tres pescados que se consumen en el mundo provienen de la acuicultura. Y en 2050, cuando se prevé que seamos cerca de 10.000 millones de personas en el planeta, este sector será todavía más necesario para garantizar que todos podamos seguir comiendo este alimento.

Beneficios evidentes

Por lo tanto, el cultivo de peces o algas en entornos controlados, permite que los ecosistemas de los mares y ríos mantengan su equilibrio natural y la regeneración de las especies silvestres. 

Todo ello debido a que la acuicultura española cuenta con una de las normativas de calidad más exigentes del mundo: se monitoriza constantemente la calidad del agua de las instalaciones, la cual se utiliza y se devuelve en iguales o mejores condiciones; se utilizan piensos de origen vegetal en más del 70% de su composición y se reducen año tras año las emisiones de CO2. 

Pero la aportación de la acuicultura no se limita solo al medio ambiente, ya que esta actividad también fortalece el tejido económico y social de nuestro país. El sector de la acuicultura genera empleo estable en zonas rurales de interior y costeras, contribuyendo a frenar la despoblación. Permite el acceso a pescado fresco y asequible durante todo el año, evitando grandes fluctuaciones de precio y asegurando la calidad nutricional que caracteriza a este superalimento: proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos omega-3, vitaminas y minerales esenciales.

Un complemento esencial en nuestra mesa

La acuicultura y la pesca se complementan. Ambas conviven y colaboran para que el consumidor pueda seguir disfrutando del pescado en su hogar sin comprometer el futuro de los ecosistemas naturales.

Pero, sin duda, una de las ventajas del pescado procedente de la acuicultura es su versatilidad. Gracias a ella, en el mercado podemos encontrar fácilmente trucha, dorada, lubina, corvina, rodaballo, lenguado o atún rojo, entre otras especies, con la garantía de origen español. 

Todas ellas tienen una larga tradición en la gastronomía de nuestro país, lo que permite que podamos seguir disfrutando de platos tan nuestros como las truchas a la riojana, la dorada a la sal o la lubina al horno con patatas y cebolla, sin preocuparnos de si los encontraremos o no en nuestra pescadería de confianza.

En definitiva, apostar por la acuicultura de España es apostar por un método de cultivo que cuida de la salud de las personas y del planeta. Una forma de seguir comiendo pescado con la tranquilidad de saber que detrás hay un sector comprometido con el medioambiente, la seguridad alimentaria y la biodiversidad marina y fluvial.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Apromar. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.