Comer en el mercado

Reinos de humo

Los nuevos hábitos sociales se reflejan también en la forma de comer. Ahora se busca más la informalidad, ahorro de tiempo y precios asequibles. En esta línea surge una tendencia que no es nueva y que está muy arraigada en otros países, pero que ahora se extiende con fuerza entre nosotros: comer en el mercado. Se impone la recuperación de los viejos mercados de barrio, convertidos en espacios gastronómicos donde se puede comprar desde el producto más básico hasta la más refinada delicatesen, y con lugares específicos también para comer. Lugares a los que la gente ya no va solo a comprar alimentos para su casa. Llenar la cesta de la compra se compagina así con las más diversas experiencias gastronómicas. En España, esta costumbre siempre ha tenido su mejor exponente en La Boquería, de Barcelona. En contraposición, el Mercado de San Miguel, en Madrid, fue pionero en una nueva tendencia que lo convierte en un espacio para sibaritas. Sin embargo, ha degenerado en una atracción turística de la que se han alejado los madrileños, que prefieren otros mercados más populares como el de Vallehermoso, con sus puestos de siempre y espacios donde comer muy bien con diferentes tipos de cocina. Hay muchos más por toda España, como el de Colón, en Valencia; Victoria, en Córdoba; o La Merced, en Málaga. El fenómeno crece imparable.