Una sola hectárea de cualquier rincón del Amazonas alberga unas 300 especies de árboles maduros. Muchos de sus frutos son parte de la dieta de la población local y una gran fuente de vitaminas. La próxima revolución culinaria aseguran los expertos nacerá en la Amazonia.

Pequi. Presente en toda la Amazonia, su árbol puede alcanzar hasta 50 m de altura. Sus frutas, grandes y de color rojizo, deben ser hervidas antes de su consumo. No son dulces, pero sí muy sabrosas.

Sapota. Nace en árboles que alcanzan los 40 m de altura. Sus frutas, ovaladas, miden entre 7 y 15 cm de longitud. Tienen una cáscara dura y una pulpa anaranjada fibrosa y dulce, similar a la del mango.

Camu camu. Este arbusto crece de forma silvestre en los suelos inundados en época de lluvias (Colombia, Perú y Brasil). Su fruto tiene mucha vitamina C. Con el tallo y la corteza se hacen infusiones.

Priprioca. Muy extendida para la elaboración de perfumes. Es complejo extraer de ella su alcohol o su aceite, ambos muy aromáticos. Tiene un sabor similar a la vainilla.

Acai. O Açaí, en portugués. Es el fruto de la palmera silvestre Euterpe oleracea. El fruto, oscuro y pequeño, crece en racimos y tiene un alto contenido en antioxidantes, vitaminas A, B y C

Jambu. Conocida como ‘la hierba de los dientes’ porque sus hojas se utilizan como analgésico contra el dolor de muelas, es nativa de los trópicos de Brasil y Perú. Su hoja se usa fresca para hacer ensaladas o cocinada en sopas.

Pupunha. Conocida también como ‘chontaduro’ en Colombia, ‘pijiguao’ o ‘pichiguao’ en Venezuela o ‘pijuayo’ en Perú, puede comerse fresca o hervida en agua con sal. Gran valor nutritivo. Además, se comen la flor, la semilla o el cogollo.

Graviola. Es grande (de entre 10 y 35 cm de longitud), cubierta de espinas blandas y con una pulpa comestible. Se le atribuyen propiedades anticancerígenas, pero no se han demostrado científicamente.

Palma de Moriche. La pulpa de este fruto (Mauritia flexuosa) se puede tomar cruda y en zumo o ser empleada para hacer salsas y platos cocinados. Parte fundamental de la dieta indígena, ya ha dado el salto a la alta cocina.

Macambo. Emparentado con el cacao, crece tanto en Perú como en Colombia. Agridulce, en los mercados se venden brochetas de semillas de macambo para tostar. Se usa también en repostería, como una almendra, o para elaborar chocolate.

Anacardo. Es un cultivo originario de Venezuela y del nordeste brasileño que hace tiempo se ha extendido a otras regiones. los colonizadores portugueses lo llevaron a la India y de ahí al sudeste asiático.

Bacuri. Su nombre viene de la lengua indígena tupí-guaraní: ba significa ‘caer’ y curi, ‘pronto’. Su fruta cae tan pronto como madura. Habitual en la dieta indígena, su carne ya se usa para preparar yogures, jaleas…

Ingá. Con más de 120 especies en la región amazónica, la pulpa del ingá es dulce, blanca y esponjosa. Se recolecta y consume directamente en el bosque, pero es también habitual de los mercados de Belem, Manaos…

Cupuaçu. O ‘cupuazu’, está emparentado con el cacao y muy extendido en Colombia, Perú, Brasil y Bolivia. De gran tamaño -puede llegar a pesar dos kilogramos-, la pulpa tiene un sabor entre chocolate y piña. Se usa como postre o zumo.

Achiote. Extendido desde Brasil y Perú hasta México, los indígenas utilizan los pigmentos de sus semillas para crear colorantes alimentarios y para pintarse la piel. Se le atribuyen también propiedades medicinales.

Cocona. Esta fruta cítrica oriunda de la Amazonia se consume en forma de refresco, jaleas, mermelada o directamente aderezada con un poco de sal.

Yumanasa. En México se llama ‘capulín’; en Brasil, ‘yumanasa’. Rica en vitamina C, calcio, fósforo y hierro, su consumo es habitual entre la población indígena.

Awara. Los indígenas usan su semilla para hacer anillos, incluso los de matrimonio. Se come como fruta, y en la Guayana Francesa se usa para elaborar un guiso típico de pescado y legumbres.

Caimito. Esta llamativa fruta, de color púrpura y con un patrón de estrella en su interior, se toma como postre. Con las hojas se hacen infusiones, a las que se atribuye cualidades afrodisiacas.

Ayamanchana. Es el fruto de la Lantana trifolia, muy extendida en la selva amazónica, sobre todo en Perú. Para los pequeños es como un caramelo dulce y silvestre. Además, se usa como antiinflamatorio.

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