Una dulce tentación para cualquier momento

Ingredientes para cuatro personas.

-Para la panna cotta de chocolate blanco. 2 hojas de gelatina (4 g), 175 g de chocolate blanco, 200 g de leche entera, 300 g de nata y unas hojas de menta fresca.

-Para la salsa de fresas. 130 g de fresas, 250 g de agua y 25 g de azúcar.

Elaboración. se coloca el chocolate en un bol y se pone al baño maría, removiendo de vez en cuando para que se disuelva correctamente. Se vierte en un cazo la leche y se lleva a ebullición. Se retira del fuego. Cuando la leche esté tibia, se agrega la gelatina previamente hidratada en agua fría. Cuando se haya disuelto bien, se añade lentamente la mezcla de leche y gelatina al chocolate fundido. Con la ayuda de una varilla se mezcla todo de forma enérgica hasta conseguir una mezcla elástica y brillante. Se agrega la nata bien fría y se mezcla bien todo el conjunto hasta que quede una mezcla lisa y homogénea. Se vierte esta mezcla en moldes de silicona y se deja enfriar un mínimo de ocho horas en la nevera y una hora más en el congelador antes de desmoldar para evitar que la panna cotta se rompa al sacarla de los moldes.

-De la salsa de fresa. se limpian las fresas y se trocean. Se ponen el agua y el azúcar en un cazo y se calienta hasta que este último se haya disuelto. Entonces se retira del fuego y se deja enfriar. Se añade este jarabe sobre las fresas y se tritura todo con una túrmix. Por último se pasa la mezcla por un colador fino y se reserva en el frigorífico.

Acabado y presentación. se desmolda la panna cotta en platos individuales y se sirve con una cucharada sopera de salsa de fresa, unos trocitos de fresas frescas cortadas y unas hojitas de menta picadas en juliana fina para decorar.

Mis trucos

La panna cotta se desmolda mejor si está bien fría, semicongelada. Una vez que la hayamos retirado de los moldes, conviene volver a dejarla en la nevera para que, a la hora de servir, quede más lisa y cremosa.