Las drogas en Hollywood en su época dorada, entre la década de los veinte y los sesenta, era un gran negocio con un sistema de producción casi industrial… Por Silvia Font

«Los actores tenían contratos por varios años, con un sueldo fijo al mes y tenían que hacer las películas que se les mandara. Se trabajaba seis días a la semana, tenían que presentarse a las siete de la mañana y terminaban en muchos casos a las nueve de la noche. Con media hora para comer. Entre toma y toma aprovechaban para hacer publicidad, entrevistas o preparar el vestuario.

«El trabajo era extenuante», explica Jeanine Basinger, historiadora y autora del libro The star machine. Para poder seguir el ritmo, algunos actores recurrían a estas dosis de ‘vitaminas’. En la mayoría de los casos no sabían su composición, pero les permitía aguantar las jornadas de rodaje.

La actriz Hedy Lamarr estuvo enganchada a ellas durante 25 años, según revela un reciente documental biográfico. Judy Garland se unió al gigante MGM con tan solo 13 años para ser la protagonista de El mago de Oz y empezó a probar ya los estimulantes y calmantes. Debbie Reynolds recordaba en sus memorias publicadas en 2013 que el rodaje de Cantando bajo la lluvia fue una pesadilla para ella. Con 19 años, sus compañeros le hacían mobbing y los pies le sangraban de rodar escenas de baile que se alargaban más de doce horas. La solución: sus jefes le remitieron al médico del estudio para que le suministrara una inyección de ‘vitaminas’.

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