Negro y amargo

Reinos de humo

Pocos alimentos son tan deseados como el chocolate. Bebida de dioses, deliciosa medicina, alimento energético, delicatesen de lujo… Todo esto y mucho más ha sido y es este derivado del cacao al que mayas y aztecas rendían culto y empleaban como moneda y que los españoles trajimos de América para extenderlo luego por Europa. Ahora, el chocolate es el símbolo de la mejor repostería y un producto adictivo para golosos. Entre sus muchas virtudes, según los especialistas, mejora la circulación, proporciona un estado de euforia, retrasa el envejecimiento y es cardiosaludable. Desde hace algunos años ha crecido la demanda de chocolates negros y amargos, con mayores porcentajes de cacao. Las grandes marcas, en un juego que recuerda al del vino, los comercializan con denominación de origen, procedentes de las mejores plantaciones del mundo, con apreciables diferencias en aromas, textura y sabor. Una de las marcas de referencia mundial es la francesa Valrhona, la más utilizada por los grandes reposteros. Si tienen ocasión, prueben los también franceses de Richart, uno de los más caros del mundo, o de Michel Cluizel. En España se pueden comprar algunos de los mejores chocolates europeos. Marcas reconocidas, como Godiva o Leónidas, tienen tiendas en distintas ciudades de nuestro país. Pero también hay nacionales de alta calidad. Buen ejemplo los de Cacao Sampaka, que se exportan a todo el mundo.