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Recicla tu plan de pensiones y analiza si es el momento de traspasarlo

A veces llega un momento en el que debes tomar una decisión con tu plan de pensiones. Y a veces esa decisión no llega con la edad, sino con un cambio en tus objetivos que obliga a adecuar ese plan a tus metas y a tu perfil como inversor.

Arancha Bustillo

Mantenerlo o traspasarlo. Hay ahorradores que llegan a un cruce de caminos con sus planes de pensiones y deben decidir qué hacer con ellos. Un punto de inflexión que no depende tanto de la edad como de los objetivos y el perfil del inversor. 

Si el plan ya no encaja con las metas del partícipe, porque el riesgo es demasiado alto o porque la rentabilidad no le convence, o simplemente el horizonte temporal ha variado, traspasarlo a otro plan que se adecúe mejor al momento vital es una opción inteligente y no supone coste fiscal. En otras palabras, si el camino ya no es el correcto, siempre es posible tomar un desvío sin pagar peaje. 

Y, si el ahorrador está cerca de la jubilación, lo mejor es empezar a planificar cómo lo va a rescatar cuando llegue el momento y no tanto cambiar de plan. Una planificación adecuada puede marcar la diferencia en la carga fiscal futura y en la estabilidad económica durante el retiro. Según el perfil de cada persona, podrá ser más ventajoso recibir el capital de una sola vez, en forma de renta periódica o a través de una fórmula mixta. 

Los planes de pensiones son herramientas vivas que acompañan al ahorrador durante su vida laboral y que deben cambiar cuando cambian los objetivos.

Lo que se debe tener claro es que un plan de pensiones no es solo una inversión o, mejor dicho, no es una inversión cualquiera. Es una herramienta diseñada para garantizar ingresos complementarios cuando dejemos de trabajar, una inversión de largo alcance cuyo verdadero valor se mide en tranquilidad y calidad de vida durante la jubilación. Por eso, revisarlo, adaptarlo y planificar su rescate es tan relevante como haber empezado a ahorrar en él.

Si ahora te encuentras en ese momento en el que no sabes si seguir o cambiar de plan, escucha las señales y hazte las preguntas correctas.

Mantener y seguir aportando

Pregúntate: ¿sigo teniendo la misma aversión al riesgo que cuando contraté mi plan de pensiones? Si la respuesta es sí y tus objetivos financieros siguen siendo los mismos… o si tu plan de pensiones se ha ido modificando a lo largo de los años amoldándose a los diferentes cambios que has ido teniendo en tu vida puede que lo que más te convenga sea mantener ese plan. Seguir aportando hasta el límite deducible y beneficiándote de las ventajas fiscales tiene todo el sentido. 

Piensa que este producto es una de las herramientas más eficaces para ahorrar con incentivos fiscales. Y, aunque no es un instrumento milagroso, ni mucho menos, sí que ayuda a pagar menos impuestos en la etapa activa mientras se construye un colchón financiero sólido para el momento del retiro.  

Darle una nueva vida a tu plan: traspasarlo

Ahora piensa, ¿tiene tu plan de pensiones unas comisiones razonables?, ¿su rentabilidad está en línea con otros planes similares?, ¿se ajusta al riesgo que puedes asumir en función de tu edad y de tu horizonte? Si tu plan falla en alguna de estas preguntas, entonces quizá haya llegado el momento del traspaso. 

Traspasar un plan no es una maniobra compleja ni tampoco penaliza. Cuando cambias a otro plan o a otra entidad no pierdes antigüedad, no tributas y, si eliges bien, puedes mejorar de manera notable el rendimiento neto a largo plazo.

Incluso puedes aprovechar las campañas que periódicamente lanzan algunas entidades como MAPFRE, que tiene activa hasta el próximo 31 de enero de 2026 una propuesta que bonifica con un 3% el traspaso de planes de pensiones. Esa bonificación se invierte en un fondo de inversión. A tu plan de pensiones puedes añadir así, esta otra solución, como complemento. Dos soluciones para ahorrar de cara a la jubilación.

Asesorarse bien antes de actuar

En el mundo de los planes de pensiones, la diferencia entre una buena decisión y una regular suele estar en el asesoramiento. Principalmente, porque este producto no es un vehículo de inversión aislado, sino una pieza más del engranaje que es el patrimonio de un ahorrador, de sus ingresos y de su fiscalidad. De ahí que saber qué hacer con él requiera ver la foto en conjunto. 

Un buen asesor ayuda, ante todo, a poner contexto y analiza aspectos que a veces se pasan por alto, como los años que quedan para la jubilación, la rentabilidad, las implicaciones fiscales; y evita errores bastante frecuentes como mantener planes poco rentables sólo por desconocimiento o no planificar bien cómo es la mejor forma de rescatarlo, cuando llegue el momento.  

Entidades como MAPFRE, con una red de más de 3.100 oficinas, cuenta con asesores profesionales que ofrecen orientación personalizada que ayudan a sus clientes a proteger sus decisiones.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Mapfre. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.