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Qué hacer cuando los mercados caen: ¿vender, esperar o reinvertir?

Las emociones, tanto las negativas como las positivas, son enemigas del buen inversor. Aprender a reaccionar ante las caídas de los mercados es básico para proteger nuestro patrimonio.

Arancha Bustillo

Berta trabaja como asesora financiera y gestiona una cartera activa de unos 60 clientes. Inversores, en muchos casos minoristas, a los que acompaña en la definición de estrategias para mejorar su salud financiera y hacer crecer su patrimonio. Sin embargo, una parte importante de su trabajo no tiene que ver con números ni gráficos, sino con emociones.

Cada vez que los mercados caen con fuerza, el teléfono de Berta empieza a sonar sin descanso. Al otro lado, clientes nerviosos que buscan tranquilidad y una respuesta serena a la pregunta que les ronda una y otra vez por la cabeza: ¿vendemos ahora o esperamos?, ¿qué hago?

Su respuesta casi nunca cambia. Antes de tomar ninguna decisión, Berta les aconseja que repasen el plan que diseñaron juntos cuando todo iba bien, sus objetivos, sus plazos y el nivel de riesgo asumido. Porque sabe que, en momentos de incertidumbre, el mayor enemigo del ahorro es el miedo. 

Bien es cierto que el que invierte en renta variable está dispuesto a asumir los vaivenes típicos del mercado, tanto las subidas como las bajadas. Al menos, en teoría. Sin embargo, en la práctica, buscar la mayor rentabilidad puede convertirse en una carrera de obstáculos emocionales. Cuando todo sube, aparece la euforia, pero cuando llegan las caídas, el miedo puede empujar a vender justo en el peor momento.

Ante una caída, no existe una respuesta única ni válida para todos. Lo importante es no dejarse llevar por el pánico y decidir desde la planificación. 

Tener bien diseñada una estrategia, como la que Berta dibuja de forma personalizada para cada uno de sus clientes, y en la que se contemplen todos los escenarios posibles es básico para evitar actuar por impulso. La historia financiera demuestra que gran parte de la rentabilidad a largo plazo se pierde, precisamente, por entrar y salir en el momento equivocado. Pero… cuando los mercados caen, ¿qué debemos hacer?

Vender: sólo si tu situación cambia

Cuando sufrimos un cambio imprevisto en la vida, la primera reacción que se nos pasa por la cabeza es salir corriendo. Y, en términos de inversión también. Ver números rojos genera ansiedad y despierta la idea de que lo más sensato es cortar por lo sano. Sin embargo, vender en plena caída suele traducirse en pérdidas que, quizás, eran sólo temporales. En la mayoría de los casos esta decisión responde más al miedo que a una reflexión serena, y tiene un riesgo añadido: quedarse fuera cuando llega la recuperación. 

Entonces, ¿cuándo sería adecuado vender? Sólo cuando se necesita dinero a corto plazo, cuando ha cambiado tu situación personal o profesional o cuando la inversión ya no encaja con tu perfil de riesgo.

Esperar: la decisión más sensata

Si tu estrategia de inversión está bien pensada y tu cartera está diseñada con productos equilibrados, lo mejor, en caso de caída de los mercados, es esperar y pensar que este tipo de vaivenes no son una anomalía, sino parte de su funcionamiento normal. 

Tener una buena planificación financiera, adaptada al horizonte temporal y a los objetivos personales, permite relativizar las bajadas y evitar decisiones impulsivas. En este sentido, entidades como Mapfre cuentan con asesoramiento profesional que ayuda, precisamente, a diseñar estrategias específicas para resistir estos altibajos, combinando distintos fondos y activos en función de las necesidades y características de cada inversor.

Reinvertir: encontrar la oportunidad

Si tienes margen financiero y toleras el riesgo, las bajadas también pueden verse como una oportunidad. Invertir cuando los precios son más bajos permite mejorar el precio medio de compra y reforzar la estrategia a largo plazo. 

En este sentido, los fondos de renta variable pueden funcionar como productos satélite dentro de una cartera bien diversificada. Complementan a las posiciones más conservadoras y aportan potencial de crecimiento, incluso para perfiles prudentes con suficiente horizonte temporal. 

Eso sí, reinvertir sólo tiene sentido si no compromete la estabilidad financiera, forma parte de una planificación previa y está alineado con tus objetivos.

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Este contenido ha sido desarrollado por Content Factory, la unidad de contenidos de marca de Vocento, con Mapfre. En su elaboración no ha intervenido la redacción de este medio.