¿Buscando un producto de inversión garantizado? Las ventajas de los PIAS
Hay ciertos productos, como los Planes Individuales de Ahorro Sistemáticos (PIAS), que compensan cuando se busca ahorrar con método con el foco puesto en el largo plazo.
Sí, es el momento. A veces, nuestro radar financiero se detiene en ciertos productos que, por sus características fiscales, su rentabilidad y la posibilidad de contar con capital garantizado, se convierten en opciones atractivas a tener en cuenta. No en vano, cada vez más ahorradores lo contratan con el objetivo de hacer crecer su patrimonio para vivir una jubilación más tranquila. Sin ir más lejos, a cierre de 2024, y según datos de Unespa, el patrimonio en PIAS se incrementó un 2,28% hasta los 15.382 millones de euros, una cifra bastante significativa. Y eso que los PIAS no son precisamente los productos de ahorro más conocidos y compiten en popularidad con otras fórmulas clásicas de ahorro a futuro como los planes de pensiones. Aun así, muchos expertos y asesores lo prescriben como el vehículo de inversión perfecto para aquellos que buscan disciplina, pero también flexibilidad, y quieren un instrumento fiscalmente eficaz en el momento del rescate.
Su encanto no se limita a la promesa de capital extra para un retiro cómodo, sino que también reside en su versatilidad en las cuotas, sus ventajas fiscales y sus diferentes opciones que se adaptan a los distintos perfiles de riesgo. Su mecánica es sencilla y plantea la posibilidad de programar las aportaciones mensuales en función del presupuesto (más pequeñas cuando menos se tiene y más grandes cuando se puede); y, si en algún momento se necesita liquidez, el ahorro es rescatable.
Los PIAS son productos de inversión cómodos para los que buscan rentabilidad a largo plazo para completar su futura jubilación.
Los PIAS se diseñaron como un producto que complementa otros pensados para la jubilación, pero con matices distintos que lo hacen interesante tanto para aquellos que ya están en la recta final de su vida activa como para los que aún les queda recorrido laboral. Así, si el objetivo es un retiro financieramente tranquilo, los PIAS ofrecen una ventaja atractiva al permitir convertir el capital en renta vitalicia.
Otra fortaleza es la adaptación del riesgo. Quien prefiera previsibilidad puede optar por modalidades garantizadas, con tipos conocidos y volatilidad reducida. Quien busque mayor crecimiento a largo plazo tiene versiones de inversión (unit linked) que diversifican en carteras de renta fija y variable. En ambos casos, lo sensato es revisar una vez al año: comprobar costes, rendimiento neto y, sobre todo, si el perfil elegido sigue encajando con tu horizonte y tolerancia a caídas.
Si aún no tienes claro si lo que estás buscando es un PIAS… atiende a las señales:
Primera señal: buscas una paga ‘extra’ y con baja tributación al jubilarte
Quizá todavía no hayas cruzado el ecuador de tu vida laboral y aún te queden años por delante, pero sí te estés planteando soluciones para vivir una jubilación sin sobresaltos financieros. Planear la retirada es una estrategia económica muy inteligente, y hacerlo cuanto antes ofrece una ventaja cuantitativa importante. Sin embargo, lo mismo no estás preparado para firmar un plan de pensiones y necesitas un producto que, además de rentabilidad a largo plazo, te permita disponer de ese ahorro si se requiere. Si te sientes identificado es porque estás sintiendo una de las llamadas para la inversión en instrumentos como los PIAS, que permite complementar la pensión a través de una renta vitalicia, alimentada mes a mes con las aportaciones del cliente, que pueden ser periódicas, únicas o extraordinarias. Entidades como MAPFRE ofrecen un completo catálogo en planes individuales de ahorro sistemático para elegir entre los que ofrecen potencial y flexibilidad de inversión como los PIAS Horizonte Inversión, aquellos en los que se prioriza la estabilidad y la garantía al vencimiento, como los PIAS Ahorro Inversión y los diseñados ad hoc para el momento de la jubilación, como los Futuro Vitalicio PIAS.
Segunda señal: puedes ahorrar de forma constante durante más de 5 años
Estás en un momento estable de tu vida profesional. Sabes que tienes recorrido para ahorrar con cierta comodidad y estás dispuesto a comprometerte con tu objetivo financiero. Si cumples todos estos requisitos es que estás preparado para contratar un producto como los PIAS, que premian la constancia y la capacidad de ahorro. Este instrumento funciona cuando hay perseverancia y el capital puede madurar más de cinco años para poder rescatarse con ciertas ventajas fiscales. Además, el límite de aportación anual se sitúa en los 8.000 euros y un máximo de 240.000 euros, en total. En las más de 3.100 oficinas de MAPFRE podrás encontrar un asesor profesional que te oriente en las distintas opciones a tu alcance y que mejor se adapten a tu perfil y tus metas.
Tercera señal: quieres ponerte en ‘piloto automático’ como inversor
Otro de los indicativos que señalan que tu producto de inversión es un PIAS es tu necesidad de un sistema sencillo y estable que ahorre por ti cada mes y del que sólo te tengas que preocupar una vez al año. El PIAS encaja muy bien con este tipo de inversores con el ‘piloto automático’ puesto, porque permite aportaciones automáticas y cómodas, no te mete en líos fiscales porque, a diferencia de un plan de pensiones, el PIAS no se deduce ahora sino cuando se rescata y sólo requiere una revisión anual, como un coche nuevo. El PIAS es un vehículo fácil de mantener para aquellos que reclaman método y simplicidad.