George Clooney, Michelle Obama, Leonardo DiCaprio. Todos ellos son miembros del club privado más ‘cool’ del planeta. Un lugar donde las estrellas se sueltan el pelo y la discreción es absoluta. Hablamos con Jeff Klein, el hombre que está detrás de San Vicente Bungalows y que ha entendido que la privacidad es el gran lujo de nuestro tiempo. Por Ben Hoyle / Fotos: The New York Times-Contacto

Érase una vez en Hollywood un motel cutre hasta decir basta, solo para hombres, en el que había alcohol por todas partes… En el que los clientes vestían a su aire (o no vestían nada en absoluto). Un tipo se fijó en el establecimiento y tuvo una idea arriesgada: convertirlo en un discreto refugio para los poderosos y famosos del planeta.

El pasado enero, tras invertir 30 millones de dólares en la renovación, Jeff Klein reabrió San Vicente Bungalows como club privado. Desde entonces, esta agrupación de edificios construidos para los obreros del ferrocarril en el siglo XIX ha albergado una fiesta ‘amenizada’ por Lady Gaga y Bradley Cooper en la noche de los Oscar; un encuentro destinado a hacer las paces entre Steven Spielberg y el magnate de Netflix Ted Sarandos; una sucesión de visitas de superestrellas del cine, el deporte y los negocios; y la aparición del matrimonio Obama.

Con 1200 miembros, una lista de espera con 7700 aspirantes y una política sin contemplaciones en lo tocante a la privacidad -que llega a la expulsión de quien hable con la prensa de cuanto tiene lugar en el recinto-, San Vicente Bungalows se ha convertido en el club más exclusivo del mundo.

El club privado más exclusivo del mundo 6

El propietario, Jeff Klein, estudió Literatura Francesa, pero pronto tuvo claro que se iba a dedicar al negocio hostelero de alto standing. Las claves de su éxito: un savoir faire inculcado por su madre y una poderosa agenda social labrada con los años

¿Cómo se explica el éxito de Klein? Para empezar, nuestro hombre tiene mucho dinero, grandes dosis de encanto y una formidable agenda de contactos acumulados durante los 15 años que lleva al frente de uno de los hoteles preferidos por los poderosos en Los Ángeles. el Sunset Tower.

Klein, de 49 años, me conduce hasta un maravilloso patio con grandes palmeras. Recorremos una serie de salas decoradas con decenas de fotos en blanco y negro tomadas por un colaborador de Andy Warhol que evocan el encanto canalla de Nueva York durante los años de Studio 54. Me giro hacia Klein para elogiarlas y me encuentro con que el hotelero está dictando al teléfono con voz apremiante: «Algunas de las fotos no terminan de estar bien alineadas. Puede venir alguien a arreglarlo, signo de interrogación». La sonrisa deslumbrante reaparece en su rostro.

Hay que pagar 4200 dólares al año, ser interesante y responder a un cuestionario de tres preguntas. Una de ellas: ¿qué título pondrías a tu autobiografía?

Klein se niega a decir quién es socio de San Vicente Bungalows y quién no lo es, pero hay fotos en las que Jennifer Aniston, Mick Jagger, Evan Spiegel, Miranda Kerr, Sandra Bullock, Harry Styles, Chris Pine, Eddie Redmayne, Jennifer Lopez, Alex Rodriguez, Taylor Swift, Melanie Griffith y Dakota Johnson aparecen entrando o saliendo del club.

Las normas para entrar

Obtener el carné de socio en teoría resulta fácil; en la práctica es complicado. En principio, solamente necesitas pagar una cuota de 4200 dólares al año (1800 si eres menor de 35 años), que te nomine otro socio y rellenar un formulario con tan solo tres preguntas: ¿qué título le pondrías a tu autobiografía? ¿Cuál es tu restaurante preferido y por qué? ¿Qué crees que puedes aportar a San Vicente Bungalows?
El ingreso lo decide un grupo secreto formado por 12 primeras figuras del arte, el cine, la tecnología y la música. Antes eran 14, pero a dos les enseñaron la puerta «porque fanfarroneaban de que eran miembros del comité», indica Klein.

El club privado más exclusivo del mundo 5

Al llegar, los invitados entregan el teléfono a una empleada que recubre el objetivo de la cámara con una pegatina con el logo de la casa. Tan solo se permite hacer llamadas -lo mismo que fumar- en algunas zonas precisas

¿Qué hay que hacer para que te digan que no? «Ser un capullo. Todos y cada uno de los socios son interesantes como personas y hacen cosas interesantes en la vida. Hay muchos ricos y poderosos que solicitan el ingreso, pero que no lo logran».

Filtrar algo se paga caro

En el club hay normas estrictas: está prohibido molestar a socios o invitados que no conoces, no puedes hacer fotografías y los miembros se hacen responsables de que sus acompañantes se comporten como es debido… Y, si no cumplen, se arriesgan a la expulsión. Hasta el momento han sido expulsadas cuatro personas. En San Vicente Bungalows está prohibido hacer networking -tratar de entablar contactos con la sola idea de favorecer tu carrera profesional-, y una de ellas cometió la osadía de acercarse al diseñador Tom Ford y preguntarle por su acuerdo con Estée Lauder. «Lo envié a tomar viento. Eso no podemos permitirlo. Un episodio vergonzoso».

Otro fue expulsado porque su acompañante filtró a la prensa la cena celebrada por Spielberg y Sarandos, el mandamás de Netflix. Tres o cuatro semanas después, la culpable fue identificada. una publicista. Klein añade que el socio que se presentó con ella en el club fue un imprudente. «Estaba clarísimo que, en un lugar como este, aquella mujer aprovecharía para hacer méritos, no podría contenerse».

El club privado más exclusivo del mundo 8

Leo DiCaprio y Jennifer Aniston son dos de los habituales de San Vicente Bungalows, donde van a ‘desconectar’. De ahí que una de las normas del club es que está prohibido hacer networking, entablar contactos con la sola idea de favorecer tu carrera profesional

¿Hay alguien que no es socio pero que le gustaría que lo fuera? «LeBron James (el jugador de baloncesto). Todos sus amigos lo son. Pero él anda muy ocupado. Tan solo ha venido una vez. Pero espero que termine por inscribirse».

Klein creció en el seno de una familia de clase media-alta en el selecto Upper East Side neoyorquino. «No tardé en comprender qué es lo que mueve a los ricos». Matiza que su propia familia «no era adinerada en comparación».

«Nosotros viajábamos en clase turista. Mi padre era propietario de una empresa de control de plagas, el negocio le había ido muy bien. Pero yo los veranos trabajaba como operario de control de plagas, matando ratas y cucarachas».

Su madre era «una mujer muy elegante y sofisticada, de una buena familia de Nueva York, y me enseñó que el buen gusto nada tiene que ver con el dinero: algunos de los individuos más ricos también son los más horteras».

Se licenció en Literatura Francesa y cuatro días después se puso a trabajar como botones en un pequeño hotel de lujo en Nueva York. El propietario, Bernard Goldberg, se convirtió en su mentor. En 2004 se marchó a vivir a Los Ángeles y se hizo con el hotel Argyle, un conocido edificio art déco situado en Sunset Boulevard que estaba en horas bajas, pero que tenía una historia de glamour detrás: en su momento fue un bloque de apartamentos con vecinos como Greta Garbo, Truman Capote, Marilyn Monroe, Howard Hughes, Mae West y Elizabeth Taylor.

Además, durante su primera semana en Los Ángeles, Klein conoció a John Goldwyn, un productor de cine nieto del legendario Goldwyn de la Metro-Goldwyn-Mayer. Se casaron en 2011.

El dueño empezó trabajando como operario de control de plagas, matando ratas y cucarachas

Por esa misma época, Tom Ford y el guionista Mitch Glazer le presentaron a un maître macedonio llamado Dimitri Dimitrov y lo puso al frente del Argyle. Dimitrov logró que el Tower Bar del hotel se convirtiese en lugar de moda entre las superestrellas.

En 2013, Klein adquirió el motel San Vicente Inn, un establecimiento con mala fama, frecuentado por gais, y muchos se llevaron las manos a la cabeza. Dimitrov, de 70 años, se acuerda bien de la tarde en que su jefe lo llevó a visitar el lugar. «Estaba trabajando. Me sube a su Tesla y me trae aquí -dice gesticulando-. Veo que hay hombres medio desnudos paseándose. ¿Qué es esto? ¿Y yo qué pinto aquí?». Klein aclaró: «Dimitri, acabo de comprar este lugar. Es mío». Y le dijo que fuera preparándose para encargarse de él. También lo hizo accionista del nuevo proyecto.

El club privado más exclusivo del mundo 4

«El servicio es fundamental», sentencia Dimitrov, el encargado del club (con traje oscuro), nacido hace 70 años en Macedonia. «Es un arte que se ha perdido»

El macedonio es amigo de medio Hollywood. En 1980 encontró trabajo en Diaghilev, un restaurante tan imponente como extravagante. Al lado había un bar en el que jóvenes actores como Matthew McConaughey, Casey Affleck y Joaquin Phoenix bebían y hacían el animal. «Joaquin es buen amigo. Nos conocemos desde que era un chaval. Hace dos semanas estuvo aquí, con Rooney Mara».

«Conozco a George Clooney desde antes que fuese George Clooney. Un día le pregunté en qué andaba metido. Me contó que estaba grabando el piloto de una serie sobre médicos. ‘Crucemos los dedos’, me dijo. La serie era Urgencias». George y Amal Clooney hoy frecuentan San Vicente Bungalows. Dimitrov explica que también lo hacen Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Jay-Z…

Foto principal: los famosos «aquí se sienten libres», recalca Klein, el propietario del club. «Hablan en tono más alto de lo habitual. Se toman un par de copas más que de costumbre. Les da igual si andan achispados y hacen alguna gansada. Aquí se sienten protegidos».

El club privado más exclusivo del mundo 7

Te puede interesar

Saint Barts, el refugio caribeño de los famosos

Mustique: la isla de los famosos