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De ahorrador a inversor en tres pasos básicos

Ahorrar e invertir son prácticas distintas, pero complementarias dentro de cualquier planificación financiera. Entender en qué se diferencian y cuándo recurrir a cada una es clave para preservar y fortalecer la salud económica personal.

Arancha Bustillo

Si estuviéramos hablando de moda, ahorrar sería como tener un buen fondo de armario con prendas básicas y versátiles que siempre funcionan, aportan confianza y están cuando se necesitan. Mientras que invertir sería como apostar por piezas únicas, que elevan el estilo y pueden revalorizarse, aunque también impliquen asumir más riesgo.

En una estrategia financiera ocurre lo mismo. Ahorrar sostiene e invertir proyecta. El ahorro cumple una función de seguridad, es el colchón ante imprevistos y se apoya en productos simples y de bajo riesgo, como cuentas remuneradas o depósitos que priorizan liquidez y protección. Es el primer paso indispensable para lanzarse, después, a invertir. Como sucede en la moda, ningún inversor puede serlo sin capacidad de ahorro, así como ningún icono de la moda llega a serlo sin antes conocer bien la base sobre la que construir su estilo.

La inversión busca crecimiento. Una vez cubierto ese fondo de armario financiero, es cuando tiene sentido dar el siguiente paso y plantearse productos diseñados para generar valor a medio y largo plazo. Aquí entran en juego instrumentos como fondos de inversión, planes de pensiones, carteras gestionadas, fondos indexados o seguros de ahorro o riesgo, que permiten acceder a mercados más amplios y diversificados. Estos productos pueden ofrecer mayor rentabilidad, pero también implican asumir riesgo, del mismo modo que una prenda más atrevida puede no funcionar en todos los contextos. Por eso, resulta fundamental entender el horizonte temporal, la tolerancia al riesgo y los objetivos personales antes de elegir una opción.

Ahorrar e invertir son dos caras de una buena planificación financiera. Encontrar el equilibrio entre protegerse frente a imprevistos y potenciar el crecimiento del dinero es la mejor estrategia.

La pasarela es esencial para entender las tendencias y buscar inspiración, pero nadie, ni el más atrevido, puede lucir siempre extravagancias incómodas. En el mundo financiero pasa lo mismo. El equilibrio es la pieza fundamental que articula una buena estrategia de inversión que, obviamente, no puede reducirse a acumular productos, sino perseguir una buena y cuidada selección de vehículos que encajen en cada momento vital. Además, y como ocurre en la moda, el estilo financiero no es estático. Evoluciona con el tiempo, con la edad, con los ingresos y con las prioridades personales. Así, lo que resulta adecuado en una etapa inicial puede dar paso, con los años, a una estrategia más conservadora, en la que el peso del ahorro y la preservación del capital ganen protagonismo. 

Revisar y ajustar la cartera de forma periódica es, por tanto, tan necesario como renovar el armario para adaptarlo a las nuevas circunstancias. Pero no nos adelantamos y vayamos entendiendo los pasos, uno a uno, para pasar de ahorrador a inversor, de un armario cápsula a un trendsetter.

Construye tu colchón de seguridad

Ahorrar e invertir no son conceptos contradictorios, sino complementarios. El uno no puede existir sin el otro, porque si no cuentas con un buen colchón que te asegure entre tres y seis meses de gastos fijos en productos líquidos y de bajo riesgo no se puede ni pensar en invertir para hacer crecer ese dinero. 

Solo con un buen colchón se puede comenzar a invertir, porque ese fondo será tu red de protección y evitará que tengas que vender (mal) ciertas inversiones cuando lleguen tiempos raros o endeudarte ante un imprevisto.    

Invierte en productos que se adapten a tu perfil

Una vez cubierto el ahorro esencial, puedes destinar un porcentaje fijo de tus ingresos a inversión. Para hacerlo con éxito, es fundamental elegir productos con los que te sientas cómodo y que se ajusten a tu perfil de riesgo, a tus objetivos y al horizonte temporal que tengas por delante. Esto requiere un ejercicio de honestidad y una reflexión realista sobre lo que quieres conseguir y en cuánto tiempo.

Por eso, contar con asesoramiento profesional marca la diferencia. Un experto puede ayudarte a definir tus metas y diseñar una cartera diversificada y equilibrada, con productos adecuados a tu situación.

Entidades como Mapfre ofrecen este acompañamiento de forma personalizada a través de su amplia red de oficinas en toda España, proporcionando un servicio adaptado a las necesidades de cada cliente.

Revisa y ajusta periódicamente

El tercer paso básico para pasar de un simple ahorrador a un inversor es saber adaptar la estrategia financiera a los cambios normales de la vida. Ingresos, gastos y objetivos van cambiando. Es normal. Como también lo es revisar, al menos una vez al año, la distribución del dinero entre ahorro e inversión, comprobar si ese reparto sigue alineado con las metas y, si es necesario, ajustar productos y aportaciones. 

De nuevo, aquí el acompañamiento de un asesor financiero es importante, porque permite tomar decisiones más informadas y mantener la disciplina.  

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Mapfre. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.