El placer de lo sencillo

Reinos de humo

¿Han probado alguna vez las migas? Supongo que sí porque es un plato popular en casi todas las regiones de España. De comida de pastores y campesinos pasaron a tascas y restaurantes y se conservan todavía en muchas familias, que las siguen elaborando en fechas especiales. Migas manchegas, extremeñas, aragonesas, andaluzas… Distintas versiones de un plato que corresponde a la cocina de supervivencia, al aprovechamiento de las sobras. Migas que, tras humedecerlas, se fríen en la sartén con ajo y aceite. Aunque admiten muchos ingredientes, los habituales son el chorizo y unos torreznos. En época de vendimia, unas uvas, que aportan un contraste dulce. Y ya se alcanza el clímax si se pone encima un huevo frito. No es, obviamente, plato para gentes preocupadas por el colesterol o las calorías. Pero se disfruta mucho comiéndolas. Es costumbre servirlas en las cacerías como desayuno que entona y aporta energía antes de una larga y fría jornada cinegética. En muchos restaurantes, especialmente en zonas rurales, las siguen ofreciendo a sus clientes. Estos días hemos comido unas excelentes en La Granja de Alcuneza, un establecimiento de cocina popular en las afueras de Sigüenza. En Madrid las tienen habitualmente, muy ricas, en El Quinto Vino, una taberna tradicional. En ambos sitios con su correspondiente huevo frito. El placer de la cocina sencilla.